La confianza también mueve mercancías
Seguridad, estabilidad jurídica y confianza no son elementos secundarios de una relación comercial. Son parte de su infraestructura.
Seguridad, estabilidad jurídica y confianza no son elementos secundarios de una relación comercial. Son parte de su infraestructura.
Ecuador y Colombia no son únicamente dos mercados. Han sido vecinos, socios y aliados mucho antes de que existieran los acuerdos comerciales modernos. La relación entre ambos países trasciende los ciclos políticos y los documentos firmados por sus gobiernos.
Nos queda una lección de oro: Ecuador y Colombia podrán discutir, confrontarse y tensar la cuerda cuanto quieran. Pero hay una verdad imposible de ignorar: por historia, ubicación, cultura y valores afines jamás podrán vivir sin convivir.
La solución tampoco pasa por desechar el acuerdo, sino por mejorarlo. Es necesario revisarlo con rigor, corregir sus desbalances, incorporar de manera más decidida a los sectores que sostienen la economía ecuatoriana y avanzar hacia una verdadera reciprocidad.
Más que seguir escalando el conflicto, lo urgente es negociar. El sector productivo no pide privilegios, pide reglas claras y estabilidad.
La seguridad se construye con diálogo, no con impuestos. Las fronteras están para integrar economías, no para facturar conflictos.
Si Ecuador quiere dejar de sobrevivir y empezar a vivir, debe cambiar el tratamiento. Aprovechar un riesgo país más bajo para atraer inversión productiva.
El país no puede seguir dependiendo indefinidamente del aumento de impuestos ni del crédito fácil. Más deuda compra tiempo; más inversión compra futuro.
El futuro fiscal no se construye con más préstamos, sino con decisiones estructurales: fortalecer la base tributaria sin ahogar la actividad económica, atraer inversión responsable y ordenar el gasto público. Ese cambio de rumbo no puede seguir postergándose.
El Ecuador se mueve entre el rigor del FMI y el clamor de las calles. Busca equilibrio en medio de la tensión, y quizá -por primera vez en mucho tiempo- los mercados y la ciudadanía coinciden en algo esencial: la estabilidad es un bien demasiado valioso para ponerlo en riesgo.
El presidente Noboa asume un costo político significativo, pero lo hace con la convicción de que gobernar no consiste en regalar ilusiones, sino en administrar con responsabilidad.
El país necesita cambiar su economía de supervivencia por una con visión. ¿Cómo? Apostando por sectores que generan empleo, exportaciones, sostenibilidad, crecimiento y retorno de ingresos a través de una adecuada política tributaria. Apoyando al productor, al innovador, al joven emprendedor.
La administración Noboa tiene la oportunidad de marcar una diferencia histórica. Si apuesta por la inversión y el crecimiento, podrá romper el ciclo del endeudamiento y dejar atrás una economía basada en parches.
El Ecuador tiene un trauma grave respecto de la crisis financiera y el cambio hacia la dolarización que ocurrió entre 1999 y 2000, lo que generó un caos social general.
Pregunto: ¿a quién queremos imitar? ¿Al que busca alternativas y piensa en un mejor futuro? ¿O al que evade cualquier oportunidad de empleo y prefiere quedarse estático porque "lo malo no es el trabajo sino el tener que trabajar"?
El bienestar colectivo está muy por encima de las disputas entre grupos y esa debe ser nuestra exigencia ciudadana: que se pongan de acuerdo en la construcción de una agenda de Estado a largo plazo, más allá de los intereses políticos inmediatos de pocos.
Mientras no haya la voluntad de quienes administran el Estado de identificar ese gran proyecto virtuoso e inyectar los recursos iniciales necesarios para invitar a otros a hacer lo mismo, seguiremos envueltos en el círculo siniestro de ver cómo hacemos para llegar a fin de año y ver cuánto sigue creciendo el déficit, el desempleo, la pobreza y la contracción de la economía y de las oportunidades.
Un día somos clientes, pero al otro somos proveedores y la contracción de pagos es una bomba de tiempo que amenaza a todos. La salida es operar en función del día a día y permitir que el flujo monetario reactive en algo el mercado.
Ningún gobierno nuevo de cualquier tendencia que sea podrá cambiar la situación del Ecuador de un año al otro y esa la razón por la que debemos analizar con detalle qué nos ofrecerán las distintas candidaturas. Si alguien nos ofrece cambiarlo todo de un año al otro, ese será justamente el que nos está mintiendo.