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Marcos Miranda Burgos, presidente del directorio de Banco Manabí.
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Marcos Miranda Burgos, presidente del directorio de Banco Manabí.
Fotos: Robinson Chiquito
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Nueva matriz, giro empresarial y crecimiento acelerado marcan su reposicionamiento en el sistema financiero.

15 Junio de 2026 16.30

Banco Manabí reconfiguró su modelo de negocio al pasar de un enfoque centrado en microcrédito y consumo a priorizar el sector productivo como eje de crecimiento, una transición que se materializa en el traslado de su oficina matriz.

Con 45 años de historia, la institución financiera inició su giro estratégico hace cuatro años, cuando decidió pasar de un enfoque provincial en Manabí a operar en mercados de mayor escala como Guayaquil y, próximamente, Quito.

Marcos Miranda Burgos, presidente del directorio, menciona dos hitos como parte de la estrategia: entre 2024 y 2025, la cartera dirigida al sector empresarial productivo pasó del 27,5 % al 53,1 % del portafolio; mientras que los activos pasaron de US$ 66,3 millones en 2022 a US$ 144,1 millones en la actualidad.

“Decidimos enfocarnos en el ámbito empresarial. Nuestro objetivo es que los negocios de nuestros clientes no se detengan, por eso buscamos acompañarlos en su operación diaria, no solo financiar”, afirma Miranda.

El objetivo es atender al sector empresarial para activar un efecto multiplicador sobre proveedores, colaboradores y cadenas productivas. Así amplía el alcance dentro de la economía real. Para lograrlo, la institución prioriza comprender la operación, los ciclos de caja y las decisiones productivas de cada cliente.

“No financiamos desde el escritorio; vamos al campo, vemos cómo opera cada negocio”, señala Miranda, al describir una práctica que busca reducir la distancia entre la evaluación financiera y la realidad operativa de las empresas. 

Las oficinas de Banco Manabí.
Las oficinas de Banco Manabí, en Urdesa.

La evolución del modelo encuentra en Guayaquil su punto de consolidación. La apertura de su nueva sede matriz en Urdesa, norte de la ciudad, responde a la necesidad de operar más cerca del sector empresarial más dinámico del país y no únicamente a una expansión territorial.

La oficina se adaptó en una casa emblemática del sector, diseñada para elevar el estándar de atención al cliente empresarial con área de coworking para reuniones, atención personalizada y una arquitectura pensada para conversaciones estratégicas. El predio consta de 1.700 m² de terreno y 884 m² de construcción. Abrió al público en abril de 2026.

En lugar de replicar un formato corporativo estándar, la decisión de conservar la estructura original del inmueble introduce un matiz diferenciador. El banco no rompe con su historia; la incorpora como parte de una identidad que busca combinar cercanía, criterio y evolución.

Productos alineados a la operación real

El reposicionamiento se refleja también en el portafolio. “Tasa Libre” introduce un esquema dinámico de ahorro, con tasas transparentes que responden a un cliente más activo en la gestión de su liquidez.

Al mismo tiempo, “Cash Flow” aborda una de las principales tensiones del segmento empresarial. En un entorno donde los ciclos de pago no siempre coinciden, este tipo de soluciones deja de ser complementario y se convierte en una herramienta clave para sostener la operación, explica Miranda.

Otro punto que destaca es la certificación carbono neutro, como parte de la agenda ambiental del sector financiero. Sin embargo, el siguiente nivel está en proceso para incorporar criterios de evaluación ambiental en las operaciones crediticias.

Este enfoque apunta a entender el impacto del destino del financiamiento, una práctica que, más allá de la regulación, comienza a perfilarse como estándar en la banca que busca sostenibilidad real.

De acuerdo con Miranda, el crecimiento porcentual del banco en los últimos dos años se ubica entre los más altos del sistema. Este indicador, si bien parte de una base menor frente a grandes jugadores, refleja consistencia estratégica.

“La banca debe ser cercana, entender y acompañar, especialmente en momentos complejos”, sostiene Miranda, al resumir una filosofía que atraviesa toda la operación. En ese enfoque, el rol del equipo resulta central: “Nuestro equipo es uno de los principales activos”, afirma, al destacar la preparación y cercanía como ejes de la relación con el cliente.

Marcos Miranda Burgos combina su perfil de abogado con una formación académica sólida entre economía y derecho.

Su carrera ha estado estrechamente vinculada al sector productivo, lo que le ha permitido desarrollar una comprensión transversal de distintas industrias en Ecuador.

Ese recorrido, sumado a una curiosidad activa por entender los procesos desde dentro, define un estilo de gestión que privilegia el análisis directo del negocio y una mirada integral sobre las decisiones financieras.

“Somos un banco sólido y enfocado en el crecimiento de la empresa ecuatoriana”, una definición que sintetiza su posicionamiento actual y la ruta hacia una mayor escala. (P)

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