Bajo el imponente nevado Cayambe, a una hora y media de Quito, el aire gélido de la madrugada ya no huele solo a campo. Se percibe el perfume intenso de miles de rosas listas para partir. En la florícola Mystic Flowers, las 140 hectáreas de cultivo abandonan su calma habitual. Enero marcó el inicio de la temporada de San Valentín, transformando el paisaje en un engranaje milimétrico donde el tiempo se mide en tallos.
Esta empresa forma parte del grupo Color Republic, una de las mayores exportadoras de flores ecuatorianas que están en plena temporada alta de cosecha. Todo se ejecuta con precisión y coordinación para cumplir los tiempos de entrega para encadenar la logística. En los accesos de la finca espera el transporte terrestre para trasladar pacas gigantes hasta el aeropuerto Mariscal Sucre, desde donde viajarán miles de kilómetros hasta sus destinos en el mundo.
Forbes Ecuador recorrió las fincas de Mystic Flowers, donde se cosechan y empacan las flores que son exportadas , en temporada de San Valentín; la más importante del año para el sector florícola.

La cosecha comienza en la madrugada. A las 05:00, cuadrillas de floricultores equipados con guantes gruesos, malla de recolección, tijeras de podar y vestimenta cómoda cortan los tallos que luego son transportados a los cuartos fríos. El proceso no dura más de dos horas, entre la cosecha, hasta que son llevadas a la zona de empaque.
En esta fase se clasifican las flores por tamaño de tallo, color y variedad. Esto se realiza en galpones amplios de hasta cinco metros de alto. En temporada de San Valentín hay entre 150 y 180 personas encargadas de empacar en cajas de cartón repujado.
Las flores son colocadas en la rejilla de tallos, desde donde son tomadas por los empacadores para armar los bunches. Las mesas de trabajo están colocadas una detrás de otra y tienen información impresa en hojas de papel bond con los códigos de las más de 90 variedades que debe despachar.

“Cuidamos cada detalle para que el cliente reciba nuestro producto como lo exige. Algunos piden solamente rosas, otros que vayan con plásticos decorativos. Cada cliente tiene sus exigencias que nosotros debemos cumplir”, afirma Belén Muñoz, gerente de marketing de Mystic Flowers.

Alejandro Martínez, presidente de Expoflores, asegura que de esta temporada depende el 30 % de facturación de todo el año del sector florícola. Por eso, toda industria trabaja 24 / 7 para cumplir con los contratos y los tiempos que manejan los clientes. No solo en Mystic, sino en el resto de las fincas que también envían sus productos al extranjero.
En toda la industria trabajan cerca de 120.000 personas, que desde agosto preparan los cultivos para San Valentín. Pero en este 2026 el inicio de temporada fue atípica. Las condiciones climáticas de diciembre generaron el adelanto de producción en cinco días. Aunque parece poco, según Martínez, esto tiene un impacto en la logística.

En 2025, durante esta temporada, los ingresos alcanzaron los US$ 282 millones. Para 2026 se estima que serán entre US$ 274 y 276 millones. Lo que representaría una reducción de aproximadamente de US$ 6 millones a US$ 8 millones. Martínez explica que esto se debe a la sobretasa del 15% en que impuso Estados Unidos en agosto de 2025. Eso se sumó al 6,8 % de aranceles que pagaban las flores ecuatorianas, en total el 21,8 % generó un impacto en el sector.
En ese escenario, Expoflores prevé que este año crecerá solo en volumen, entre el 3 % y el 3,5 %, al pasar de 37.000 toneladas a unas 39.000.
Ecuador produce alrededor de 900 variedades de flores registradas y de esas, 638 corresponden a rosas de exportación; el resto son flores de verano. El país cuenta con 6.200 hectáreas de producción distribuidas en 1.300 fincas, según datos de Expoflores.

Solo en Mystic Flowers hay 92 variedades únicas, que son tratadas con altos estándares de seguridad. Ecuador es el tercer mayor exportador de flores en el mundo, solo por detrás de Países Bajos y Colombia.
Esta empresa cuenta con invernaderos de más de cinco metros de altura y están diseñados para preservar las flores en todo su proceso de crecimiento. En el área de evaluación y desarrollo crecen más de 120 variedades de rosas, que luego serán analizadas para ver si cumplen o no con las características comerciales que exigen los mercados internacionales.
La empresa adquiere desde Europa nuevas variedades de rosas, que son diseñadas en laboratorios a través de cruces genéticos. Carlos Dávalos, CEO de Color Republic, los califica como verdaderas obras de arte por sus colores y perfumes únicos. Estas flores pasan por un proceso de crecimiento y maduración que puede tardar entre siete y ocho años antes de ser incluidas en el catálogo que será mostrado al cliente, en el extranjero.

“No toda la genética que nos llega desde Europa funciona. De las 120 que tenemos, probablemente 30 sirvan y solo nueve sean incluidas en nuestros catálogos”, asegura Dávalos.
Esta empresa también cumple con otras exigencias del mercado. En la finca M2 hay un espacio dedicado a la coloración de rosas y flores de verano como la gypsophilia, hypericum y las lepidium. Desde el ingreso a estas habitaciones se puede percibir el olor a pintura fresca. De este lugar salen arreglos listos para ser enviados por avión con distintos colores y hasta texturas.

Jhon Jiménez, gerente de operaciones, asegura que este tratamiento especial a las flores se da por exigencia de los clientes. De esos cuartos, semanalmente salen tinturados 40.000 tallos y con la garantía de que vivirán 12 días en florero desde su arribo al país de origen.
“Hay rosas gamuzadas que son cotizadas en Francia y Países Bajos. No todos los tipos de flores pueden ser tratadas con colorantes. Las que usamos en Mystic son las velvet, que tienen una madurez fisiológica óptima para soportar estas modificaciones artificiales”, explica Jiménez.
Una logística que no admite errores
Las compuertas de los galpones del área de carga del aeropuerto Mariscal Sucre de Quito no paran de abrirse y cerrarse. En los exteriores hay filas de camiones que llegan desde Cayambe, Tabacundo, Carchi y Cotopaxi, principalmente, con las flores que viajarán a los grandes hubs de Estados Unidos, Europa y Canadá, luego se distribuyen a otros mercados.
Las operaciones en las bodegas de las empresas Novacargo Servipallets, Aerosan y Pertraly, en estos días, son intensas. La actividad no para durante las 24 horas y los siete días de la semana. En estas fechas se duplica la cantidad de trabajadores, y llegan hasta 700 colaboradores obreros por día.

El personal de las bodegas recibe las cajas respetando la cadena de frío. A su ingreso a los galpones, son inspeccionadas por escáneres para verificar su contenido y que no hayan sido contaminadas con explosivos y drogas. Son entre 300 y 400 camiones diarios que llegan a esta zona para descargar.
“Para la seguridad, además de las máquinas de rayos X, se cuenta con personal de la Policía Nacional y canes para realizar un barrido físico de toda la carga”, explica Javier Túquerres, gerente de operaciones de Novacargo Servipallets.

Una vez que pasan los protocolos de seguridad, el personal se encarga de paletizar las cajas. Lo hacen con matrices metálicas que tienen la forma de las bodegas de cada uno de los aviones de carga. Así aprovechan todo el espacio.
Una vez armados los pallets, pasan a los cuartos fríos que están climatizados a 2 y 4 grados centígrados y son organizados según el destino. En este espacio, las flores aguardan apenas unas horas antes de ser remolcadas hacia la pista y subir a alguna de las 16 aerolíneas de carga que operan en la terminal de Quito. Se estima un promedio de 25 vuelos diarios durante esta temporada.
La planificación de San Valentín, en el Aeropuerto Mariscal Sucre, inició en diciembre con reuniones conjuntas con los representantes de las aerolíneas, las empresas paletizadoras y otros actores que intervienen en la cadena logística.
“Ahora estamos viendo ya el resultado de esa planificación y de esa programación con números que son bastante alentadores para esta fecha”, aseguró Luis Galárraga, gerente de comunicación de Quiport.

Solo entre el 20 de enero y el 2 de febrero, se exportaron 19.000 toneladas métricas en 361 vuelos. El pico máximo se registró el 30 de enero, cuando en un solo día despegaron 1.963 toneladas de flores.
En el aeropuerto operan aviones de diversa envergadura, con capacidades que oscilan entre las 60 y las 110 toneladas. Según Galárraga, el protagonismo se lo lleva LATAM, el principal operador de carga del aeropuerto de Quito. La aerolínea maneja aproximadamente el 51% del tonelaje total y prevé movilizar cerca de 12.000 toneladas métricas al cierre de este San Valentín, que finalizará el 12 de febrero.

Ramón Miró, presidente y director general de Quiport, afirma que la temporada inició con proyecciones de crecimiento superiores al 6% respecto a 2025. “El aeropuerto de Quito cerró el año pasado con 327.000 toneladas de carga de exportación, registrando un crecimiento del 11,2% versus 2024, consolidándose como el principal aeropuerto de carga del país y el quinto mayor en volumen de América Latina y el Caribe”. (I)
