El mercado apuesta a que Starlink sea para SpaceX lo que el buscador fue para Alphabet, una infraestructura global capaz de multiplicar ingresos y sostener una valuación de gigante tecnológico.
Google planea destinar hasta US$ 185.000 millones este año a centros de datos y chips, con el foco puesto a diez años. Con la caja de Alphabet como respaldo, la apuesta busca sostener la demanda récord de placas y apurar un despliegue global más estandarizado.
Mientras la demanda energética de la inteligencia artificial amenaza con desbordar la red eléctrica mundial, un puñado de empresarios tech proyecta una alternativa radical: montar servidores en órbita y alimentarlos con energía solar directa del espacio. Aunque los desafíos técnicos y económicos son enormes, ya hay satélites en camino y miles de millones apostados a que esta ciencia ficción se vuelva rutina antes de 2035.
Una apuesta ambiciosa por la presencia virtual realista: Google y HP unen fuerzas para lanzar un sistema que recrea encuentros en 3D con una precisión sin precedentes. El objetivo es transformar la interacción remota en empresas globales y reducir drásticamente los traslados ejecutivos.
En diciembre habían presentado Gemini ahora dan un nuevo paso para que sus diferentes líneas de negocio tengan funciones de IA Generativa multimodal embebidas. Los celulares son el nuevo espacio digital a conquistar.
Se acercan las elecciones y las herramientas de IA para realizar campañas sucias proliferan mientras que las redes sociales deberán enfrentarse al mayor ataque de su historia. Tik Tok es el que mayores avances presenta.
La revolución de la Inteligencia Artificial generativa da un nuevo paso con la integración de aplicaciones. Se espera que el impacto global supere al que tuvo Internet.
La empresa informó cuánto ganó Sundar Pichai en 2022. La cifra es 800 veces mayor a un empleado promedio y se conoce tras el despido de 12 mil trabajadores. Huelgas y críticas que golpean al director ejecutivo.
Los principales jugadores del mercado global de Inteligencia Artificial multiplican inversiones, repiensan estrategias y lanzan anuncios estridentes. Tienen razones para estar moviendo sus piezas: todos quieren ganar en lo que se consolida como el negocio tecnológico estrella.
La compañía, que busca competir con ChatGPT, de OpenAI (y con Microsoft detrás), comunicó que por ahora su herramienta estará disponible para un número limitado de usuarios de EE.UU. y el Reino Unido.
El CEO de la empresa en la actualidad es atacado por su estrategia con respecto a la Inteligencia Artificial. Aseguran que "no está preparado para la guerra" y predicen su renuncia.
Con Bard, su "servicio de inteligencia artificial conversacional experimental" recientemente lanzado, Google está luchando para tener productos de inteligencia artificial. Pero los escándalos pasados, los lanzamientos fallidos y la fuga de talentos lo han puesto en una posición sorprendente: ponerse al día en un campo que ayudó a crear.
En verdad, no es probable que se deba a que las empresas involucradas necesiten dinero. Microsoft por ejemplo, que habría despedido a unos 10.000 empleados, anunció prácticamente al mismo tiempo que planea invertir 10.000 millones de dólares en OpenAI. Los casos de Google, Meta y Amazon.