El boom de la IA aceleró en el último año y medio una fuerte expansión de los centros de datos, clave para sostener el avance del entrenamiento y la inferencia de esta tecnología. El objetivo fue llevarla a escala masiva en usos industriales y de consumo. Esa presión empujó los precios de componentes críticos para memoria y almacenamiento informático, mientras las principales empresas del sector afirman que ya cerraron contratos de largo plazo con centros de datos de hiperescala hasta 2028.
Pero la tensión no pasa solo por la falta de componentes y la suba de precios. También crecen los límites de infraestructura para avanzar con la construcción de estos centros de datos, al mismo tiempo que aumenta la resistencia en comunidades rurales y suburbanas donde se proyectan las obras. Esos obstáculos podrían desacelerar el desarrollo de los mismos y, como consecuencia, recortar la demanda de los componentes necesarios para que funcionen.
Dos factores aparecen en el centro del debate. La disponibilidad de energía eléctrica y el acceso al agua para operar y refrigerar estas instalaciones. El plan actual de proyectos en EE.UU. exigiría 780 GW de energía adicional para 2030. La cifra supera la carga máxima actual del país, ubicada en 759 GW. Llegar a ese nivel de expansión sería difícil.

Los informes también alertan que la demanda de agua para refrigerar estos centros de datos tendrá un salto significativo. En EE.UU., el consumo directo de agua de estas instalaciones se encamina a duplicarse o incluso cuadruplicarse cada año frente a los niveles del 2023.
Al mismo tiempo, cerca de dos tercios de los centros de datos construidos en el país desde 2022 se encuentran en zonas con alta escasez hídrica. La construcción de nuevas plantas en áreas áridas agregaría más presión sobre recursos que también abastecen a ciudades y actividades agrícolas.
Otro obstáculo para la construcción de nuevos centros de datos es la preocupación cada vez más visible entre los vecinos de las zonas elegidas para estos proyectos. Cerca del 70% de los estadounidenses encuestados rechaza la instalación de estas infraestructuras en sus comunidades. Los principales temores apuntan a una suba excesiva en las facturas de servicios públicos, al alto consumo de agua y energía, y a la contaminación acústica y atmosférica.
Pero la cantidad real de proyectos de centros de datos que podría entrar en operación en ese período quizás represente solo una parte menor de las proyecciones. La demanda que las empresas declaran sobre el papel no siempre incluye la energía disponible, la infraestructura de red ni el capital necesario para llevar esas obras adelante.
Brett Forster, vicepresidente de energías renovables de McCarthy Building Companies, dijo en la conferencia Transition-AI 2026 de Latitude Media, realizada en abril, que apenas uno de cada cuatro proyectos de centros de datos se considera real y con posibilidades de avanzar.
Además de las limitaciones de infraestructura, la resistencia de las comunidades también demora la construcción de nuevos centros de datos. En 2025, al menos US$ 156 mil millones repartidos en 48 proyectos con montos informados públicamente quedaron bloqueados o paralizados por una oposición local coordinada, una presión que ya empezó a traducirse en nuevas barreras legislativas.
Un caso claro aparece en Virginia, uno de los primeros estados que impulsó estas obras. Allí, el rechazo creció hasta terminar con la exención fiscal estatal para este tipo de proyectos, que en 2025 llegaba a por lo menos US$ 1.600 millones.

Si las obras previstas para nuevos centros de datos no avanzan, la demanda de componentes críticos para IA, como GPU, memoria y almacenamiento digital, podría perder fuerza. En paralelo, varios proveedores de memoria y almacenamiento de estado sólido ya pusieron en marcha planes de expansión productiva para atender la demanda proyectada, que empezaría a tomar forma en 2027.
Una demanda más débil y una oferta más amplia podrían abrir la puerta a una baja de precios y a un exceso de stock, un escenario capaz de derivar en otra recesión dentro del ciclo de auge y caída que suele atravesar este sector.
Los problemas de infraestructura y las tensiones políticas que limitan el crecimiento de los centros de datos de IA, junto con la expansión de la producción de memoria y almacenamiento de estado sólido, podrían provocar un exceso de oferta hacia 2027 y dar vuelta las tendencias recientes.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com