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La cantidad de opciones actuales ha creado una especie de fatiga sobre el consumidor, quien debe de pensar bien a qué servicios suscribirse, lo cual ya es un obstáculo para el crecimiento. Esto, sumado a la inflación, frena el incremento en usuarios, lo que nos lleva a nueva era en la guerra del streaming.

08 Julio de 2022 14.36

Durante los últimos años, Netflix y otras empresas tecnológicas vieron crecer su valoración basados en el vertiginoso crecimiento, apoyado por la política de dinero barato de la Reserva Federal y la lluvia de clientes que ganaron por las cuarentenas, tiempo en que Netflix logró ubicarse entre las ganadoras de la época pandémica. En 2021 obtuvo en beneficios antes de impuestos US$ 5.8 mil millones. 

Pero en abril de este año, la plataforma anunció la pérdida de suscriptores por primera vez en su historia. Casi 200 mil suscriptores aproximadamente, con proyecciones de pérdida por 2 millones de suscriptores al siguiente trimestre (la pérdida casi de 700 mil usuarios en Rusia también le ha impactado). Como consecuencia de esto y de la condición del mercado de valores, Netflix ha tenido una pérdida de 62.98% de su valoración bursátil hasta inicios de junio. Y esto a pesar de que con 222 millones de suscriptores es la plataforma más relevante del mercado.

Al inicio, el principal competidor de Netflix era la televisión por cable, pero el vertiginoso aumento en el número de usuarios de streaming (y la cantidad usuarios que cortaron su televisión pagada) levantó el interés de los grandes estudios y cadenas de televisión, que también buscan una parte del mercado potencial que Netflix identifica entre los 700 y 1 000 millones de hogares en todo el mundo. De esta manera, han entrado en el negocio: HBO (HBO Max, 76 millones de usuarios), NBC (Peacock. 13 millones de usuarios premium), Amazon (Prime, más de 200 millones), Disney (Disney+, Hulu, Espn+, Star+ con más de 200 millones), Paramount (Paramount+, 39,6 millones de usuarios) y hasta CNN. 

Este crecimiento ha puesto presión a empresas que durante muchos años fueron líderes en la televisión por cable, como CNN, que lanzó una plataforma de streaming que duró un mes, en la que se gastó US$ 300 millones y que no llegó a nada por el poco interés que despertó entre el público.  

Esta entrada de competidores obviamente complica la posición de Netflix, más aún teniendo en cuenta que las nuevas plataformas son parte de grandes empresas para las cuales el streaming es un servicio más, lo que también les da acceso a gran cantidad de contenidos y otros recursos. Por ejemplo, Disney es una empresa que tiene estudios de cine, marcas como Marvel y Star Wars, canales de televisión, transmisiones deportivas, parques de diversiones y hasta cruceros. Esto le da la posibilidad de monetizar de diferentes maneras, lo cual la motiva a invertir aproximadamente US$ 33 mil millones en contenidos en el 2022. 

Así mismo, Amazon es un gigante del comercio electrónico y además adquirió el estudio MGM (por US$ 8 mil millones), lo que le permite tener acceso a contenidos como la saga de James Bond. Mientras tanto, Netflix invirtió alrededor de US$ 17 mil millones en el 2021 en la creación de series y películas, para lograr crecer con producciones propias en diferentes países, lo cual aumenta los costos de crecer aún mas. 

Estos grandes montos de inversión ponen a las plataformas en una posición financiera apretada, como el caso de Disney, con pérdidas del streaming en el orden de los US$ 887 millones en el último trimestre, lo cual, en un entorno de tasas altas, con empresas tecnológicas a la baja, ha causado que las cotizaciones de las acciones de Disney bajen un 29,5%.  A esto hay que agregarle el aumento de precios de energía y alimentos, con lo cual los hogares se han visto obligados a hacer recortes en otros rubros, como las suscripciones, para poder manejar la inflación. Lo ya mencionado nos sugiere que en el futuro a las plataformas de streaming no se les va hacer tan fácil convencer a los inversionistas y nuevos usuarios sobre sus perspectivas.  

La cantidad de opciones actuales ha creado una especie de fatiga sobre el consumidor, quien debe de pensar bien a qué servicios suscribirse, lo cual ya es un obstáculo para el crecimiento. Esto, sumado a la inflación, frena el incremento en usuarios, lo que nos lleva a nueva era en la guerra del streaming. 

Un ejemplo del futuro de estas plataformas puede ser el actual modelo de Youtube que, con tarifas diferenciadas, publicidad y con poca inversión en contenidos, tiene unas cifras de crecimiento espectaculares, dado que pasó de tener aproximadamente US$ 19.6 mil millones en 2020 a US$ 28.8 mil millones en 2021 en ingresos por publicidad.

Esto abre la puerta a una consolidación de las plataformas, abandonando la idea de lograr un crecimiento de usuarios a toda costa, por la de aumentar los ingresos por cliente a través de publicidad, fusiones, control del uso de claves y tarifas diferenciadas.  (O)

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