¿Cómo administrar la incertidumbre en 2026?
Los equipos deben ser flexibles y estar abiertos a la adaptación permanente. Los espacios rígidos generarán cansancio y ansiedad; los flexibles permitirán moldear el camino.

El arranque de 2026 ha sido incidentado para la gestión del entorno, tanto para el mundo con la polémica acción de fuerza del Presidente Donald Trump en Venezuela, como por la batalla alrededor de este hecho entre el Presidente Daniel Noboa y el ex Presidente Rafael Correa.

El dictador Maduro fue removido y varios cargos se han formulado en su contra en las cortes de Nueva York. Si bien la felicidad de un amplio sector de venezolanos es manifiesta y ofrece esperanza; por otro lado, las acciones de fuerza revestidas de arbitrariedad, dan claridad sobre la política internacional de Trump, que redobla el camino de la doctrina Monroe. En esta ocasión, Trump habló más de petróleo e intereses económicos que de recuperación de la democracia, tema que sí fue abordado por el Secretario Marco Rubio. Esta acción marca un punto de inflexión en el mundo y acciones similares de los líderes chino o ruso podrían encontrar justificaciones en ella. Además, el proceso venezolano no luce sencillo, habrá que ver la claridad de la agenda de la oposición y la desescalada del chavismo, si llega a ocurrir.

Ecuador enfrenta un año electoral -con votaciones locales en febrero de 2027- y las agendas políticas contendrán este asunto de manera transversal. Con un “mini bloque” por formarse en la Asamblea y candidaturas por definirse, es complejo proyectar estabilidad permanente en la mayoría oficialista que podría operar para decisiones específicas. El movimiento RETO podría tener alta relevancia como acogida de quienes abandonen la Revolución Ciudadana, además por ser vehículo electoral. Por su parte, la batalla por la justicia copa el inicio de año y el futuro del líder de la Judicatura está en juego.

Los ejecutivos están familiarizados con entornos VUCA: volátiles, inciertos, complejos y ambiguos. La velocidad de los hechos sobrepasa su profundidad. Los escenarios pueden cambiar en una jornada y por ello anotamos 4 claves para administrar este entorno en 2026:

La información NO es poder, lo que se hace con la información DA poder. Por ello, comprender el entorno demandará procesos de adaptación más frecuentes que antes.

Las estrategias deben mutar. Por ello su diseño no puede ser rígido. Será deseable contar con válvulas de escape que permitan actuar rápido.

Administrar el caos será mejor que intentar ordenarlo. Enfrentamos un rompecabezas que no termina de armarse nunca y siempre hay piezas en el tablero que se mueven.

Los equipos deben ser flexibles y estar abiertos a la adaptación permanente. Los espacios rígidos generarán cansancio y ansiedad; los flexibles permitirán moldear el camino.

¡Feliz 2026 y que la adaptación sea permanente! (O)