Según el Banco Central del Ecuador (BCE), la economía ecuatoriana creció 2,1 % durante el primer trimestre de 2026. Y no fue solo un sector el que empujó ese crecimiento. De las 20 industrias que mide el BCE, 16 registraron resultados positivos frente al mismo período del año anterior. El consumo de los hogares aumentó 3,9 % y la formación bruta de capital fijo, que básicamente hablamos de inversión, creció 12,8 %. El comercio avanzó 2,2 % y las actividades profesionales, técnicas y administrativas 4,5 %.
Pero entonces viene la pregunta que, para mí, es más importante: ¿cuándo empieza todo esto a sentirse en la vida de las personas? Porque una cosa es que la economía crezca y otra, bastante distinta, es sentir que a uno le está yendo mejor.
El PIB nos dice cuánto produce una economía, cuánto se mueve. Pero no nos dice si una persona consiguió un mejor trabajo, si un pequeño negocio está vendiendo más, si una familia puede ahorrar algo a final de mes o si alguien que lleva meses buscando empleo finalmente encontró una oportunidad.
Y ahí puede estar una de las grandes contradicciones de la recuperación ecuatoriana. Los indicadores pueden mejorar antes de que la gente vuelva a sentir confianza.Hay señales positivas. El consumo está creciendo y la inversión tuvo un repunte importante. Pero cuando hablamos de recuperación, el empleo sigue siendo una pieza fundamental.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el empleo adecuado llegó al 35,7% durante el primer trimestre de 2026, frente al 35,2% del mismo período de 2025. Mejoró, sí, pero la cifra también nos recuerda que todavía son muchos los ecuatorianos que no tienen un empleo que les permita alcanzar las condiciones que se consideran adecuadas. Por eso creo que hay que mirar la recuperación con optimismo, pero también con cierta cautela.
Que los hogares estén consumiendo más es una buena noticia. El BCE reporta un crecimiento de 3,9% en el consumo durante el primer trimestre. La pregunta es qué está detrás de ese aumento. No es lo mismo consumir más porque los ingresos mejoraron y existe mayor tranquilidad, que hacerlo utilizando crédito o echando mano de los ahorros.
Lo mismo pasa con la inversión. Ese crecimiento de 12,8 % es probablemente uno de los datos más interesantes de este período. Cuando una empresa invierte está apostando, de alguna manera, por el futuro: compra equipos, amplía su capacidad, abre un nuevo local, construye, contrata.
Pero para que eso se mantenga hace falta algo que Ecuador ha tenido poco en los últimos años: previsibilidad. Un empresario no decide una inversión importante pensando solamente en lo que pasó este trimestre. Necesita saber qué puede pasar en los próximos años. Y para eso hacen falta reglas claras, seguridad, acceso a financiamiento y, sobre todo, confianza.
Según el Banco Central, las exportaciones ecuatorianas alcanzaron USD 10.177 millones durante el segundo trimestre de 2026, el valor trimestral más alto registrado hasta ese momento. En el primer semestre llegaron a USD 19.571 millones y las exportaciones no petroleras alcanzaron USD 14.651 millones, también un récord para ese período.
Eso demuestra que Ecuador tiene sectores que están creciendo, encontrando mercados y generando ingresos para el país. El reto es que ese crecimiento no se quede solamente en las cifras de exportación. Una exportadora que vende más debería necesitar más proveedores. Debería contratar más personas, comprar más servicios, invertir más. Ese es el efecto que necesitamos que se multiplique por la economía.
Porque al final, el crecimiento económico importa justamente por eso: por lo que puede generar después. Quizás Ecuador ya no esté solamente frente al desafío de volver a crecer. El siguiente paso es conseguir que ese crecimiento se convierta en confianza. Confianza para contratar a una persona más en un negocio. Para invertir. Para comprar una vivienda. Para abrir un restaurante. Para dejar de pensar que es mejor esperar “a ver qué pasa”.
Y creo que ahí está la verdadera prueba de esta recuperación.No solamente en si el PIB crece 2 %, 3 % o 4 %, sino en si una familia siente que puede hacer planes para el próximo año sin pensar que todo puede cambiar mañana.Los números de este año permiten ser más optimistas. Hay consumo, hay inversión, hay industrias creciendo y las exportaciones están alcanzando cifras récord. Eso no es poca cosa.
Pero todavía falta la parte más importante: que la recuperación se sienta.Porque para una familia el crecimiento del PIB no es el objetivo. El objetivo es llegar a fin de mes con un poco menos de preocupación. Tener un trabajo más estable. Poder ahorrar. Poder invertir. Poder darse algún gusto sin sentir culpa. Volver a hacer planes.
Ecuador parece haber vuelto a moverse. Ahora necesitamos que más ecuatorianos puedan sentir que también están avanzando. (O)