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Confío en que mi experiencia frente a la Administración Tributaria ecuatoriana servirá de ejemplo para todas aquellas mujeres profesionales que tienen como objetivo lograr grandes resultados, me atrevo a asegurar, sin miedo a equivocarme, que estamos para grandes retos y, sin duda, somos capaces de superarlos significativamente.

18 Julio de 2022 10.24

Aún recuerdo cuando recibí la invitación para dirigir Al Servicio de Rentas Internas (SRI). Con muchas metas por delante pero también con la tristeza de tener que alejarme de mi familia, acepté el reto.   Siempre he mencionado que la tarea de recaudar impuestos es sumamente difícil y sobre todo delicada, más aún para una mujer, esposa y madre. En un mundo en el que aún existe un mayor liderazgo masculino, el desafío es más más grande. 

Desde el principio, con mucho dolor, tuve que prácticamente pasar a vivir en Quito debiendo alejarme de mi hijo y de mi esposo quienes permanecieron en Riobamba, para poder cumplir las responsabilidades asumidas.  Cada inicio de semana dejaba parte de mi corazón en mi ciudad natal.

Muchas veces me pregunté si el sacrificio valdría la pena. Reconozco que el no poder acompañar a mi hijo en el día a día ha sido una de las cosas más duras que me ha tocado hacer en toda mi vida. Ventajosamente, en todo momento tuve el apoyo por parte de mi esposo, pilar fundamental para continuar con esta misión. 

Hoy, viendo en perspectiva, creo que el esfuerzo no fue en vano. En primer lugar, pude dar el mejor ejemplo a mi hijo, el de una madre responsable, trabajadora y honesta, Otro aspecto importante es que me ha demostrado que las mujeres podemos estar en roles protagónicos, que podemos liderar una gran institución que soporta la economía de todo un país. Que tenemos toda la capacidad y profesionalismo para hacerlo. Además,  he tenido la oportunidad de conocer a muchas mujeres que me han preguntado cómo logré dirigir al SRI siendo mujer, hija, esposa y madre.  Es gratificante haber inspirado a más mujeres para que cumplan su propósito, por encima de las dificultades.  Finalmente, y no menos importante, porque tuve el honor de representar a mi querida Sultana de los Andes, Riobamba y a la provincia de altas cumbres Chimborazo.

No quiero entrar en este artículo en el detalle de los hitos de gestión, que son varios y que se lograron gracias a un talentoso y comprometido equipo, mismos que han sido resaltados nacional e internacionalmente. Quiero quedarme en el lado humano, que muchas veces pasa desapercibido. 

El ejemplo que a diario le brindé a mi hijo, de ser una madre trabajadora, responsable y transparente, es el mejor legado que le puedo dar.  Así también las huellas que puedo asegurar dejé en mi querida institución, por la que siempre entregué hasta el corazón, son las huellas de una gestión técnica y honesta.

Confío en que mi experiencia frente a la Administración Tributaria ecuatoriana servirá de ejemplo para todas aquellas mujeres profesionales que tienen como objetivo lograr grandes resultados, me atrevo a asegurar, sin miedo a equivocarme, que estamos para grandes retos y, sin duda, somos capaces de superarlos significativamente.  (O)

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