María Luisa Granda: “Estamos viendo emprendedores más educados”
El informe GEM 2025-2026 ubica a Ecuador como líder en América Latina y segundo en el mundo en actividad emprendedora temprana, aunque la sostenibilidad de los negocios sigue siendo el mayor reto. Más personas con educación superior de grado y posgrado emprenden como alternativa laboral, mientras la inteligencia artificial surge como una nueva oportunidad. María Luisa Granda, decana de la ESPAE-ESPOL, analiza estos resultados y su impacto en el ecosistema emprendedor del país.

Julissa Villanueva Periodista

Ecuador continúa como uno de los países más emprendedores del mundo: ocupa el segundo lugar a escala global en actividad emprendedora temprana y el primero en América Latina. Es decir, 3 de cada 10 ecuatorianos impulsan un negocio propio. María Luisa Granda, Decana de ESPAE, Escuela de Negocios de Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL), analiza los resultados del informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2025-2026.

Según el informe, el 50,4 % de quienes emprenden en etapa inicial tiene educación superior o incluso posgrado; en 2024, la mayoría tenía estudios secundarios completos. A esto se suma como nuevo desafío, la incorporación de la inteligencia artificial, una herramienta que los emprendedores reconocen como clave para crecer. ESPAE-ESPOL forma parte de un consorcio de universidades que trabajan este reporte a nivel país, en donde también participan la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), la Universidad de Cuenca, la Universidad Espíritu Santo (UEES) y la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

¿Qué hallazgos del informe GEM 2025-2026 muestran una evolución o un cambio en el ecosistema emprendedor de Ecuador?

Esta es una investigación que se realiza desde 2004 y siempre genera mucha expectativa por las tendencias que arroja, tanto a nivel global como en el caso específico de Ecuador. Para esta edición 2025-2026 tenemos algunos elementos sorprendentes, pero también otros que reflejan tendencias que ya veníamos observando. Por ejemplo, uno de los principales resultados es que Ecuador ocupa el segundo puesto a nivel mundial, después de Angola, y el primero en América Latina en la Tasa de Actividad Emprendedora Temprana (TEA).

¿Qué implica realmente este indicador y qué nos dice sobre el comportamiento económico y laboral del país?

Quiere decir que hay personas que están empezando a crear un negocio o que ya tienen un avance en su negocio, pero que aún no supera los 42 meses, es decir, tres años y medio.  Esa tasa en Ecuador es de 29,63 %, lo que significa que tres de cada 10 personas están emprendiendo.

Ecuador se ha mantenido históricamente entre los primeros lugares en TEA. Más allá de la cifra, ¿cómo debe interpretarse realmente este liderazgo? 

Sí, es una tendencia que siempre hemos tenido. Ecuador ha estado históricamente en los primeros lugares, lo cual podría parecer positivo porque uno dice: “somos muy emprendedores”. El punto está en medir su permanencia en el tiempo.

¿Cuánto duran estos emprendimientos?

Ahí vemos un cambio. Este año ha habido una caída drástica en los negocios que logran sostenerse en el tiempo. Después de los tres años y medio, que es cuando se mide la actividad emprendedora temprana, se analiza si esos negocios continúan. En este año, solo el 6,52 % de los negocios han permanecido. Esto contrasta con el ciclo anterior, 2024-2025, cuando fue de 13,26 %. Entonces, hay una alerta respecto a la sostenibilidad de estos emprendimientos, porque no están superando esa barrera de los 42 meses.

¿Se puede determinar alguna hipótesis de por qué ocurre esto?

Sí. En la encuesta se pregunta directamente por las razones del cierre de negocios. Entre las principales están los ingresos insuficientes para sostener el emprendimiento.

¿A qué se atribuye la falta de ingresos?

Resalta una razón que este año aparece en tercer lugar: la inseguridad. Por ejemplo, negocios de comida o comercio que antes podían operar hasta las 10 de la noche, hoy están cerrando a las 6 de la tarde. Eso afecta directamente sus ingresos. La primera causa es la falta de rentabilidad y la segunda, por índole personal o familiar. Sin embargo, cabe destacar que la descontinuación de negocios (negocios cerrados en los últimos 12 meses) en Ecuador alcanzó el 9,09 % de la población adulta en 2025. Este porcentaje evidencia una disminución en el cierre de negocios, dado que en 2024 fue del 13,51 % y en 2023 del 9,75 %. 

¿Cómo se construye este diagnóstico y quiénes participan en la medición en Ecuador? 

Es una metodología aplicada a nivel global y está completamente estandarizada, lo que le da mucha solidez al estudio. Se realiza una encuesta a población adulta, mínimo 2.000 personas por país, donde se les pregunta sobre sus motivaciones, sus percepciones del entorno y sus experiencias en el proceso de emprender. Además, se hace una encuesta a 36 expertos de distintos sectores: economía, emprendimiento, gobierno, sector privado, banca y facilitadores del ecosistema. Con ellos se miden 13 condiciones marco para el emprendimiento, que son fundamentales, porque permiten identificar dónde están las principales debilidades del ecosistema que puedan convertirse en oportunidades y qué políticas públicas deberían impulsarse.

¿Cuáles son esos resultados que abren oportunidades?

Hay dos temas interesantes. Uno es la Inteligencia Artificial (IA), que es uno de los nuevos bloques de preguntas incorporados en la encuesta. Hoy la digitalización y la inteligencia artificial ya no son una excepción, sino una necesidad para los negocios. Se observa que la gente tiene conciencia de la importancia de la IA. 

¿Cómo contribuye la IA en los emprendimientos?

Mucho. Por ejemplo, en acelerar sus procesos o hacerlos más precisos. El problema no es la falta de conciencia, sino las condiciones para facilitar su uso. Por ejemplo, el costo puede ser una barrera. Aunque uno piensa que pagar 20 dólares mensuales por una herramienta como ChatGPT no es mucho, para un emprendedor puede no ser sostenible. También está el tema de las capacidades para usarla correctamente, así como preocupaciones sobre seguridad y ciberseguridad. Curiosamente, el emprendedor inicial está más motivado por la IA, pero cuando la empresa ya está establecida, el uso disminuye.

¿Qué otro hallazgo importante encontraron?

Estamos viendo emprendedores más educados o con mayor formación educativa formal. En 2025, la mitad de los emprendedores (50,4 %) en etapa inicial tiene educación superior de tercer nivel o posgrado, algo que antes no ocurría. En 2024, esto era 13,75 %. La mayoría, es decir, el 52,17 % tenía estudios completos de secundaria.

¿Qué significa?

Esto significa que cada vez hay más profesionales buscando espacios para generar ingresos y se entendería que, al tener preparación, sus emprendimientos tendrían más oportunidad de mantenerse en el tiempo. Eso lo veremos en los siguientes años. 

¿Qué papel juega la formación temprana en la construcción de una cultura emprendedora y financiera más sólida en el país?

Yo soy creyente del poder transformador de la educación. Creo que hay habilidades que se pueden adquirir desde pequeños, pero más allá de eso, está la motivación. Que las personas comprendan el buen uso del dinero, la importancia de la educación financiera y cómo tomar mejores decisiones a futuro. Se requiere de políticas de Estado para construir oportunidades para que los emprendimientos sean sostenibles.  

La Asamblea Nacional de Ecuador aprobó hace poco el Proyecto de Ley Orgánica de Educación Financiera ¿va por el camino que usted indica?

Sí, porque se trata de promover una educación financiera obligatoria en escuelas, colegios y universidades, enfocándose en el manejo responsable del dinero, ahorro, prevención de fraudes y uso de inteligencia artificial. También hay competencias como el liderazgo, el trabajo en equipo, la comunicación y el pensamiento crítico que deben fortalecerse desde temprano. Si hablamos de la necesidad de políticas públicas, para mejorar los indicadores de emprendimiento, ese es un buen paso.  Además, cabe destacar que se mantiene una tendencia importante: la mayoría emprende por necesidad y se requiere una preparación desde la base.

¿Cuántos emprendimientos inician por necesidad?

En este año, el 91,5 % emprende por necesidad y no por oportunidad. El emprendimiento se ha convertido en el refugio de ese talento que no logra insertarse en el mercado laboral formal. Lo vimos, incluso, antes de la pandemia.

¿Qué pasó después de la pandemia con esta tendencia?

Después de la pandemia hubo una reconfiguración importante del trabajo. Muchas personas perdieron sus empleos y algunas no regresaron, ya sea por decisión propia o porque no pudieron hacerlo. También existe una tendencia generacional hacia la independencia y la búsqueda de mayor flexibilidad laboral. Hoy vemos jóvenes que buscan trabajo remoto, horarios flexibles y menos rigidez. No quieren estructuras demasiado cerradas ni condiciones que se sienten como una camisa de fuerza. Las empresas que quieran atraer ese talento deben adaptarse a esas nuevas expectativas.

Entonces, ¿qué queda por hacer para el próximo periodo?

Existe algo llamado el NECI, el Índice Nacional de Contexto del Emprendimiento. En Ecuador, el NECI ha registrado una mejora reciente, ascendiendo de 3,79 en 2024 a 4,04 en 2025, lo cual se complementa con un avance en el ranking global (del puesto 50 de 56 al 42 de 53 países). Este desempeño sitúa al país ligeramente por encima del promedio de América Latina y el Caribe. Sin embargo, una de las principales debilidades sigue siendo el financiamiento. La banca está más enfocada en empresas grandes, mientras que los emprendedores necesitan capital ángel. Otro problema es que gran parte del emprendimiento en Ecuador sigue siendo comercial. Es importante entender que comprar algo y venderlo más caro no genera suficiente dinamismo económico ni nuevos empleos. 

¿Cuál es la alternativa?

Necesitamos emprendimientos basados en conocimiento, innovación y valor agregado, donde la digitalización es clave, porque esos son los aspectos que realmente pueden sostenerse y crecer. Así, como capital de riesgo y programas de acompañamiento con financiamiento

¿Cómo ha evolucionado la digitalización de los emprendimientos?

La pandemia nos obligó a avanzar mucho más rápido. Hay estudios que muestran que avanzamos cinco o seis veces más en digitalización de lo que hubiéramos avanzado normalmente. Sin embargo, todavía hay brechas importantes, especialmente en analítica de datos. Muchas empresas generan datos valiosos, pero no los usan para proyectar ventas, abrir nuevos locales o entrar a nuevos mercados. Ahí todavía existe temor o la percepción de que es muy costoso o complicado.

¿Hay suficientes profesionales preparados para estas nuevas áreas?

Ha mejorado bastante. En ESPOL lo vemos directamente. Creamos la carrera de Ciencia de Datos en modalidad híbrida y virtual y tiene mucha demanda. También carreras como Ciencias de la Computación, Mecatrónica y Telemática tienen alta demanda. Y en ESPAE tenemos cinco maestrías activas: Executive MBA, MBA, Analítica de Negocios, Gestión de Proyectos y Agronegocios Sostenibles. Además, estamos próximos a lanzar un MBA con mención en Emprendimiento. Desde la academia también se contribuye con esta realidad nacional. Nuestros pilares son sostenibilidad, emprendimiento e innovación, perspectiva glocal —global y local al mismo tiempo— y tecnología. Porque hoy no se puede hacer negocios sin tecnología. Los negocios que no la utilizan, mueren. (I)