Los cumpleaños: esas extravagancias de gente sensible
La condición humana es fascinante. Pesa más la presión social que la sinceridad del deseo. Es esa manía de encontrar pretextos para irse de fiesta y ser feliz haciendo el trencito, bailando la conga a costa de alguien que, al día siguiente, dirá que tiene otro año de vida.