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Nicolas Brusson, cofundador y CEO global de BlaBlaCar
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Nicolas Brusson, cofundador y CEO global de BlaBlaCar
Davide Leggio

BlaBlaCar llega a la Argentina: cómo funciona la app de carpooling para compartir gastos de viaje

Cecilia Valleboni Forbes Staff

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Tras su éxito en Brasil y México, la plataforma líder de viajes compartidos desembarca en el país. Una alternativa tecnológica frente al aumento de los combustibles para conectar ciudades de media y larga distancia.

26 Mayo de 2026 08.01

La macroeconomía argentina suele dictar sus propias reglas de supervivencia corporativa, pero existen momentos donde las distorsiones locales y las tendencias globales intersectan de manera perfecta. BlaBlaCar anunció oficialmente su llegada a la Argentina. La mayor plataforma de carpooling del mundo decidió que el mercado local finalmente está maduro para su modelo de economía colaborativa. Con presencia en 21 países y una comunidad global que supera los 29 millones de usuarios únicos activos al año, la firma francesa desembarca en el país como la punta de lanza de un agresivo plan de expansión regional que incluye a ChileColombiaBoliviaEcuadorParaguayPerúUruguay.

La premisa detrás de la compañía fundada en Francia en 2006 es de una simplicidad analógica, pero apalancada por un diseño de incentivos puramente digital: conectar a conductores particulares que viajan entre ciudades con asientos vacíos con pasajeros que se dirigen al mismo destino, permitiendo que ambos puedan compartir gastos de viaje. No se trata de un servicio de ride-hailing urbano a demanda ni de una flota profesional de taxis; es auto compartido aplicado estrictamente a la media y larga distancia, con trayectos interurbanos que promedian los 200 y 300 kilómetros.

Nicolas Brusson, cofundador y CEO global de BlaBlaCar (Crédito: Davide Leggio)
Nicolas Brusson, cofundador y CEO global de BlaBlaCar (Crédito: Davide Leggio)

Cómo usar BlaBlaCar en Argentina: ahorrar ante la suba de la nafta

Para Nicolas Brusson, cofundador y CEO global de BlaBlaCar, el timing del ingreso al mercado argentino combina una estrategia de desarrollo a largo plazo con una oportunidad coyuntural. "Lanzamos el producto en la Argentina en el momento exacto en que la gente siente con mayor fuerza el dolor del gasto en combustible", explica el ejecutivo en diálogo exclusivo con Forbes Argentina.

Los datos de la realidad local respaldan su diagnóstico. En lo que va de 2026, el precio de la nafta y el gasoil en el surtidor acumuló un incremento promedio del 83%, según relevamientos del mercado sobre las tarifas de YPF. Hoy en día, llenar el tanque de un vehículo mediano en el país demanda un desembolso promedio de $80.000.

Considerando que la media de pasajeros que reservan a través de la aplicación es de 2,1 personas por trayecto, la ecuación financiera para el propietario de un automóvil se transforma drásticamente: al compartir los gastos del viaje con la comunidad de la plataforma, el conductor puede mitigar, de base, más de la mitad del costo total del traslado.

BlaBlaCar
BlaBlaCar tiene presencia en 21 países y una comunidad global que supera los 29 millones de usuarios únicos activos al año.

"En los 21 países en los que operamos estamos observando cómo cada vez más conductores se vuelcan al uso del auto compartido por una estricta necesidad de ahorro", señala Brusson. El factor educativo, sin embargo, se ubica del lado de la oferta. Mientras que viajar barato y captar pasajeros responde a estímulos de marketing tradicionales basados en tarifas baratas y conveniencia, convencer a un particular de que suba a un tercero a su vehículo requiere un proceso de confianza. Es allí donde el contexto inflacionario actúa como el acelerador más eficiente del hábito.

El modelo de Brasil y el impacto de la Inteligencia Artificial

La confianza de la firma europea en la región surge de las métricas obtenidas en sus mercados de prueba en América Latina. BlaBlaCar opera en Brasil y México desde hace más de una década. El gigante sudamericano, donde la firma desembarcó a finales de 2015, se transformó en el caso de estudio global de la compañía respecto de la escalabilidad del carpooling en economías emergentes. Tras su lanzamiento, la curva de adopción digital en Brasil se disparó exponencialmente a partir de 2022.

Actualmente, Brasil representa el segundo mercado más grande del mundo para la empresa (solo por detrás de la India), superando en volumen a sus plazas nativas de Francia y España combinadas, con más de 25 millones de pasajeros anuales. "Nos dimos cuenta de que el problema que resolvemos tiene mucho más sentido en estas geografías", analiza Brusson. "Son países extensos, altamente poblados, donde la infraestructura de transporte público no es tan densa ni está tan estructurada mediante trenes de alta velocidad como en Europa. El transporte interurbano en auto particular termina siendo la solución por defecto a los baches de conectividad del sistema tradicional".

Hay un dato estructural que la app de carpooling busca replicar en la geografía argentina: en Brasil, el 80% de los viajes compartidos cubre rutas interurbanas que no cuentan con ninguna alternativa directa de transporte público. En una Argentina con más de 600 localidades que poseen menos de 10.000 habitantes y donde los servicios de colectivos de larga distancia han sufrido contracciones de frecuencias y aumentos tarifarios, la conectividad territorial rural y suburbana se presenta como un océano azul para la startup.

BlaBlaCar
En Brasil, el 80% de los viajes compartidos cubre rutas interurbanas que no cuentan con ninguna alternativa directa de transporte público. 

Por otra parte, la decisión tecnológica de abrir ocho mercados latinoamericanos en simultáneo responde a un cambio tectónico en la ingeniería de software de la empresa gracias a la Inteligencia Artificial. Hace una década, la localización de una plataforma (traducciones, pasarelas de pago, adaptación de interfaces, moderación de imágenes) demandaba meses de desarrollo in-house por cada frontera que se cruzaba. "Hoy, en el mundo de la IA, el despliegue técnico se ha simplificado radicalmente. El software se adapta casi de inmediato. Esto nos permite ejecutar una expansión en ola que antes era impensable", confiesa el CEO.

Perfiles verificados: viajes compartidos seguros y legales

Al evaluar los fundamentos de la plaza local antes del desembarco, el management de BlaBlaCar ponderó tres variables clave donde la Argentina sobresale: una altísima penetración de aplicaciones móviles, una marcada cultura de turismo doméstico y, fundamentalmente, un elevado nivel de adopción de medios de pago digitales. "Somos un producto que vive del pago online; si esa infraestructura no está disponible, el modelo cruje. En la Argentina, el ecosistema transaccional digital es de los más avanzados de la región", subraya Brusson.

El ingreso de plataformas tecnológicas de movilidad en el mercado argentino ha estado históricamente signado por la resistencia gremial y las zonas grises regulatorias. Sin embargo, desde la multinacional francesa marcan una línea divisoria tajante con respecto a Uber o los taxis convencionales: la total ausencia de lucro.

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"No competimos con el transporte tradicional; creamos eficiencia allí donde un auto iba a viajar vacío", puntualiza Brusson.

La plataforma opera bajo una matriz paramétrica que calcula el costo de viajar en auto real por kilómetro (combustible, seguros, amortización del vehículo, peajes) y establece un tope máximo a lo que un conductor puede cobrar. Ningún usuario puede generar ganancias comerciales ni utilizar el servicio como un empleo.

"Una vez que explicamos a los reguladores que nuestros conductores son maestros, enfermeros o estudiantes que viajan de todos modos y solo buscan mitigar gastos, la resistencia desaparece. No competimos con el transporte tradicional; creamos eficiencia allí donde un auto iba a viajar vacío", puntualiza Brusson. El objetivo inicial no se mide en millones de dólares, sino en la construcción de comunidades y la recurrencia del hábito. En una Argentina que recalibra sus costos diarios, el asiento vacío dejó de ser un desperdicio de confort para transformarse en una ineficiencia económica que la tecnología busca corregir.

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