En abril pasado, tres cachorros de lobo llamados Romulus, Remus y Khaleesi dieron sus primeros pasos en un laboratorio de Colossal Biosciences. Los crearon mediante ingeniería genética a partir de ADN de 13.000 años de antigüedad, extraído de un diente de lobo gigante. Además, los clonaron desde células de lobo gris y nacieron de madres sustitutas mestizas de sabueso. Son los primeros animales desextintos que produjo Colossal y, por ahora, todavía no despertaron titulares sensacionalistas.
Colossal prevé producir embriones de elefante asiático con rasgos de mamut para 2026 y crías vivas para 2028. El proyecto del tilacino, también conocido como tigre de Tasmania, avanza según lo previsto. A la vez, el equipo del dodo completó genomas de alta cobertura y logró una edición genética exitosa en células germinales de aves. Hoy hay cinco proyectos de desextinción activos: mamut, tilacino, dodo, lobo gigante y moa.
Pero el mamut es un medio y no el objetivo final. Las herramientas que Colossal tuvo que desarrollar para volver posible la desextinción ahora dan lugar a empresas que atacan problemas como la contaminación por plásticos, la seguridad alimentaria, la fertilidad humana y la conservación de la biodiversidad. Esa es la historia que los inversores y los expertos en IA deberían mirar de cerca.
La plataforma detrás
Colossal fue fundada en 2021 por el emprendedor serial Ben Lamm y el genetista de Harvard, George Church. Recaudó US$ 615 millones en financiamiento total, alcanzó una valuación de US$ 10.200 millones en enero de 2025 y se convirtió así en la primera empresa de Texas en llegar al estatus de decacornio. Además, tiene 260 científicos en laboratorios de Dallas, Boston y Melbourne. @@FIGURE@@
Entre sus inversores figuran TWG Global, que lideró la ronda Serie C de US$ 200 millones; el gobierno de Emiratos Árabes Unidos, con US$ 60 millones; y figuras públicas como Tom Brady, Paris Hilton, Tiger Woods y Peter Jackson.
Su capacidad central es la edición genómica múltiple a escala industrial. En octubre de 2024, Colossal concretó 300 ediciones genéticas únicas en una sola línea celular de dunnart de cola gorda para el proyecto del tilacino, que en ese momento pasó a ser la célula animal con más modificaciones genéticas registradas. Lamm le dijo a The Debrief que el equipo pasó de hacer unas pocas ediciones, con una eficiencia cercana al 40%, a ejecutar cientos en simultáneo, con una precisión de alrededor del 90%.
Ese salto de productividad, empujado por modelos de IA que predicen los resultados de la edición, es lo que vuelve posibles los usos derivados. Cuando se puede reescribir el ADN con esa velocidad y esa precisión, la desextinción pasa a ser apenas uno de sus posibles usos.
Usos derivados de la tecnología que dieron lugar a nuevas empresas
Degradación de plásticos
La primera empresa derivada de Colossal nació a partir de un hallazgo del Instituto Wyss de Harvard y salió al mercado en julio de 2025 con una financiación inicial de US$ 10,5 millones.
Su microorganismo estrella, X-32, apareció después de un año de bioprospección en vertederos y estanques. En su estado natural, puede degradar poliolefinas, poliésteres y poliamidas y genera dióxido de carbono, agua y biomasa en apenas 22 meses. @@FIGURE@@
El reciclaje tradicional, en cambio, muchas veces genera microplásticos. X-32 desarma el material hasta sus componentes básicos. Ahora, la experiencia de Colossal en biología sintética se aplica para volver a X-32 más rápido, más eficiente y más eficaz a partir de ingeniería genética.
Form Bio (biología computacional)
Fundada en septiembre de 2022 con una inversión de capital de riesgo de US$ 30 millones, Form Bio licencia el software de análisis genético de Colossal, que la compañía desarrolló para gestionar sus procesos de desextinción. Esa plataforma reemplaza procesos bioinformáticos complejos, apoyados en código, por una interfaz más simple para el análisis genómico, las bases de datos de ADN antiguo y los procesos de trabajo impulsados por inteligencia artificial.
Investigación sobre úteros artificiales
Los proyectos del tilacino y del mamut exigen gestación subrogada o desarrollo extrauterino. Por eso, Colossal tiene un equipo de 17 personas dedicado a los úteros artificiales y ya usó un prototipo para cultivar embriones de marsupiales fecundados hasta superar la mitad de la gestación.
Lamm sostuvo que los inversores ven potencial en esta tecnología para posibles tratamientos de fertilidad humana. La conexión es directa: las técnicas de desarrollo embrionario que Colossal creó para salvar al rinoceronte blanco del norte o producir crías de tilacino hoy se trasladan a la fertilización in vitro, el cribado embrionario y la medicina reproductiva.
La BioVault
En febrero de 2026, Colossal anunció la creación de la primera BioVault del mundo junto con Emiratos Árabes Unidos, con sede permanente en el Museo del Futuro de Dubái. El proyecto quedó bajo la conducción del jeque Hamdan bin Mohammed, príncipe heredero de Dubái. @@FIGURE@@
La iniciativa, de varios millones de dólares, busca almacenar millones de muestras congeladas de células y tejidos de más de 10.000 especies, con una primera etapa enfocada en las 100 especies más amenazadas del planeta. Para eso, la BioVault usa robótica automatizada, monitoreo con inteligencia artificial y tecnología propia de criopreservación.
Lamm la comparó con el Banco Mundial de Semillas de Svalbard, pero orientado a animales. Los datos genómicos serán de código abierto y les darán a investigadores de todo el mundo acceso a genomas de referencia para tareas de conservación y desextinción. La meta apunta a montar una red global de entre siete y diez biobóvedas, repartidas en zonas clave de biodiversidad en distintos puntos del planeta.
Ahí aparece uno de los aspectos más llamativos del negocio. Los gobiernos financian la preservación de su fauna autóctona como parte de sus estrategias nacionales. Emiratos Árabes Unidos invirtió US$ 60 millones de forma directa en Colossal, además de impulsar la iniciativa BioVault.
En esa línea, Lamm dijo que espera generar ingresos a través de "créditos de biodiversidad", similares a los créditos de carbono, junto con alianzas con grandes empresas tecnológicas y contratos gubernamentales que, en conjunto, podrían aportar miles de millones de dólares por año.
El escepticismo
Las afirmaciones de Colossal despertaron fuertes críticas en la comunidad científica. En mayo de 2025, la propia científica jefa de la compañía, Beth Shapiro, reconoció que los cachorros de lobo gigante son "lobos grises con 20 modificaciones genéticas" y que es imposible revivir un organismo "idéntico a una especie que existió en el pasado", precisó. @@FIGURE@@
Esa definición marcó un giro fuerte respecto de cómo Colossal había presentado antes el proyecto. A su vez, los ratones lanudos que la firma creó en marzo de 2025 también generaron dudas entre los especialistas, que sostuvieron que el experimento puso más el foco en la genética de los ratones que en un avance real en desextinción.
La crítica más amplia apunta a una pregunta de fondo: ¿se puede llamar "desextinción" a un resultado que, en los hechos, es un híbrido? Una cría de mamut nacida de una elefanta asiática como madre sustituta, con algunos genes de mamut, es técnicamente un elefante modificado genéticamente y no un mamut resucitado.
La respuesta de Colossal es pragmática: ese animal tendrá aspecto de mamut, actuará como un mamut y recuperará las interacciones ecológicas que los mamuts tenían en el ecosistema de la tundra. Que eso alcance para convencer a los más puristas queda abierto a discusión. Que empuje el desarrollo de la ciencia de base, en cambio, no deja demasiado margen para la duda.
La Alianza para la Vida Silvestre del Zoológico de San Diego advirtió que los esfuerzos en materia de biobancos "deberán abordar los marcos regulatorios, la gobernanza a largo plazo y la coordinación entre diferentes ámbitos políticos", señaló. En la misma línea, un profesor del King's College de Londres afirmó que no había suficiente información pública para evaluar las afirmaciones técnicas de BioVault.
Por qué esto importa más allá de los grandes titulares
Colossal es una empresa privada y no cotiza en los mercados públicos. Por eso, no se puede invertir en la compañía de esa manera. La razón para seguirla de cerca está en su plataforma: las herramientas que creó para la desextinción son las mismas que se necesitan para la próxima generación de usos en biología sintética.
El microbio que se alimenta de plástico apunta a un problema de residuos valuado en miles de millones de dólares. La investigación sobre el útero artificial, a la vez, tiene impacto en el mercado de tratamientos de fertilidad, valuado en más de US$ 25.000 millones. @@FIGURE@@
La capacidad de edición genómica múltiple, que permite hacer cientos de ediciones en simultáneo con una precisión del 90%, también resulta relevante para la biotecnología agrícola, la terapia génica y la genética de la conservación. A eso se suma el modelo BioVault, en el que los gobiernos financian la preservación genética como un activo soberano. Se trata de una nueva fuente de ingresos que no existía hace cinco años.
Colossal brinda tecnología de conservación sin costo y tiene 48 socios conservacionistas en todo el mundo a través de su fundación. Al mismo tiempo, la compañía solicitó patentes para animales transgénicos, incluidos elefantes modificados genéticamente con ADN de mamut lanudo, lo que abre preguntas sobre la propiedad de una especie que volvió a existir.
El mamut se lleva toda la atención. Sin embargo, el valor real está en la eficiencia de la edición genética, los úteros artificiales, la degradación microbiana y las biobóvedas soberanas. Colossal desarrolló una plataforma de biología sintética y usó el proyecto más ambicioso posible, "la resurrección de un gigante de la era glacial", como banco de pruebas. Tanto si la cría de mamut nace en 2028 como en 2030, las herramientas necesarias para llegar a ese resultado ya generan beneficios, ingresos y acuerdos con gobiernos.
*Imagen de portada: Imagno/Getty Images.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com