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Los 10 comportamientos más contagiosos en el trabajo: ¿Cuáles son los tuyos?

Daniel Colombo Facilitador y Máster Coach Ejecutivo

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Aquí están los comportamientos negativos y positivos más contagiosos que pueden ayudar a impulsar el rendimiento de tu equipo y hacer que todos los que te rodean se sientan más cómodos y aumenten su espíritu de colaboración (¡O todo lo contrario!).

26 Junio de 2022 10.49

El trabajo en equipo es un reto, sobre todo cuando hay que colaborar en circunstancias estresantes. Puede ser aún más difícil cuando te toca trabajar con personas con las que no te llevas bien. Sin embargo, si tienes un equipo fuerte, puede hacer que la jornada laboral juntos sea mucho más fácil.

Aquí están los 10 comportamientos negativos y positivos más contagiosos que pueden ayudar a impulsar el rendimiento de tu equipo y hacer que todos los que te rodean se sientan más cómodos y aumenten su espíritu de colaboración (¡O todo lo contrario!).

Los 5 comportamientos negativos que más afectan el desempeño

 

1 – El pesimismo

Tener una actitud pesimista es el primero de los comportamientos negativos más contagiosos, y que puede debilitar a un equipo. Todo el mundo tiene al menos una persona en su vida que siempre es negativa, y el trabajo no es la excepción.

Alguna vez he compartido en mis artículos que el pesimismo y la negatividad son más contagiosas que la gripe. Y realmente pienso que es así, porque se trata de gente que se apresura a señalar lo que está mal y desanima a los demás a intentar cosas nuevas.

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En un entorno de equipo esto puede ser especialmente perjudicial, porque la negatividad se extiende como un reguero de pólvora y será difícil mantener la productividad de tu equipo cuando se les dice constantemente todo lo que puede salir mal.

Ante este tipo de personas con actitud no contributiva, no es recomendable querer cambiarlas, aunque sí involucrarlas en perspectivas nuevas del trabajo desde una visión optimista-realista, para que, si lo desean, puedan moldear un nuevo estilo de modelo mental de pensamiento y actitud.

2 – Reactividad versus proactividad

Ser proactivo es increíblemente importante en un entorno de equipo. Si cuentas con un grupo de personas fuertes, es más probable que ellas mismas propongan soluciones y te ahorren tiempo.

Sin embargo, hay personas que actúan siempre impulsivamente y de modo reactivo a lo que no coincide con su línea de pensamiento. Quieren imponer sus puntos de vista, su “mapa” de cómo deberían ser las cosas; y esto incluye a jefes tradicionales verticalistas y a muchos líderes.

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La gente reactiva generalmente causa problemas en cualquier puesto laboral debido a que su actitud es agotadora y no permite que se mueva el espíritu constructivo. 

Como estrategia se puede crear una masa crítica de personas proactivas, para que quienes son reactivos moderen su comportamiento si lo desean, frente al impacto de la polaridad opuesta que ejercen los colegas.

Otra forma es tratar cualquier asunto de forma proactiva y frenar a tiempo la reactividad de quienes actúan así, para invitarlos a moverse hacia una forma más contributiva. La repetición de esta manera de proceder en el tiempo podría dar resultados.

3 - Hacer lo mínimo

A nadie le gusta trabajar con alguien que se limita a cumplir las normas. Incluso cuando las cosas son difíciles, es importante dar lo mejor e ir más allá de lo que se espera de ti. Sin embargo, hay personas que se encuadran en cierta tarea y puntos de vista, y no salen de ese mínimo. Generalmente, son quienes toman todas las prebendas disponibles, y, como se dice en muchos países, trabajan a reglamento

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Es complejo modificar esta actitud, que está íntimamente relacionada con la iniciativa propia. Se puede involucrar a la persona en proyectos especiales dándoles un rol donde se sientan protagonistas, y ver qué sucede durante determinado tiempo, para observar si hay un giro contributivo en su conducta y proactividad.

4 – La mala comunicación

Más que un solo comportamiento, es la suma de vicios y malas costumbres que afectan a la comunicación laboral.

El principal obstáculo tiene que ver con la falta de claridad para expresar las ideas, el uso incorrecto de las palabras, gestos y tono de voz para dar contexto a las acciones, y el asumir todos los “se supone”, que lo único que crean es una gran maraña de teléfonos descompuestos.

Jefe (Pixabay)
(Pixabay)

La buena noticia para encauzar una mala comunicación, es que se trata de una habilidad que se puede entrenar con talleres, prácticas, coaching y ajustes, y espacios de diálogo para entender el mundo de las demás personas -y, por lo tanto, cuál es su esquema de pensamiento desde dónde comunican-.

Otra herramienta muy útil es no quedarse en la inferencia o interpretación si no es lo suficientemente clara para ti: haz preguntas una y otra vez, para despejar cualquier duda y así, lograr un flujo más asertivo.

5 – El chisme

Si hablamos de comportamientos contagiosos en el trabajo, quizás el chisme se lleve uno de los primeros puestos, porque las personas chismosas no discriminan: pareja, familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, y hasta personas que nunca han conocido, forman parte de sus elucubraciones más contundentes. Por lo general, dañinas y ponzoñosas.

Lo cierto es que la gente chismosa es muy dañina porque agota y consume la energía positiva en el trabajo, y, claro está, también en la vida personal.

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La persona de conducta chismosa tiene una intención clara detrás de cada enunciación o preguntas capciosas que te realizan: quiere apoderarse de un poquito de ti, al menos de tu atención. Además, no dudan en conformar opiniones generalmente extremadamente crueles, a partir de elementos sueltos y al pasar, y comentárselas a terceros: así se nutre su lengua viperina.

Para eliminar el chisme es importante no hacerse eco: no existe el chismorreo si no tiene público que lo replique. Usa frases como “esto no te compete” cuando quieran involucrarte a ti, y pon distancia respecto a la información sensible que compartes con este tipo de gente.

Los 5 comportamientos positivos que potencian el trabajo

 

1 - Comunicar con transparencia

Ya vimos lo contraproducente que es tener una mala comunicación, y este punto positivo incluye el factor transparencia. Significa, básicamente, que es importante crear un entorno laboral donde lo cotidiano sea comunicarse de forma abierta y honesta.

También es importante ser sincero cuando algo va mal. Cuando te comunicas con transparencia, mantienes a tus colegas al tanto de lo que han acordado, lo que hará que se sientan más cómodos trabajando contigo y confiados en su trabajo.

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Al hacerlo de esta forma se genera un mejor espacio para compartir sus inquietudes y se crea un flujo natural de comunicación asertiva que ayudará al desarrollo de las metas individuales y colectivas del equipo.

2 – Ser flexibles

Cuando alguien es flexible en su enfoque, esto puede hacer que los demás se sientan más cómodos. Por ejemplo, la inteligencia adaptativa en entornos cambiantes y de incertidumbre, es una forma concreta de moldearse a las nuevas circunstancias. 

Para ser flexibles es necesario trabajar en el pensamiento lateral y técnicas de observación, indagación apreciativa para resaltando los logros y las oportunidades de mejora, y conciliar visiones obtusas de modelos poco elásticos, pasando a otras que permitan una mayor apertura y entendimiento conjunto.

3 – Practicar el feedback con sabiduría

 En muchos equipos les parece que hacer críticas sobre lo que hacen los demás o la política de la empresa, es una forma de dar feedback. Pues no lo es.

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El feedback bien entendido tiene un espíritu de construcción y tiene como fin el elevar el desempeño de cada integrante. Del mismo modo, no es que se da feedback “porque yo quiero”, sino que recomiendo que se cree el entorno apropiado para estas conversaciones.

El feedback puede ser de reconocimiento -aquí hablamos de una retroalimentación positiva- y de oportunidad de mejora, que es el enfoque principal que invito a que mantengas siempre en mente.

Cuanto lo haces utilizando estas perspectivas vas a inspirar una sensación positiva, aún cuando necesites remarcar aspectos a corregir que implican a una persona o al equipo completo.

La sugerencia es mantener siempre una postura abierta y disponible para dar y recibir feedback. Que sea de ida y vuelta, por lo cual quienes lideran necesitan abrirse a recibirlo, aunque no les guste lo que escuchen.

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Recuerda que feedback es información, y puedes adherir o no a lo que te dicen; aunque sí puedes utilizarlo como herramienta de mejora.

4 - Enseñar y aprender constantemente

El proceso de ser alumnos y maestros constantemente es una gran manera de ayudar a las personas a trabajar juntos.

Por ejemplo, una de las mejores cosas que puedes hacer en el trabajo es enseñar algo nuevo. No importa si es algo que ya sabes por tu profesión y experiencia, o algo nuevo que estás aprendiendo, enseñar a otra persona puede hacer que el proceso sea más emocionante y gratificante.

Además, cuando enseñas “recuerdas” -que significa 'volver a pasar por el corazón'-, es decir, que refuerzas tu conocimiento y experiencia sobre lo que transmites.

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Una buena práctica en cualquier equipo es el aprendizaje colaborativo, que se da cuando todas las personas están abiertas a escuchar y aprender de los demás, y a su vez, cada uno realiza sus aportes. ¿Para qué sirve? Para mejorar las habilidades en un proceso de mejora permanente.

5 – Celebrar los éxitos y divertirse trabajando

Acaso una de las formas más contagiosas en el trabajo es el buen clima laboral, que se genera a partir de cuotas de alegría, motivación y entusiasmo. Por eso, celebrar los logros es una de las maneras más efectivas. El hecho de felicitar, reconocer, elogiar, y tomar tiempo para conversar sobre cómo se logró algo difícil que resultó un éxito, son algunas de las formas de expandir el entusiasmo. Esta cualidad positiva de gestión forma parte del salario emocional, que es lo no retributivo en dinero que perciben las personas.

De esta manera se incorpora el aspecto de diversión mientras se trabaja. En la mayoría de las empresas con las que colaboro como su coach de ejecutivos y de equipos, se fomenta una cultura de la celebración y la diversión y lo que hemos logrado es que cada persona tenga más energía y esté más contenta. Divertirse no significa jugar o hacer el tonto, sino disfrutar de lo que se hace y no padecer el trabajo cada día.

Divertirse también puede ser contagioso; cuando la gente ve que otros se lo pasan bien, les entran ganas de unirse a la diversión.

 

*El autor, Daniel Colombo, es facilitador y Máster Coach Ejecutivo especializado en alta gerencia, profesionales y equipos; mentor y comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 31 libros. LinkedIn Top Voice América Latina 2019. Coach certificado ICF; coach y Miembro  de John Maxwell Team. www.danielcolombo.com. 

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