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La seguridad cooperativa regional pondría al Ecuador como un articulador estratégico en una cooperación seguridad cooperativa regional por ser más oportuna, eficaz y confiable. 

5 Enero de 2026 16.43

 La obtención, el análisis y el contraste sistemático de la información constituye un proceso esencial para la comprensión de la realidad organizacional. Es la base metodológica, para definir con claridad el entorno, los problemas trascendentales y las variables críticas que afectan al futuro institucional.

 Esta prospectiva orienta la toma de decisiones en base de escenarios estratégicos viables, alineados con la visión, los objetos, las capacidades y los planes concretos en los que se basan, la anticipación y estabilidad institucional de los países.

 Sin embargo, con el multicentrismo, que es otro modelo buscado del Ordenamiento global, es en donde se toman decisiones en un contexto regional fragmentado, con disminución de consensos y creación de zonas grises en los países donde se ejerce el control para favorecer el desarrollo de la cadena del narcotráfico, crimen organizado y minería ilegal, incrementando la inestabilidad de los países. 

  La seguridad con una gobernanza fragmentada, es decir sin una interrelación entre defensa y diplomacia para la definición de una política nacional, mientras se tranquilizan con políticas públicas locales, sin una estrategia de seguridad nacional y con la aplicación de tácticas policiales reactivas a las circunstancias, con instituciones debilites e infiltradas, y   órganos de control y de justicia ineficaces, se demuestra que la seguridad no es una prioridad integrada. 

  La estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos calificada como de un realismo flexible y pragmático, emitida por el presidente Trump, establece como objetivos estratégicos: detener el flujo de la droga, fortalecer la capacidad operativa militar, incrementar la capacidad de seguridad en tierra, mar y aire. Realizar despliegues específicos para asegurar la frontera y derrotar a los carteles,

Establecer una presencia más adecuada de la Guardia Costera y la Marina para controlar las rutas marítimas, impedir la migración ilegal y otras migraciones no deseadas, reducir el tráfico de personas y de drogas y controlar las principales rutas de tránsito en situaciones de crisis.

En coherencia con la estrategia se conforma una Fuerzas de Tarea Conjunta FTC, Espada del Sur para operar contra el narcotráfico en el Latinoamérica, a órdenes del Comando Sur de los Estados Unidos. 

Al mes siguiente el presidente Trump ordena la operación “Resolución Absoluta”, una incursión masiva exitosa. Se logra la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y de su esposa y se los traslada a Estados Unidos para ser juzgados.

Los cargos imputados son de conspiración para la importación de cocaína, narcoterrorismo, conspiración para poseer ametralladoras. 

 La incursión masiva sobre Venezuela, provoco un reclamo en el Consejo de Seguridad de la ONU, por violaciones al Derecho Internacional, al principio de no intervención, al de igualdad soberana de los países y la aplicación de una justicia extra nacional; ya que no existió ningún mandato de Naciones Unidas o del Consejo de seguridad para el cumplimiento de la operación. 

Hay previsión de casos concretos como la resolución aprobada por la ONU, para la aplicación de la fuerza como es el caso del R2P, conocida como la responsabilidad para proteger, cuando por acción humanitaria un país se niega o no tiene capacidad de proteger a la población. 

Otro caso es la aprobación de envio una misión de seguridad multinacional, Gang Supression Force, GSF, con 5.000 efectivos para emplear fuerza en la combatir la violencia pandillera y desintegrar a las pandillas en Haití.

Indiscutiblemente la operación resolución absoluta se ha cumplido en vista de la parálisis a la que ha conducido el deterioro del multilateralismo, la ONU, OEA, CAN, basadas en acuerdos para combatir el narcotráfico, terrorismo, en el marco de la seguridad multidimensional; pero que en  la práctica solo se manifiestan con exhortos y recomendaciones dejando la prioridad a mecanismo de Hard Power pragmáticos de aplicación de la realpolitik, del realismo flexible, o de la paz por la fuerza, como se ha manifestado en la estrategia estadounidense.

Se ha alterado la norma de convivencia internacional indiscutiblemente, oportunidad para otros acasos y acciona de potencias también es cierto, pero asimismo la soberanía, no puede servir de escudo para casos y aun Estados acusados de liderazgo e involucramiento con el narcotráfico y el terrorismo, dándose libertad de acción a una amenaza geoestratégica en el hemisferio.

 La prospectiva en seguridad internacional es igual de impresionante, se está alcanzando una sobre militarización de la seguridad interna en los países y la elevación de los problemas a nivel interestatal, como una consecuencia del colapso estatal en el manejo de los problemas de seguridad interior que obligan al empleo de operaciones militares en respuesta a la combinación de amenazas del narcotráfico transnacional. 

Se ha experimentado una internacionalización de las agendas de seguridad mezcladas con intereses políticos y económicos de las potencias regionales en un ambiente del multicentrismo que depone toda intervención exterior a la región, sintetizada en el corolario Trump. 

Esta situación tiene dos connotaciones; por un parte se subordinarían las agendas nacionales de los países ante la prioridad de la agenda de seguridad mix de la potencia regional y por otro lado se provoca un alineamiento de los países pívot, es decir de los países con mayor o menor incidencia de las afectaciones por las amenazas a la seguridad produciéndose un acercamiento, alejamiento y aun fricción entre los paises dependiendo de su comprometimiento con la agenda de seguridad dominante.

El alineamiento de los países se realizaría en función del apoyo estadounidense en inteligencia, mejoramiento de las capacidades estratégicas militares que reduzca las vulnerabilidades de los pises para proveerse de su propia seguridad. En definitiva, a la protección estrategia de la potencia e la región.

Frente a esta alternativa de alineamiento queda abierta una disyuntiva, los países pueden optar por un modelo de seguridad internacional de alianza binacional o de seguridad cooperativa regional.

La capacidad de los países ante una amenaza transnacional geoestratégica es limitada para una gestión unilateral, por lo tanto, un modelo se seguridad binacional, facilitaría la transferencia de capacidades tácticas en forma rápida para dar mejor respuesta y focalizada al punto de decisión que permita recuperar el control institucional. 

No obstante, el riesgo de dependencia es inminente ante la agenda externa por imposición o influencia manifiesta, con limitaciones de carácter operativo relacionadas fundamentalmente por las normativas legales nacionales y la cadena de mando en la realización de las operaciones militares.

El modelo de seguridad cooperativa en tanto es más proclive a una coordinación multinivel, con decisiones ajustadas a la soberanía de los países, en las decisiones consensuadas que se tomen con mayor legitimidad político, militar, social relacionadas con el derecho internacional. 

La seguridad cooperativa regional pondría al Ecuador como un a articulador estratégico en una cooperación seguridad cooperativa regional por ser más oportuna, eficaz y confiable. Las alianzas binacionales no se descartan y deben existir, pero subordinadas a un marco regional que se base en el derecho internacional, evite la dependencia integrándose al orden mundial metacéntrico.

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