Ecuador se convirtió en la puerta de entrada a América Latina para Japanese Head Spa. El dólar, la estabilidad monetaria y la rapidez con la que apareció el primer socio local llevaron al país al radar estratégico de la cadena fundada por la española Aida García.
“No fue casualidad. Ecuador nos ofrecía el equilibrio perfecto entre estabilidad y oportunidad de crecimiento en bienestar premium”.
A los 28 años, García no imaginaba que una intuición nacida en redes sociales terminaría convirtiéndose en una red internacional de bienestar con escala global. Lo que comenzó como una apuesta casi instintiva en Málaga, hoy se perfila como una de las propuestas más dinámicas del wellness. Su concepto, basado en masajes craneales con hidroterapia inspirados en la tradición japonesa, encontró una rápida aceptación en Europa.
García estudió Traducción e Interpretación y domina cuatro idiomas. Su espíritu emprendedor apareció temprano. A los 18 años abrió una academia de idiomas. El proyecto avanzaba, pero la pandemia obligó a cerrarlo.
Un día, navegando en Instagram, descubrió la maderoterapia, una técnica estética con herramientas de madera para estimular la circulación y reducir la grasa localizada. Algo le hizo clic. “Sentí dentro que esto iba a ser un boom en España”.
Con apenas 100 euros compró maderas a un proveedor de Medellín, Colombia y comenzó a vender kits por redes sociales. El mercado respondió con rapidez. Cada kit lo comercializaba en 150 euros y pronto se volvió en un tratamiento codiciado por spas.
Ya inmersa en el mundo del wellness, en una feria vio a una especialista japonesa trabajando con una camilla de head spa. “Dije: esto es una revolución”.
La decisión fue inmediata. Viajó a Japón para validar el tratamiento y entender el modelo desde la raíz. El 15 de diciembre de 2023, abrió el primer local en Málaga con una inversión de 15.000 euros.

El crecimiento llegó rápido. En 2024 la empresa ya sumaba 30 locales en España. Para 2025 dio el salto a Francia, Italia y Portugal, mientras iniciaba el modelo de franquicias con Ecuador como primer mercado en América Latina.
En conversación con Forbes Ecuador, confirmó que en octubre de 2025 se abrió el primer local en Quito. A diferencia de otros esquemas, Japanese Head Spa no otorga licencias de master franquicia por país. La empresa opera directamente en cada mercado, desarrolla una estructura física y trabaja con proveedores nacionales bajo un enfoque de "economía circular".
La franquicia tiene un costo de US$ 50.000 por local, con regalías mensuales que suman US$ 800 independientemente del nivel de ventas.
“El principal plus de Ecuador es que está dolarizado. Me siento tranquila. Hay un cambio político-económico que puede ser muy potente en los próximos cinco años”.
Cada franquicia incluye exclusividad territorial y contratos de cinco años renovables, con el acompañamiento de la marca en la formación y gestión operativa. El ticket está alrededor de US$ 60 y la facturación mínima que el franquiciado debe cumplir es de US$ 12.500 por establecimiento. El inicio para lograr esta facturación puede estar entre cuatro y seis meses
Además, trabajan con un laboratorio aliado para adaptar las fórmulas capilares al mercado nacional. El inicio en productos bordeó una inversión cercana a US$ 7.500.
El plan inmediato contempla abrir nuevos locales en Guayaquil, Cuenca, Ambato y Manta, con la meta de cerrar con cinco ubicaciones operativas y más de medio millón de dólares de impacto directo en la economía local. “Para nosotros es clave que nuestros socios no dependan totalmente de este negocio para subsistir, porque sabemos que es un pasivo que puede demorarse en arrancar”.
La expansión regional ya incluye México, República Dominicana, Colombia, Perú, Argentina, Chile y Uruguay. Según la empresaria con 75 locales y presencia en más de 10 países, la facturación superó los US$ 9 millones en 2025.
Su apuesta es clara: posicionar el head spa, una combinación de hidroterapia, masaje craneal y aromaterapia, como experiencia premium recurrente, no como un lujo ocasional.
“Después del Covid la gente quiere cuidarse más”.
Hoy García mira a Ecuador como una pieza clave en su mapa de expansión latinoamericana. El plan apenas comienza. (I)