Forbes Ecuador
13 Abril de 2026 04.00

Mónica Mendoza Saltos Editora General

Una voz que detiene el tiempo

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Abelardo Pachano abre las puertas de su estudio, sus bibliotecas y sus archivos para revelar sus memorias, parte de la historia del país y las lecturas que moldearon su pensamiento y su filosofía. El economista, de origen ambateño, dividió su vida profesional entre el sector público y privado: Banco Central, Junta Monetaria, Banco de la Producción.

En la voz de Abelardo Pachano parece que el tiempo se detiene. Quizá se debe a la manera amable y sin confusión con la cual relata una parte importante de la historia de Ecuador. Muestra un billete de cinco sucres con fecha de agosto 20 de 1982. El billete es una obra de arte, donde el rostro de Antonio José de Sucre aparece limpio. La firma de Abelardo, como gerente general del Banco Central del Ecuador (BCE), es impecable, precisa. En un sobre blanco, que guarda en su escritorio, hay otros billetes de la desaparecida moneda ecuatoriana. Saca uno de 50.000 con la estampa de Eloy Alfaro que no lleva su firma y se emitió en 1999. El tiempo no regresa ni repara los errores del pasado. Aunque en la voz de este hombre, donde la sabiduría parece ser parte de su personalidad, el relato de cuando Ecuador se partió a causa del crack financiero más grande que ha sufrido se escucha como un cuento misterioso. Con la llegada del nuevo milenio, el dólar amaneció como moneda oficial.

Desde el estudio principal de su casa se percibe una agradable sensación de tranquilidad. El verde de la naturaleza reposa sobre los valles de Quito, y consigue crear la ilusión de que todo se mantiene en calma. Estamos rodeados de cientos de libros ordenados en estanterías de madera que cubren las paredes; las obras son un reflejo de su pensamiento, sus principios y su vida. Este es el espacio en donde se fusiona su profesión de economista con la filosofía, la escritura y las lecturas; también su afición por coleccionar cajas de fósforos de diversos lugares y restaurantes, llaveros, bastones, marcadores y plumas con las que hace sus anotaciones. En la parte posterior de su escritorio se destaca un retrato de Simón Bolívar con la firma del pintor colombiano Carlos Monsalve. 

Conserva decenas de libretas con apuntes escritos a mano que están clasificadas y etiquetadas por fechas. Conecta muchas de sus ideas con su escritura, porque, para Pachano, “hay un principio: si usted no lee, no puede escribir”. Otro rasgo del equilibrio y la mesura que moldean su personalidad se manifiesta en el uso de marcadores de colores para subrayar los textos y las lecturas, con esto diferencia un tema de otro. Subrayar los libros también es una forma de apropiarse de ellos, como dice la escritora mexicana de origen francés Elena Poniatowska.

Es un lunes de marzo de 2026, su casa nos sirve de refugio, es la escenografía perfecta para condensar el relato de su vida. En su voz, el pasado y sus memorias surgen llenos de conocimiento por una formación que se respalda en la lectura de muchos libros a los que vuelve a menudo, y que moldearon su pensamiento económico y su filosofía. “Siempre estoy buscando información. Además, un médico que consulté me dijo que es mejor escribir a mano, y que haga eso siempre. La mejor manera de cultivar la memoria es leer y resumir”. 

En su estudio-biblioteca el tiempo reposa y se conserva en el blanco y negro, y el color de los retratos de su familia. Para este diálogo con Forbes no necesitó volver a sus apuntes. En su voz profunda se rebelan los pedazos de una vida atravesados por expresidentes de la República como Jaime Roldós, Osvaldo Hurtado y Rodrigo Borja, y también por el alcalde de Quito Rodrigo Paz; con ellos trabajó en diferentes etapas, y compartió momentos de éxito y crisis económicas que cambiaron de manera rotunda a la sociedad ecuatoriana.

Así como se tomaron decisiones difíciles, también tuvo tiempo para construir una relación con el deporte. Pocos saben que jugó tenis con Borja y Paz, con quienes compartía esta afición y además le sirvió para cimentar una fuerte amistad. Un dejo de nostalgia se dibuja en Pachano, quien conserva recuerdos de respeto y admiración por los dos políticos ya fallecidos. Rodrigo Paz, exdirigente de Liga de Quito, intentó convencerlo, pero no consiguió que se hiciera liguista, “soy de la Católica, pero sí le ayudé en la construcción del estadio” del equipo de fútbol. Sonríe con el recuerdo.

Abelardo Pachano
Abelardo Pachano durante la sesión fotográfica. Fotos: Pavel Calahorrano Betancourt

Abelardo tiene una trayectoria atlética: “Creo que hice cinco medias maratones (unos 21 kilómetros) en Quito y en Miami”. También corrió en cinco ocasiones la 15 K Últimas Noticias en la capital. Dice que tenía un entrenador con quien se preparaba cinco veces a la semana en La Carolina. Ahora, con 79 años, retirado de las pistas, su rutina empieza entre las 06:00 y 06:30, con ejercicios o bicicleta estática.

Su vida profesional se ha dividido entre el sector público y el privado. Es un reconocido analista económico. Trabajó en el BCE 16 años, en la Junta Monetaria dos años y en el Produbanco 27 años. Actualmente, es asesor de empresas privadas y accionista de la Administradora de Fondos y Fideicomiso en Ecuador (Anefi). “No soy mayoritario, soy solo accionista. No manejo nada, pero siempre estoy a la consulta de lo que necesitan”. 

¿Cuál es su patrimonio actual? “Ahí está declarado”, responde. 

“Mi filosofía es tratar de ser un ciudadano que le pueda ofrecer al Ecuador sus servicios, cuando lo requiera sin esperar ningún tipo de compensación y hacer de mi vida privada lo que hago en la vida pública. No tener ningún tipo de excesos”. 

Se reserva al hablar de su familia, la “primera gran pasión” en su vida. Está casado con María Eugenia Estupiñán, y tienen cuatro hijos y nueve nietos. La conoció cuando él estudiaba el primer curso en la universidad y ella estaba en quinto de colegio, y se casaron años después.Tenemos más de 60 años de amor. Hemos formado un hogar del cual me siento orgulloso”. Sus hijos viven en Ecuador, “para fortuna de la familia cada uno se mantiene con su propio esfuerzo. El mayor es economista, mi primera hija es educadora, mi otra hija es empresaria, el último gerencia un sistema de hoteles”.

Después de observar y disfrutar los estantes en donde reposan importantes autores como Fernando Savater, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Marquez, Umberto Eco, José Saramago, Javier Cercas, Stefan Zweig, Ildefonso Falcones, Henry Kissenger, Kenneth S. Rogoff, le pregunto… (I)

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