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A la pregunta del Barómetro de Las Américas de si diría usted que la gente de su comunidad es muy confiable, algo confiable, poco confiable, o nada confiable, a 2021 apenas un 46.9% confía en los demás, porcentaje que ha ido cayendo en picada desde 2012, año en que alcanzó un porcentaje de 66.6%. La conclusión es que la confianza interpersonal en Ecuador es débil y frágil.

20 Abril de 2022 16.57

La encuesta del Barómetro de Las Américas del Latin American Opinion Project de la Universidad de Vanderbilt (Lapop), tiene varios indicadores sobre tolerancia política, componente esencial de la democracia, puesto que ésta supone pluralismo, lo que incluye el respeto al desacuerdo y al disenso. De acuerdo al teórico de la democracia Robert Dahl, la medida en la que los gobiernos respetan los derechos de la oposición y de los críticos del régimen a participar, se considera un indicador importante de la calidad de la democracia.  Así, el axioma aquel, atribuido a Voltaire, de que uno podrá no estar de acuerdo con lo que otro dice, pero que defenderá hasta la muerte su derecho a decirlo cobra vital relevancia.

Las 4 preguntas que plantea el Barómetro se refieren a la firmeza con que los encuestados aprueban o desaprueban el derecho a votar, a realizar manifestaciones pacíficas para expresar sus puntos de vista, a que puedan postularse a cargos públicos y a que puedan salir en televisión opinando aquellas personas que hablan mal de la forma de gobierno de Ecuador, no sólo del gobierno de turno, sino del sistema de gobierno. Combinados todos estos componentes en un solo indicador, a 2019 la aprobación de que estas personas puedan ejercer esos derechos alcanza apenas los 50 grados en una escala de 100. 

Por otra parte, la confianza interpersonal, es decir el nivel de confianza que tenemos en quienes nos rodean, es un indicador importante de la cohesión social e influye también en los niveles de calidad de la democracia de los países. La baja confianza interpersonal es un indicador negativo que obedece a bajos niveles en el reconocimiento de la igualdad por parte de los ciudadanos.

A la pregunta del Barómetro de Las Américas de si diría usted que la gente de su comunidad es muy confiable, algo confiable, poco confiable, o nada confiable, a 2021 apenas un 46.9% confía en los demás, porcentaje que ha ido cayendo en picada desde 2012, año en que alcanzó un porcentaje de 66.6%. La conclusión es que la confianza interpersonal en Ecuador es débil y frágil.

Estos hallazgos, que nos muestran que los ecuatorianos somos altamente intolerantes con quien no piensa igual que nosotros y que desconfiamos en gran medida de los demás, son el caldo de cultivo de lo que el politólogo español Fernando Vallespín ha llamado la “sociedad de la intolerancia”, en la que se desvanece la capacidad para aceptar lo que no nos gusta y se quebranta el respeto por el que discrepa.

Así, lo que Vallespín sostiene es que la tan preocupante y mentada recesión o crisis de la democracia tiene que ver sobre todo con la progresiva erosión de la cultura política liberal, de la que la libertad de expresión y la tolerancia son elementos fundamentales, cayendo cada vez más en la descalificación del adversario y la polarización, lo que precisamente, dice, es uno de los más importantes factores para el advenimiento de líderes populistas y autoritarios.

¿En dónde se percibe más nítidamente esta erosión de la cultura política liberal? Pues para Vallespín está claro que en el tránsito del pluralismo al tribalismo, “cuando las opiniones se endurecen y 'moralizan' y se hacen inmunes a la crítica, o se entra en una encarnizada polarización entre bloques. El resultado de todo ello deriva en una belicosidad que desemboca en eso que se ha dado en llamar 'la cultura de la cancelación'”, fenómeno que lo podemos ver sobre todo en las redes sociales, en la que se llama a “cancelar” a todo aquel o aquella que exprese una opinión diversa a la de ciertos grupos “tribales”, encerrados en dogmas y afirmaciones que no admiten prueba en contrario, ni siquiera las que proporciona la ciencia, o en aquellos “linchados” sin un debido proceso de por medio. 

Así, lo que podríamos estar presenciando es, en efecto, una decadencia de la cultura política liberal, sustento de la democracia, y Ecuador no es la excepción a ese fenómeno, en el que basta darse una vuelta por la red del pajarito para comprobarlo.

En todo caso, si usted está interesado en estos y otros hallazgos realizados por el Barómetro de Las Américas, queda invitado al lanzamiento del informe sobre Ecuador que se realizará el próximo martes 26 de abril a las 15h00 en el Auditorio 1 de UDLAPARK.  (O)

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