La mejor herencia que Paola Pinto recibió de sus padres fue su pasión por descubrir nuevas culturas. Ese fue el motor que la impulsó a dejar Ecuador a los 18 años, afincarse en Estados Unidos y descubrir todo su potencial en la industria de los cosméticos y de los licores, mercados diversos y volátiles que mueven miles de millones de dólares al año.
Actualmente es la directora general para México, Centroamérica y el Caribe de la francesa Pernod Ricard, una de las empresas de bebidas espirituosas más grandes del mundo. Su portafolio cuenta con más de 300 marcas como Absolut, Chivas Regal o Havana Club. En 2025, la compañía percibió ingresos por USD 12.534 millones a escala global.
Pinto asegura que siempre tuvo olfato para los negocios. Desde que era niña aprendió sobre el valor del trabajo. Durante sus vacaciones de escuela y colegio ayudaba en la empresa familiar y en la hacienda de sus abuelos. Ahí recolectaba tomates, aguacates y frutas junto a los otros empleados. Por esas tareas recibía una remuneración que no siempre era monetaria.
"En mi familia me enseñaron desde pequeña el valor del esfuerzo y del trabajo. En esa época la paga que nos daban no siempre era dinero. A veces recibíamos un helado o una pasta del Cyrano", recuerda. Esa experiencia forjó su carácter y delineó su perfil como ejecutiva. Hoy, a sus 48 años, tiene claro que aquellas lecciones de vida que aprendió a miles de kilómetros de su actual oficina en Ciudad de México siguen tan vigentes como en sus primeros años.
Los viajes, los campings en los bosques de la sierra ecuatoriana y su paso por las Girl Scouts despertaron en ella ese espíritu aventurero, pero sobre todo independiente. "Siempre fui una persona muy independiente. Eso me ayudó a entender que las fronteras y los horizontes se unen y no tienen límites. Porque se puede seguir descubriendo más allá de una frontera".
Esa determinación y espíritu aventurero la llevaron a vivir a Inglaterra durante un año, después de graduarse del Colegio Los Pinos. También a probar suerte en Estados Unidos, que fue su hogar durante décadas, y donde se graduó en Negocios Internacionales.
Resiliencia a la distancia
Estados Unidos fue su gran puerta de entrada en el mundo empresarial, pero también el inicio de una nueva etapa en la que necesitaba redescubrir algunas habilidades blandas para sobrevivir. Una de ellas fue la resiliencia.
"Cuando llegué a Estados Unidos sentí que era el momento de probarme que podía vivir en un país muy diferente a Ecuador. Hubo momentos de soledad y tristeza. Como latina siempre añoré volver algún día a mi tierra, pero a la misma vez redescubría esa resiliencia nativa de los ecuatorianos que me hizo no rendirme y quedarme a completar mis estudios", recuerda.
Su padre fue clave en su decisión de no desistir. Ella sabía que en casa la esperaban con los brazos abiertos en cualquier momento, pero eso significaba rendirse.
"Él siempre me decía que yo había decidido irme y que, si quería volver, lo podía hacer en cualquier momento; pero que, si me rendía en ese instante, me iba a rendir para siempre. Esa fue su forma de decirme que sí podía lograr mis objetivos, de empujarme hacia adelante. De cierta forma eso definió a la mujer que soy ahora".
Para Pinto, no fue sencillo estar a miles de kilómetros de su núcleo más cercano. Se perdió celebraciones y eventos familiares por culpa de la distancia. Pero de eso aprendió a creer en sí misma, a no dejarse vencer por obstáculos que luego se transformaron en oportunidades.

Su inicio en el mundo corporativo
Dio sus primeros pasos en el Grupo Chanel como pasante. Durante 16 años recorrió por firmas como YSL Beaute, Elizabeth Arden y Parlux Fragrances. Además, se consolidó como alta ejecutiva y alcanzó puestos importantes como directora.
"Pasé 16 años en la industria cosmética y esto me permitió conocer el mundo, descubrir nuevas culturas, trabajar en diferentes proyectos que fueron transversales para las organizaciones en las que estuve. Pero desarrollé mi capacidad de entender distintos mercados que no eran necesariamente solo en la parte comercial. Conocí de marketing, cadena de suministros… Generó en mí una visión 360 de lo que es una compañía".
Esta experiencia hizo que Pernod Ricard se fijara en ella. En 2016 pasó del sector cosmético al de los licores. Un giro que la marcó y la llevó a otro nivel.
En el negocio de las bebidas espirituosas
Para Paola Pinto, entre la industria de los licores y de la cosmética hay poco en común. Según esta ejecutiva, lo que los une es la experiencia del consumidor. "Las dos categorías tienen en su foco en lo que quieren desarrollar para sus clientes. La segunda es de mucha innovación. Se mueve rápido en el desarrollo de productos. En el primer caso hay productos que se añejan por 30 y hasta 40 años".
Su vínculo con Pernod Ricard inició hace 10 años. La empresa la buscó por su experiencia en cargos similares a los que necesitaba cubrir. Arrancó como directora comercial de la división de ventas a través del canal de Duty Free.
Unos pocos años después de su ingreso, asumió el cargo de general manager de las Américas para Duty Free, posición en la que pasó aproximadamente dos años y medio liderando toda la operación de ese canal en la región. En este equipo de Travel Retail tuvo un equipo de 30 personas.
Su rendimiento la llevó a ser vicepresidenta de la división de cadenas de supermercado para todo Estados Unidos. Manejaba clientes importantes como Walmart, Target y los Marriot of the World. Pasó de manejar un portafolio reducido y exclusivo para clientes finales que están de paso por puertos y aeropuertos a uno completo con todos los productos que pertenecen a la firma.
"Trabajar con grandes distribuidores requiere una planificación a muy largo plazo. Sus procesos y sistemas son sumamente complejos, y sus tiempos, poco flexibles. Además, el mercado estadounidense presenta fuertes restricciones legales; en la práctica, implica gestionar 50 mercados distintos, ya que cada estado tiene sus propias regulaciones. Aunque estas empresas toman decisiones de manera centralizada, operan de forma independiente en cada estado, lo que genera un entorno sumamente competitivo".
Durante cinco años lideró un equipo de 70 personas y aprendió a lidiar con los distribuidores, con las cadenas gigantes de retail. También se enfrentó a leyes como el three-tier system, que regula la venta de alcohol, divide la industria en tres grupos y evita monopolios.
"Estamos en un triángulo (productores, distribuidores y minoristas) que debíamos atender para asegurarnos de que nuestras marcas estén reflejadas de la forma correcta frente al consumidor", aclara.
Hoy, en su nuevo cargo como directora general para México, Centroamérica y el Caribe, dirige un equipo de 200 colaboradores y se enfrenta a una plaza completamente distinta a la estadounidense.
Su empoderamiento femenino
Ella tiene claro que todo lo que ha alcanzado en su carrera fue gracias a sus capacidades. Siente que en el negocio de licores, donde los hombres tienen un peso muy fuerte, ella logró ganarse un lugar en la mesa donde se toman decisiones.
"No veo la diferencia de géneros como una dificultad, sino como una enseñanza. Por mi determinación, nunca dejé que ese posible obstáculo me detuviera. De hecho, me dio motivación para probarme que sí se puede, que merezco estar en esa mesa. Y, si no hay una silla para mí, llevo una y me siento para ser parte de la discusión".
En Pernod Ricard se encontró con una firma abierta a nuevas ideas y que apuesta por el talento. Además, estaba alineada con sus valores, esos que aprendió en su colegio en Quito y le inculcaron sus padres.
Esta ejecutiva define su estilo de liderazgo como colaborativo y abierto al diálogo. Es asequible para todos los niveles de la compañía. "Me gusta tener un acercamiento transversal con la compañía. Eso me permite entender, mejorar y ver dónde se pierde la comunicación".
Pinto encontró en su pasión por descubrir cosas nuevas la fórmula para conectar con clientes, socios estratégicos y con su equipo. De esa constante exploración aprendió a tejer redes a través de una escucha activa. Esto la llevó al cargo que ocupa actualmente.
"Tuve la fortuna de trabajar con muchísimas culturas alrededor del mundo. Esto me enseñó la importancia de escuchar atentamente lo que dicen nuestros colaboradores y socios comerciales para encontrar soluciones".
Volver a Latinoamérica
La empresa de origen francés está presente en 85 países a escala global. Pinto lidera las operaciones para 21 de ellos. Esta nueva función implicó cambios en su vida. Dejó los Estados Unidos para instalarse con su esposo e hija en Ciudad de México y reconectarse con Latinoamérica.
Ahora su principal reto es entender el comportamiento de un consumidor distinto al estadounidense y encontrar oportunidades con productos que son importantes para esta multinacional, pero que en su anterior país de residencia no tenían espacio.
"El mercado latino se caracteriza por ser mucho más espontáneo. Allá, debido a las distancias y a las agendas complejas, los momentos de conexión con amigos o seres queridos requieren planificación y agendarse en el calendario. En cambio, el latino es más espontáneo; se pueden recibir visitas y armar una fiesta sin planificación, lo que genera momentos de consumo mucho más frecuentes. Los latinos siempre tenemos algo que celebrar".
También encontró libertad para trabajar con la marca Havana Club, un ron que en Estados Unidos está prohibido por el bloqueo comercial que mantiene ese país con Cuba. En México, tiene una participación importante. En el Caribe, por la afluencia de turistas norteamericanos, los licores que más se venden son los whiskies Glenlivet y Jameson.
Paola no olvida sus raíces. La última vez que visitó Quito fue hace dos años. Lo hizo con su esposo y su hija Sofía, y pudieron recorrer los mismos lugares donde ella creció. Visitaron el Colegio Los Pinos, probaron helados de paila y se reconectaron con la familia, que por años estuvo lejos. (I)
*Este texto se publicó originalmente en la edición # 31 de Forbes Ecuador, agosto / septiembre 2026