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Una columna de humo se eleva tras un ataque a la capital iraní.
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Una columna de humo se eleva tras un ataque a la capital iraní.
Getty Images

Cómo el conflicto en Medio Oriente convirtió la defensa de centros de datos de IA en un negocio millonario

Phoebe Liu

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El auge de los centros de datos de IA impulsó proyectos financiados y radicados en Estados Unidos para levantar este tipo de infraestructura en Medio Oriente. A continuación, se detalla de qué manera la guerra y los ataques con drones de Irán contra centros de datos de Amazon influyen sobre la forma en que estos proyectos, que exigen una fuerte inversión de capital, encaran la seguridad.

21 Abril de 2026 10.10

El auge de la IA creó un mercado colosal para la computación: GPU, equipos de red y enormes centros de datos que sostienen toda esa infraestructura. A la vez, empujó otro negocio menos conocido: la protección de esas instalaciones y de los valiosos chips que guardan frente a distintas amenazas.

Además del rechazo cada vez mayor a los centros de datos en Estados Unidos, la guerra en Irán convirtió este problema en una prioridad. "Los centros de datos son objetivos secundarios, justo después de las instalaciones militares más evidentes", afirmó Matt McCrann, exejecutivo de la empresa de defensa antidrones DroneShield, que trabajó con centros de datos en Estados Unidos y Medio Oriente

Este cambio resulta relevante porque los centros de datos de IA que hoy se construyen no solo son costosos, sino que también pasan a ser una infraestructura estratégica potencial en tiempos de guerra. Los enemigos no necesitan atacar una instalación militar para debilitar la capacidad de un adversario: les alcanza con golpear la infraestructura informática que puede sostener las comunicaciones, la logística, los pagos e incluso la planificación militar.

Ejecutivos del sector de la seguridad de centros de datos dijeron a Forbes que la situación empuja una mayor demanda de medidas de seguridad más firmes, sobre todo en la lucha contra drones, tanto en Medio Oriente como en otras regiones. Según la firma inmobiliaria JLL, la capacidad instalada actual de un gigavatio en Medio Oriente se triplicará a partir de los 2,2 GW en obra y otros 12 GW que están en etapa de planificación.

SE PUEDE USAR/Drones de guerra. (Foto: АрміяІнформ, CC BY 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/4.0>, via Wikimedia Commons).
Ejecutivos del sector de la seguridad de centros de datos dijeron a Forbes que la situación empuja una mayor demanda de medidas de seguridad más firmes, sobre todo en la lucha contra drones. (Foto: АрміяІнформ, CC BY 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/4.0>, via Wikimedia Commons).

Ejecutivos del sector de la seguridad de centros de datos dijeron a Forbes que la situación impulsa una mayor demanda de medidas de seguridad más firmes, sobre todo en la lucha contra los drones.

A comienzos de marzo, ataques con drones dañaron centros de datos de Amazon Web Services en Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos, y eso provocó una interrupción importante y costosa en los servicios. Más de un mes después, los paneles de control de AWS todavía mostraban que los servicios seguían "interrumpidos" en la región afectada, aunque algunos problemas ya se habían resuelto. Amazon reembolsó los créditos de marzo a quienes los habían usado, según informó The Register, y eso le costó a la compañía unos US$ 150 millones.

Los centros de datos suelen tener pólizas de seguro amplias, pero casi todas dejan afuera los daños provocados por conflictos militares, afirmó Tom Harper, responsable de centros de datos en la correduría de seguros Gallagher. "Normalmente, una póliza excluye la guerra. Así que, si se trata de una guerra activa, no estará cubierta", precisó.

La amenaza no se limita a los drones explosivos. También abarca drones que sobrevuelan la zona, analizan redes inalámbricas y relevan la disposición de los centros de datos en busca de puntos débiles. En los hechos, la señal es clara: cuando las empresas tecnológicas de Estados Unidos levantan infraestructuras informáticas tan valiosas y concentradas, esas instalaciones pueden pasar a ser un blanco tentador en tiempos de guerra. Su interrupción, además, puede extender sus efectos mucho más allá del radio inmediato de la explosión, incluso si no ocurre nada en territorio estadounidense.

A comienzos de abril, la Guardia Revolucionaria iraní publicó una lista de objetivos que incluía instalaciones de Microsoft, Oracle y Amazon, y que parecía apuntar contra Stargate UAE, una empresa conjunta de más de US$ 30.000 millones entre actores de peso como OpenAI, Oracle, SoftBank y la firma de inversión G42, con sede en el Golfo Pérsico, que Donald Trump ayudó a presentar en la Casa Blanca el año pasado.

El director ejecutivo de AWS, Matt Garman, dijo a Forbes que la industria está "replanteándose" la seguridad en la nube a medida que los conflictos globales se intensifican. "El mundo atravesó un largo período, que comenzó antes de la guerra de Ucrania, en el que no hubo muchos conflictos entre naciones. Y vemos que algunos de esos conflictos están aumentando", afirmó Garman.

Para los operadores privados y los proveedores de seguridad, la respuesta es clara: hace falta reforzar mucho más la seguridad física y sumar más herramientas para detectar, disuadir y, donde la normativa lo permita —algo que hoy no ocurre en los estados—, destruir drones.

Cuanta más capacidad de procesamiento se concentre en un solo lugar, sobre todo si queda cerca de una zona de guerra activa o en una ciudad donde crece la preocupación por el impacto de los centros de datos de IA sobre las redes eléctricas locales y por el aumento de las facturas de luz, más plata hace falta para mantener esa infraestructura operativa y protegida.

Para las empresas, eso abre una oportunidad importante. Collin Sloan, vicepresidente de alianzas estratégicas de IronSite, afirmó que este escenario le dio un nuevo impulso a un sector que hace cinco años parecía haberse frenado. Los centros de datos exigen niveles más altos de seguridad, y esa protección avanzada cuesta más: puede representar hasta el 5% de los costos de construcción, según John Bekisz, vicepresidente de la división de Centros de Datos e Infraestructura Crítica de la consultora Guidepost Solutions.

JLL, que desarrolla centros de datos en todo el mundo, estimó el año pasado que la infraestructura para este tipo de instalaciones —terreno, energía y edificio, sin contar las GPU— costaría cerca de US$ 12 millones por megavatio. Sam Altman, de OpenAI, dijo que necesitará unos 250 gigavatios de energía en ocho años. Con una cuenta rápida, eso daría hasta US$ 150.000 millones en ingresos para las empresas de seguridad de centros de datos.

SE PUEDE USAR/ Sam Altman (Foto: https://www.jll.com/en-uk/insights/emea-data-centre-report).
Sam Altman, de OpenAI, dijo que el centro de datos necesitará unos 250 gigavatios de energía en ocho años. (Foto: Steve Jurvetson, CC BY 2.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/2.0>, via Wikimedia Commons).

Se trata de un mercado potencial de miles de millones de dólares para el control de acceso, vigilancia, sensores, muros reforzados y respuesta ante amenazas, incluso antes de sumar la defensa contra drones.

Sloan afirmó que las vallas, las garitas de vigilancia, las barreras para vehículos y otras medidas vinculadas pueden costar entre US$ 5 millones y US$ 20 millones. (IronSite tiene a Amazon entre sus clientes). McCrann y Eben Frankenberg, director ejecutivo del fabricante de sensores Echodyne, señalaron que los sistemas antidrones cuestan desde unos cientos de miles hasta varios millones de dólares, y que el precio sube según el tamaño y la relevancia de la instalación. Verkada, fabricante de cámaras y software de seguridad física, también para centros de datos, superó los US$ 1.000 millones en ventas el año pasado y ve a los centros de datos como una nueva fuente de demanda, según su director ejecutivo, Filip Kaliszan.

Empresas consolidadas como Honeywell, Allied Universal y Control Risks también podrían sacar provecho de esta tendencia. Lo mismo pasa con las firmas nuevas del sector. "La demanda es altísima… si saliéramos del anonimato, no podríamos satisfacerla", sostuvo el fundador de una empresa que protege centros de datos y otras infraestructuras críticas. Las compañías de sistemas antidrones, que ya reciben más pedidos para proteger centrales eléctricas, plantas petroquímicas y aeropuertos, también quedaron bien posicionadas frente a este escenario.

Y sobra lugar para nuevos jugadores. "Con algunos de nuestros clientes, no somos su único proveedor de seguridad", dijo Bekisz. "Hay tanto trabajo que, francamente, necesitamos colaborar… no somos muchos los que nos dedicamos a esto", agregó.

Un dispositivo de defensa antidrones vigila una zona industrial.
Dispositivo de defensa y disuasión de drones de DroneShield. (Foto: DroneShield).

Históricamente, la seguridad de los centros de datos se enfocó en las amenazas terrestres. "Es bastante difícil frustrar un ataque con drones", expresó Bekisz, sobre todo en Estados Unidos. McCrann agregó que, ante una amenaza más inmediata en Medio Oriente, la normativa favorece que las empresas privadas usen contramedidas físicas, como la interferencia o la interceptación de drones. En Estados Unidos, en cambio, solo determinadas agencias gubernamentales pueden hacerlo.

Eso cambió a partir de la guerra en Medio Oriente y de los ataques a AWS. Ahora, la vigilancia del espacio aéreo es mayor. Un inversor dijo a Forbes que muchas empresas de defensa desarrollan interceptores terrestres para amenazas aéreas y que buscarán asociarse con compañías de centros de datos.

Sloan sostuvo que el interés crece. "Todos sabemos que tendremos que lidiar con los drones", explicó, y lo definió como un problema presente y futuro para los centros de datos de Estados Unidos. Además, añadió que IronSite empezó a probar sensores que podrían derribar drones por primera vez.

Es probable que este cambio beneficie a empresas de sistemas antidrones como Dedrone —adquirida por Axon en 2024 por US$ 500 millones—, DroneShield y Sentrycs, que quedó en manos de Ondas en noviembre, y que aparecen bien posicionadas para crecer. En ese grupo, DroneShield casi cuadruplicó su capitalización bursátil en el último año. Echodyne, que vende radares a varias empresas de sistemas antidrones, más que duplicó sus ingresos en el mismo período.

SE PUEDE USAR/Medio Oriente. (Foto: Cacahuate, amendments by Globe-trotter and Joelf, CC BY-SA 3.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0>, v
Según Frankenberg, existe "una mayor ansiedad tras lo sucedido en las instalaciones de AWS en Medio Oriente, pero también una preocupación general por los drones", señaló. (Foto: Cacahuate, amendments by Globe-trotter and Joelf, CC BY-SA 3.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0>, via Wikimedia Commons).

Tom Adams, director de seguridad pública de DroneShield, y Frankenberg, de Echodyne, afirmaron que recibieron consultas sobre sistemas antidrones de operadores de centros de datos en Estados Unidos y Medio Oriente como consecuencia directa del ataque iraní a AWS. Adams sostuvo que la defensa contra drones pasa a ser una necesidad para cualquier empresa con infraestructura valiosa. Igual que el software de ciberseguridad, ese gasto ya empieza a entrar en el presupuesto habitual.

Según Frankenberg, existe "una mayor ansiedad tras lo sucedido en las instalaciones de AWS en Medio Oriente, pero también una preocupación general por los drones", señaló.

Si la guerra en Medio Oriente se prolonga, parte del sector vinculado a la infraestructura de IA teme que gigantes tecnológicos como Microsoft y Amazon descarten la instalación de más centros de datos en la región. Sin embargo, otras fuentes de la industria dijeron a Forbes que no vieron señales de cancelaciones de proyectos ni tampoco resistencia a destinar más recursos a la construcción de centros de datos en el Golfo.

Aun así, todos conocen los riesgos. Y esos riesgos ya empiezan a pesar en los costos de seguridad de los centros de datos, igual que en los seguros. Bilal Abu-Ghazaleh, fundador de 1001, una startup de infraestructura de IA con base en Dubái y Londres, afirmó que en la región hubo un cambio de mentalidad: el foco dejó de estar puesto solo en la eficiencia operativa y pasó a concentrarse en la gestión y la defensa frente a los riesgos. "¿Cómo protegemos esto? ¿Cómo prevemos contingencias? ¿Cómo podemos estar al tanto de todos los riesgos?", planteó.

Rich Nieva colaboró ​​con la información.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

*Imagen de portada: Getty Images

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