Alejandro y Jordan Villacrés nacieron en Guayaquil, en el sector de Sauces 9. Tenían 15 años cuando su padre, que había migrado primero, los reagrupó en Europa junto a su madre y hermanos. Desde ahí, los dos recorrieron España, Italia, Londres y Francia, hasta establecerse en Lausanne, Suiza. Hoy, 15 años después, son dueños de Mr Shark, la barbería que le corta el pelo a Iván Rakitić, al medallista olímpico Daniel Roberts y que suma entre sus clientes al exseleccionado francés Cissé. En 2025 cerraron con ventas de US$ 2 millones y ganancias de US$ 500.000.
Hubo una época en la que vivieron en una caravana. Trabajaron en lo que aparecía correos, supermercados, mudanzas, construcción, limpieza y cocina. Cada franco suizo que ganaban lo ahorraban para algún día abrir su propia empresa. “No somos hijos de empresarios, ni tuvimos inversores, ni una red de contactos que nos abriera puertas”, resume Alejandro, hoy encargado del branding, marketing y desarrollo comercial de Mr Shark. “Somos dos hermanos ecuatorianos que llegaron a Suiza con un sueño y muy pocos recursos”.
Jordan de 32 años descubrió la barbería cuando todavía vivía en Guayaquil. Iba siempre al mismo barbero del barrio y le encantaba ese trabajo. Ya en España, uno de los países que cruzó antes de quedarse en Suiza, decidió profundizar en la técnica. Su primer modelo fue Alejandro. “Creyó en mí hasta el día de hoy”, dice. Mientras Jordan perfeccionaba el corte, Alejandro estudiaba marketing.
Llegar a abrir Mr Shark no fue fácil. Trabajaron durante años hasta reunir alrededor de US$ 86.800 para invertir en su primer local. Jordan cobraba US$ 12 por corte. “Es muy gracioso”, recuerda. La primera barbería en la que trabajó está una calle abajo del local actual. Hoy, cada vez que pasa por ahí camino al gimnasio, se acuerda de dónde empezó. “Aquí comenzaste, no te olvides de eso”, se dice a sí mismo.
El nombre nació pensando en un animal que los representara. Probaron con la iguana y otros animales emblemáticos del Ecuador, pero terminaron eligiendo al tiburón. “Tiene un significado muy grande en los negocios. Íbamos con mucha ambición y también es un símbolo de protección”, explica Alejandro. Lo dejaron en inglés porque querían que sonara internacional, en un país donde la mayoría de marcas son muy locales.
El primer año, 2015, facturaron más de US$ 160.000. El despegue, sin embargo, llegó hace dos años. En 2024 cerró con US$ 275.000 en ganancias. El crecimiento se debió, a una estrategia, combinar el oficio de Jordan con el marketing digital de Alejandro. “Tú eres barbero, yo hago marketing, podemos hacer algo que mezcle esas dos cosas y hacer algo grande”, recuerda que se dijeron al inicio.
La barbería atiende al rededor de 25 clientes al día, con tres barberos en planta. El corte base cuesta alrededor de US$ 56, hay servicios de US$ 93 y US$ 124, y otros que llegan hasta los US$ 3.700 cuando se trata de viajes especiales o emergencias corporativas. La página web supera las 90.000 visitas.

Su lista de clientes incluye nombres del deporte mundial. El primero fue Djibril Cissé, exfutbolista de la selección francesa y del Liverpool, que llegó por recomendación de otro barbero. Le siguieron jugadores del equipo suizo de hockey como Benjamín Antonetti, futbolistas del seleccionado nacional y Daniel Roberts, medallista olímpico atleta estadounidense que los visitó tras los Juegos de París 2024. El más conocido es Iván Rakitić, exjugador del FC Barcelona y de la selección de Croacia. “Es una persona super humilde, muy atenta. Nos regaló camisetas firmadas”, recuerda Alejandro. También son sponsor del campeón cinco veces del mundo de kickboxing de Suiza, Brighton Labeau.
El servicio de Jordan es movido. Viaja a bodas en Italia, Macedonia, Albania y Portugal, donde corta el pelo a los novios y a sus invitados. Cada corte allá cuesta entre US$ 250 y US$ 370 por persona, sin contar viáticos, que asume el cliente. Cuando se trata de emergencias, los precios suben, un actor o influencer que necesita arreglarse para una entrevista al día siguiente puede pagar hasta US$ 3.700 por el desplazamiento. “Pasamos de una boda a un viaje exprés a Mónaco. El cliente nos dice te necesito esta noche, y vamos”, relata.
La misión de Mr Shark es ofrecer una experiencia. Cada cliente reserva una cita por la página web, donde incluso hay juegos integrados. Al llegar, puede elegir hasta el color de protecciones para zapatos y otros detalles fuera de lo habitual en una barbería. “El boca a boca es algo que ninguna tecnología puede igualar”, explica Jordan. La parte humana, dice, es la que sostiene el negocio. Hoy el equipo lo conforman cinco personas, incluyendo a la encargada de la contabilidad.
A pesar del crecimiento, los hermanos siguen pensando como migrantes. Ambos están casados con mujeres suizas y son padres. Hablan francés con fluidez. Pero recuerdan, dicen, cada paso del camino. “Somos muy subestimados en lugares como Suiza. No piensan que podemos lograr lo que otras personas hacen. Lo tenemos un poco más difícil, pero rompemos barreras más que otros”, dice Alejandro. El siguiente objetivo es expandirse a Mónaco y Atenas, ciudades donde ya tienen contactos cercanos.
Cuando se les pregunta qué consejo le darían a un ecuatoriano que quiera emprender afuera, ambos coinciden. “La adaptación es lo más importante. Sin adaptarse, no se puede crecer”, dice Jordan. Alejandro suma una idea, “Pero sin perder tu identidad. Y sobre todo, hacerlo con pasión. La pasión te lleva al lugar donde quieres estar”. Quince años después de salir de Sauces 9, los hermanos Villacrés tienen una barbería en Lausanne que factura más de US$ 500.000 al año y que se convirtió en referencia en uno de los países más exigentes del mundo. (I)