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Tres años y tres meses sin ver un solo dólar de retorno, con las deudas hasta el cuello, con sus patrimonios comprometidos. La revuelta de octubre 2019 y la pandemia echaron al traste el negocio de Ruta Fútbol, que en la planificación era rentable. Pero, al igual que en el fútbol, se pierde, se gana, se cae, se levanta, pero siempre hay un nuevo partido.

30 Diciembre de 2021 13.53

El 16 de agosto del 2018 fue un día de celebración, como si fuera la inauguración misma de un Mundial de Fútbol. José María Gordillo, Gustavo Hidalgo, José Luis Coba y su padre, Carlos Coba, veían cómo las luminarias de su idea construida durante meses se encendían. Ese día, los socios de Ruta Fútbol S.A. sentían que levantaban la copa. 

Durante años habían jugado fútbol en distintas canchas de Quito. Se habían lesionado por la irregularidad o deficiencia de las canchas, se habían desorientado por momentos por la escasa iluminación y hasta se habían expuesto a robos en sus autos mientras disfrutaban de un encarnizado partido. Cansados, se les ocurrió construir un espacio donde se brinde todas las garantías a quienes practican la actividad. Así que se juntaron y conformaron el equipo de emprendimiento para conformar la Sociedad Anónima, en diciembre de 2017. El siguiente paso: buscar un terreno donde cupiera su sueño. Encontraron un potrero en la Ruta Viva y allí se instalaron. 

 Tres canchas para siete/siete, que se unen para conformar una de 11/11. Foto: Pavel Calahorrano.

Con una inversión inicial de US$ 190.000, financiada en parte con sus ahorros y en otra parte, con la venta de paquetes de acciones, Ruta Fútbol recibió su primer gol ni bien empezado el juego. "En total somos 14 socios, los cuatro tenemos algo más del 60% de acciones. Queríamos no solo tener la infraestructura de las canchas, sino también tener un área de bar, donde hidratarse y protegerse del sol y la lluvia. Eso nos implicó una inversión adicional de US$ 60.000 que tuvimos que financiarla con más deuda, incluso con garantía de nuestro patrimonio", cuentan. "Arrancamos con una deuda gigante Los primeros tres meses no producíamos ni la mitad de lo que debíamos producir. Nos vimos contra la espada y la pared. Estábamos en graves problemas. Fue crucial encontrar a la gente adecuada que nos pudiera llenar las canchas", cuentan; y así lo hicieron. 

Poco a poco empezaron a llegar las grandes marcas. La primera fue Rappi. Y detrás de ella, Nike, Coca-Cola, Nova. Luego se cedió un espacio del terreno a un partner para levantar canchas de pádel, con una inversión de US$ 200.000. Después se instaló en el bar una pizzería artesanal. ir a Ruta Fútbol era toda una fiesta. Pero la alegría, como en el fútbol, cuando hay factores en contra, pronto empezó a convertirse en preocupación. 

 Canchita, una perra abandonada y rescatada camina por la zona del bar. Foto: Pavel Calahorrano. 

Primero con la revuelta social de octubre de 2019, que les obligó a cerrar durante 15 días. Y cinco meses después con la mufa del  Covid-19. "Hasta ese momento veníamos volando. Si no pasaba lo de la pandemia, para junio de 2020 acabábamos de pagar hasta el último centavo de deuda. Se convirtió en tiempo de supervivencia y de volver a endeudarse para no quebrar. Una de las motivaciones para seguir era nuestra gente, no les podíamos dejar desamparados. Son alrededor de 50 empleos entre directos e indirectos. Nos endeudamos más para cubrir lo mínimo. Todo se alineó. Justo unos días antes del confinamiento pagamos una fuerte suma de deuda a una cooperativa y nos quedamos sin capital para enfrentar lo que se vino luego". 

¿Qué les motivó a seguir, pese a las deudas y las pérdidas? El cariño a su bebé, como lo llaman. "En condiciones normales es un negocio rentable. Seguimos por amor propio y por el respaldo incondicional de nuestros socios. en estos tres años y tres meses nunca recibimos un dólar de dividendos". 

Resistieron Literalmente, colgados los 14 del travesaño. Hace tres semanas, Ruta Fútbol, recién acabó de pagar las deudas y ya puede pensar en rentabilizar y soñar en más grande: ¿un lugar más grande?, ¿un hub de emprendimientos?, ¿una sucursal en el sur de Quito? Todo eso y más ya está en la cabeza de los cuatro jóvenes que han vivido en carne propia las duras condiciones de ser emprendedores. "La gente está volviendo a jugar. En nuestro plan inicial de negocios preveíamos alrededor de 2.000 usuarios mensuales, en un momento alto antes de la pandemia tuvimos a 4.000, entre futbol, pádel y eventos. Hoy, llegan alrededor de 200 al día. Eso, sumado al respaldo de marcas como PedidosYa, Powerade, Akon, o Diners en el pádel, nos hace pensar que sí se puede". 

 Zona de pádel. Foto: Pavel Calahorrano.

Y siempre se podrá, por eso, entre los cuatro hacen una crítica al sistema financiero, primero, y un mensaje de aliento a todos los emprendedores, después: "Cuando eres emprendedor necesitas financiamiento al momento de comenzar, no cuando estás activo y funcionando. Lamentablemente nadie te presta cuando empiezas. A los emprendedores les diríamos que "antes de lanzarse a cualquier idea de negocio hagan el trabajo numérico. Esa es la clave. Muchos cometen el error de abrir un negocio sin saber dónde, cómo ni por qué. Nosotros siempre tuvimos un norte, tenemos seguridad sobre esto. Hoy en los negocios debes contemplar dentro de tu plan de negocios todas estas otras posibilidades que hemos vivido, que mañana puede venir un virus maldito o una manifestación. Entonces, si antes pensabas en invertir 190, hoy piensa en 250". (I)

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