Era 1984 aun no tenía edad para votar, pero mis preferencias estaban claramente definidas por el Partido Social Cristiano, Leon Febres Cordero lideraba las encuestas y sus propuestas se alineaban a mis pensamientos. Se necesitaba un empresario que guie el Ecuador. Muchos años después el Partido Social Cristiano demostró que no tiene nada de cristiano ni de social.
En misma fecha, coincidimos con Rodrigo en un restaurante de Buenos Aires, él estaba en una reunión informal de amigos con Carlos Andres Perez, Felipe Gonzales y alguien más. Ya para esa época se reflejaba su consolidada referencia internacional.
Para 1988 mi voto fue por Abdala Bucaram, considerando que el Ecuador necesitaba un líder con pasión por los pobres del Ecuador, hoy oírle a Abdala es divertido y genera un sentimiento de jocosa vergüenza.
Para 1992 estuve involucrado de cerca con la campaña de Duran Ballen y luego por el transitar de los periodos electorales nunca le di mi voto al presidente Borja ni a la Izquierda Democrática.
Evaluando los gobiernos que han estado en el poder, pude concluir que el gobierno del Dr. Borja tuvo balance, económicamente estabilizo el país luego de la debacle de la rotura del oleoducto. Internacionalmente no pudimos estar mejor representados, la maestría en el manejo del idioma, su oratoria, y su estructura mental para atender las relaciones y reuniones con lideres mundiales era inmejorable.
Políticamente estructuró el partido más sólido del país, que luego de su retiro no se pudo sostener este lugar. El manejo político en su gobierno tuvo un real ejercicio de la democracia, respeto por la sociedad y, sobre todo, pudo consolidar una mayoría legislativa que duro medio periodo y lo hizo sin las triquiñuelas acostumbradas en la legislatura.
Por la segunda década del siglo XXI gracias al tenis, tuve la suerte de compartir con él varias veces en la cancha jugando dobles, casi siempre como compañeros y un par de veces incluso jugamos singles. Daba mucha lucha en los partidos como siempre acostumbro en su vida. Luego de un muy buen juego era menester una cervecita, y escuchar las anécdotas de su gobierno y las de palacio, era parte de la sobremesa. Evidentemente eran muchas y algunas posiblemente nos las conto con mucha confianza.
Rodrigo no solo fue un gobernante, que a la luz de la historia reciente del Ecuador, tuvo el gobierno más democrático y honesto, sino también demostró ser un estadista a carta cabal, que ejecutaba esta condición en cada acción, pensamiento y gestión durante su caminar político. Su legado a la sociedad ecuatoriana y a la política latinoamericana fue la ecuanimidad. la profundidad política y manejo del Estado.
Las condiciones para ser político, para ocupar un curul legislativo o la silla de Carondelet requieren de un conjunto de competencias: integridad permanente, lucides y análisis, tenacidad, y una clara definición de la sociedad y del ser humano.
Hombre de estudio profundo, sin sobresaltos, conocedor de la materia, integro y presidencialmente capaz en toda la extensión de la palabra.
Gracias Rodrigo, como ecuatoriano te agradezco haber ejercido correcta conducta, materia prima indispensable en el ejercicio político. Descansa en Paz. (O)