La inteligencia artificial llevó a siete treintañeros al ranking de las mayores fortunas de Estados Unidos, mientras herederos y fundadores tecnológicos completan un grupo que acumula US$ 169.000 millones.
Alguna vez, casi diez años atrás, se preguntó cómo podía convertirse en multimillonario. Hoy, su fortuna supera los US$ 25.000 millones y logró hacerse un lugar en la selecta lista de Forbes.
Greg Brockman admitió bajo juramento que su participación en la creadora de ChatGPT vale más de US$ 20.000 millones, pese a no haber invertido dinero propio. El dato surgió en el juicio iniciado por Elon Musk contra OpenAI, donde se discute si sus fundadores abandonaron la misión sin fines de lucro para beneficiarse económicamente.
La cena se hará en el renovado jardín del ala oeste, con ausencias notorias como la de Elon Musk y una agenda que mezcla inteligencia artificial, negocios y gestos de poder.
La inteligencia artificial generativa busca dar nuevos pasos y llegar a todo tipo de dispositivos físicos. Aquí algunas de las primeras señales que vienen desde OpenAI quien ya nombró a un ejecutivo de renombre para liderar el área.
Mientras una de las empresas de inteligencia artificial más importantes del mundo se desmoronaba este fin de semana, Satya Nadella se aseguró de que Microsoft se volviera aún más poderosa.
Los LLMs, o modelos de lenguaje expandidos, tienen dificultades intrínsecas a su propio diseño que limitan las tareas que una inteligencia artificial generativa puede realizar, más allá de cuántos dólares y recursos se inviertan en ella.
La revolución de la Inteligencia Artificial generativa da un nuevo paso con la integración de aplicaciones. Se espera que el impacto global supere al que tuvo Internet.