Más allá de la tristeza: descubriendo lo que me dejó mi gato
Espero que todos sepamos entender lo valiosos que son los animales, que los tratemos con amor, que recordemos que son seres vivos y que sus enseñanzas seguramente ningún ser humano sea capaz de brindarnos.

Algunos de mis lectores sabrán que hace unos meses escribía un artículo dedicado a mi hijo perruno, Lucas se fue al cielo de los perritos, hoy quiero contarles sobre Benjamín, mi sobrino gatuno que dejó este plano terrenal y hoy estoy está jugando nuevamente con Lucas. 

He de admitir que nunca fui una amante de los gatos, siempre dije que jamás tendría uno, pero la vida da mil vueltas y hoy les puedo decir que una de mis mejores experiencias ha sido tener a Benjamín, mi gatito. Escribo con una mezcla de sentimientos en mi corazón, y me pregunto, ¿será que los gatos son capaces de enseñarnos algo?, la respuesta definitiva es sí, su perdida me deja un vacío enorme pero también grandes lecciones. 

Seamos curiosos: Cada rincón de mi hogar tiene su huella de curiosidad, ¿se han dado cuenta de que cada mínimo ruido o movimiento les llama la atención a los gatos?, su sentido de asombro y descubrimiento me recordó la importancia de mantener viva la chispa de la curiosidad, de buscar conocimiento y de estar siempre abierto a nuevas experiencias y aprendizajes.

Amar sin reservas: Pese a que yo al inicio no me acercaba a Benjamín, él nunca se rindió, se ganó todo mi amor, paciencia y tiempo. Su amor nunca tuvo juicios ni condiciones, aprendí la importancia de amar sin reservas, de dar sin esperar nada a cambio, y de construir conexiones profundas que en muchos casos son complejas de entender.

La importancia del descanso: Dormir era una actividad que mi gato dominaba con maestría. En sus siestas, descubrí la importancia de cuidar de uno mismo y de encontrar momentos de paz en medio de tanto caos diario. Su actitud relajada hacia la vida me recordó la necesidad de recargar energías y encontrar equilibrio en un mundo que muchas veces va a mil por hora.

La gratitud también se expresa en gestos pequeños: Se dice que los gatos no son cariñosos, pero eso es mentira, sus suaves ronroneos y los tiernos y no tan tiernos roces de mi gato era una forma de expresar gratitud, aprendí que los detalles pequeños y sencillos tienen un gran poder. 

Ser compañeros: A veces, las palabras no son necesarias para expresar amor y apoyo. La compañía silenciosa de mi gato durante momentos difíciles fue parte de mi proceso de curar mis heridas. Aprendí que la presencia tranquila y compasiva puede decir más que mil palabras, y que, a veces, el simple acto de estar ahí es suficiente.

Benjamín, aunque tu presencia física se haya ido, tú te quedas en mi corazón, en cada aprendizaje y enseñanza que con amor y sabiduría supiste darme mientras estabas aquí, gracias por esa conexión tan única, por quedarte de mi lado cuando Lucas se fue, por ser mi compañero, por quererme aun cuando yo no te quise, por ser un amor incondicional y por esperar a que mi corazón esté mejor para poder irte.  Gracias por los momentos compartidos, por las risas y por el consuelo en las lágrimas. Siempre serás parte de mí, estés donde estés, sé feliz y nunca dejes de aprovechar cada rayo de sol que la vida te brinda. 

Espero que todos sepamos entender lo valiosos que son los animales, que los tratemos con amor, que recordemos que son seres vivos y que sus enseñanzas seguramente ningún ser humano sea capaz de brindarnos, porque ellos ya nacen sabiendo todo sobre amor y aunque no son humanos viven esta vida con más humanidad. (O)