OpenAI dejó en suspenso Stargate UK, su ambicioso proyecto de infraestructura para inteligencia artificial en el Reino Unido, y golpeó una de las apuestas más visibles del gobierno de Keir Starmer para posicionar al país como polo tecnológico.
Esto se debió a dos factores puntuales. Por un lado, la compañía evaluó que el esquema regulatorio todavía no ofrece la previsibilidad que exige una inversión a largo plazo. Por otro, detectó que el costo de la energía en territorio británico sigue demasiado alto para sostener una apuesta de esa escala.
La decisión tuvo peso porque el proyecto ocupó un lugar importante dentro del relato oficial sobre el futuro tecnológico del país. OpenAI, respaldada por Microsoft y convertida en una de las empresas más influyentes del sector tras la expansión de ChatGPT, presentó Stargate UK en septiembre de 2025 junto con Nvidia y Nscale.
La iniciativa apuntó a ampliar la capacidad de cómputo soberano del Reino Unido, una idea que alude a la posibilidad de desarrollar y controlar infraestructura propia de IA dentro del país.

Vale recordar que, en su anuncio original, OpenAI habló de una capacidad inicial de hasta 8.000 GPU en la primera etapa y dejó abierta la posibilidad de escalar a 31.000 con el paso del tiempo. La empresa lo presentó como un paso importante dentro de la relación tecnológica entre Estados Unidos y el país europeo, además de una herramienta para acelerar el uso de IA en la economía británica.
¿Puede Reino Unido competir?
La pausa dejó al descubierto un problema más amplio. El Reino Unido quiere ganar terreno en una industria que exige mucha electricidad y costos elevados. Sin esas condiciones, resulta difícil competir con otros mercados que ya ofrecen mejores incentivos para construir infraestructura a gran escala. En ese marco, la decisión de OpenAI sirvió como una señal de alerta para el gobierno de Keir Starmer, que ubicó a la inteligencia artificial en el centro de su estrategia de crecimiento.
El traspié tomó más relieve porque el primer ministro había prometido el año pasado un marco más amigable para la innovación en materia regulatoria. A eso sumó planes para facilitar el acceso de investigadores a datos públicos y para habilitar zonas destinadas a centros de datos, con la idea de captar inversión y acelerar el desarrollo de IA en el país.

El impacto para el gobierno británico
El freno al proyecto también supone un costo político para Downing Street. Stargate UK se anunció el año pasado durante la visita a Gran Bretaña de Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, en un contexto que el gobierno británico vinculó con una ola de inversión extranjera por 150.000 millones de libras, equivalentes a US$ 201.140 millones.
Por eso, la pausa no quedó como una corrección técnica más. Para el ejecutivo británico, representó un revés en una de las apuestas más visibles de su agenda en materia de IA.
Aun así, OpenAI no cerró la puerta de forma definitiva. La empresa sostuvo que seguirá explorando la posibilidad de instalar Stargate en el Reino Unido y que avanzará cuando existan las condiciones adecuadas para respaldar una inversión sostenida en infraestructura.
También remarcó que Londres alberga su mayor centro internacional de investigación, lo que es una señal de que no abandona el mercado británico. Por ahora, sin embargo, la firma evitó comprometer fondos en una obra cuya rentabilidad no es clara bajo el escenario actual.