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Pablo Buitrón médico Quito - Ecuador
Innovacion
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Pablo Buitrón de la Vega es el creador y director del programa Thrive en el Boston University Medical Center. El programa explora las necesidades sociales que impactan en la salud de las personas, documenta esas necesidades y conecta a pacientes con recursos. Especializado en medicina interna y medicina preventiva, este quiteño de 37 años también es profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston; a sus alumnos les enseña la importancia de entender la realidad social de las personas antes de iniciar un tratamiento.

25 Abril de 2022 20.21

Pablo Buitrón de la Vega es un médico ecuatoriano, especializado en medicina interna y medicina preventiva que vive y ejerce la medicina en Boston. Como miembro del Boston University Medical Center diseñó en 2017 Thrive, un programa que se enfoca en los determinantes sociales, es decir las situaciones que pueden vivir las personas y afectar su salud, como por ejemplo la falta de vivienda o de comida, el acceso a educación, entre otras.  “La falta de vivienda y comida son los determinantes sociales más relevantes, los que más impactan en la salud. Lo interesante es que al dar casa a un paciente se le da estabilidad, pero no se lo saca de la pobreza. La educación y el trabajo sí”, dice este graduado de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE).

Thrive significa prosperar, crecer y para Buitrón ese es el objetivo que persigue el programa. “La meta es que la gente mejore su situación y prevenir situaciones sociales que afecten la salud de las personas”. En dos entrevistas con Forbes Ecuador, una presencial y otra remota, Buitrón cuenta su experiencia y el impacto que pueden tener los determinantes sociales en la economía de una ciudad o país.

¿En qué consiste el programa Thrive?

El programa Thrive nació en 2017 y tiene tres objetivos: explorar las necesidades sociales que pueden impactar en la salud de los pacientes; documentar esos determinantes sociales en el récord médico electrónico de una persona para que todo el equipo médico y de salud que interactúa con el paciente sepa sobre los factores sociales que le afectan y coordine los mejores tratamientos; y conectar a pacientes con recursos, tanto en el hospital como en la comunidad. A todos los pacientes que vienen se les chequea los signos vitales, también se revisa su situación social.

¿Cómo surgió la idea de este programa?

Durante mis estudios en la universidad y en la especialización en medicina preventiva empecé a entender la importancia de afrontar los determinantes sociales cuando llegan los pacientes a un hospital o casa de salud. Investigué en el Departamento de Salud Pública en Boston para entender el tema y con esa experiencia presenté el proyecto al Hospital en 2017. Diseñé el programa y se ha ido expandiendo por Boston y Massachusetts.

¿Cuántos pacientes han pasado por el programa Thrive?

Hemos hecho un cribado con algo más de 100.000 pacientes de todas las edades. Ellos han sido consultados sobre sus determinantes sociales; el programa se aplica hoy en áreas como pediatría, medicina interna, atención primaria, medicina familiar, emergencias, geriatría e infectología. El 30 % de los pacientes reporta al menos un determinante social que puede estar afectando su salud, además un 20 % pide ayuda. Los determinantes sociales más importantes a tratar son la falta de comida (20 %), falta de trabajo (13 %) y problemas de vivienda (12 %).

¿Estas personas son homeless, personas sin un hogar físico?

No necesariamente. Algunos no tienen un hogar o están en riesgo de perder su vivienda. Cuando un paciente llega le preguntamos mediante un cuestionario sobre temas como vivienda, acceso a comida y servicios básicos, riesgo de perder empleo. Al entrar a la cita médica esa información me llega junto con la temperatura, la presión y más datos clínicos. Así se ahorra tiempo para el médico y se obtiene valiosa información.

¿El programa se ejecuta solo en Boston?

Thrive fue el primer programa que implementó un cribado universal y automatizado para determinante sociales de la salud. Los centros comunitarios tienen alguna ayuda en el tema, pero no había sido estructurado y eso lo hicimos nosotros. Con este ejemplo, el programa se ha diseminado por Massachusetts  y el país. Muchos hospitales usan una adaptación del proyecto, se comparte la metodología de manera  gratuita y ofrecemos consultorías sin costo para que el programa se implemente de manera fácil y más personas se beneficien.

¿Qué se logra al registrar los determinantes sociales?

Esa información permite tener un mejor diagnóstico. Conocer que el paciente esté experimentado problemas con su vivienda o que vive en la calle nos ayuda a entender mejor su salud. En el tratamiento, por ejemplo, un diabético sin casa o sin comida recibe medicamentos distintos del que tiene casa y comida. Así podemos elaborar un plan ajustado a la realidad de su vida. Ese plan no es médico, sino de salud y es mucho más efectivo.

¿Estos determinantes sociales pueden incidir en la economía de una ciudad o de un país?

Claro y por eso invertir recursos en estos factores sociales es vital. Hay evidencia que señala que es más barato una inversión en la ciudad en términos de casas de bajo costo para pacientes de bajos ingresos. Eso es más barato para el hospital y para un Estado. Una persona sin casa va a ir más veces al hospital por las complicaciones al no tener casa y allí se usan los recursos del Estado. En EE.UU. los seguros de salud ya entienden que eso es lo adecuado y además es rentable. Por eso ya se ven startups y empresas que se enfocan en este tema, porque es un negocio que puede ayudar a la gente. No está mal que una idea en temas de salud se vuelva un negocio mientras se ayude al paciente, no está mal invertir si eso permite reducir costos.

¿Cómo te sientes al mirar lo alcanzado con este programa de ayuda médica y social?

Son sensaciones mezcladas. Al ver cómo el programa ayuda los pacientes me siento orgulloso y feliz de apoyar a gente de comunidades empobrecidas, que no tienen muchas veces la opción de salir de los ciclos de la pobreza. Ver que su salud mejora es un sentimiento que llena mucho. Pero también veo que hay mucho más que hacer, Thrive es un programa esencial, pero el impacto mayor será informar y trabajar para mejorar las políticas de salud y evitar que estas situaciones sociales adversas ocurran. La meta es prevenir y evitar situaciones como el desempleo o la falta de comida. De todos modos es gratificante ver que esta idea se imita en otros hospitales, eso ilusiona y motiva mucho.

También eres profesor de Medicina. ¿Qué compartes con los estudiantes?

En mi experiencia he visto que hay muchos médicos que entienden la importancia de analizar los determinantes sociales, pero otros no. Entonces desde la academia lo que intento es que los estudiantes conozcan el tema desde las aulas, educar más temprano y enseñar a hablar con los pacientes sobre estos temas. Les explico cómo colaborar con trabajadoras sociales, nutricionistas y otros profesionales relacionados con la salud. Esto lo hago con las teorías del juego, usamos realidad virtual para que los estudiantes experimenten esas situaciones complicadas que vivirán con los pacientes. (I)

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