Wall Street extendió su rebote este viernes luego de que Irán habilitó otra vez el paso de buques comerciales por Ormuz durante la tregua con Estados Unidos.
Irán reabrió el viernes el estrecho de Ormuz a todo el tráfico marítimo comercial, citando el alto el fuego alcanzado el jueves con Israel en el Líbano, lo que supone un importante avance en el conflicto y provoca una caída en picado de los precios del petróleo, aunque el presidente Donald Trump afirmó que el bloqueo naval estadounidense contra Irán seguirá vigente hasta que se alcance un acuerdo de paz permanente.
El presidente de Estados Unidos advirtió a Beijing tras versiones de inteligencia que vinculan a China y Rusia con apoyo militar a Irán, en un escenario que agrava la tensión en torno al estrecho de Ormuz y amenaza con empujar de nuevo al alza el precio del petróleo.
El ruido global sacude a los activos, aunque los indicadores que suelen anticipar el fin de ciclo aún no aparecen. Con caja disponible, balances firmes y prudencia inversora, la tendencia conserva su respaldo.
La decisión de Trump de frenar, por ahora, los ataques a la infraestructura energética iraní derrumbó el petróleo y calmó a Wall Street. Pero detrás del rebote relámpago se juega algo mucho más profundo: quién controla realmente el precio de la energía global.
El ultimátum de 48 horas de Donald Trump a Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz eleva al máximo la tensión en Medio Oriente, pone bajo amenaza infraestructura civil clave y consolida al petróleo como arma central del nuevo tablero geopolítico.
La interrupción del paso marítimo recorta el suministro global y expone a economías asiáticas con alta dependencia y escasas reservas. Mientras algunos diversifican fuentes o activan planes de contingencia, otros enfrentan semanas críticas.
La petrolera estatal frenó operaciones en Ras Laffan tras reportes de drones y elevó la alarma en el comercio de gas licuado. La crisis sumó presión al Estrecho de Ormuz y anticipa saltos de precios.
El precio del crudo se dispara tras los ataques a una refinería clave en Arabia Saudita y la escalada bélica entre EE. UU., Israel e Irán. Wall Street opera en rojo frente al temor de un conflicto prolongado que ya sacude a las principales bolsas de Europa y Asia.
El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, murió el sábado en ataques realizados por Estados Unidos e Israel, confirmó la televisión estatal iraní, en el episodio más grave de una ofensiva que ya dejó cientos de muertos y reconfigura el tablero geopolítico y energético global.
Aunque las amenazas de Teherán vuelven a encender las alarmas tras el ataque estadounidense, los intereses comerciales con China y las rutas alternativas limitan las chances de una interrupción prolongada.
Mientras Estados Unidos insiste en que no busca un cambio de régimen, Irán asegura que mantiene su uranio enriquecido y que aún tiene la capacidad y el conocimiento para continuar con su programa nuclear.
El estrecho de Ormuz permite el paso del 20 % del consumo diario mundial de petróleo (unos 20 millones de barriles). El punto ha sido el epicentro de tensiones regionales durante décadas. Con una interrupción de este punto, el precio del barril de crudo podría llegar a US$ 150 a finales de año.
Un informe de J.P. Morgan advierte que un ataque a Irán podría llevar el precio del crudo hasta los 130 dólares, con impacto directo en la inflación global y en los planes económicos de potencias como Estados Unidos y Arabia Saudita.