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Nathalia Segura y Judith Vivar <, organizadoras del Tigrillo Fest
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Nathalia Segura y Judith Vivar <, organizadoras del Tigrillo Fest
Foto: Pavel Calahorrano Betancourt
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Hay sabores que alimentan y otros que cuentan historias. El tigrillo pertenece a esos platos que evocan recuerdos que permanecen intactos con el paso de los años. Nacido del plátano verde, uno de los ingredientes más representativos de la gastronomía ecuatoriana, se ha convertido en un símbolo de tradición que hoy busca conquistar nuevos paladares a través del Tigrillo Fest.

1 Julio de 2026 14.28

La cocina ecuatoriana guarda historias, recuerdos y costumbres que se transmiten de generación en generación. En ese legado ocupa un lugar especial el plátano verde, ingrediente que ha acompañado durante décadas la mesa de millones de familias y que hoy se mantiene como uno de los alimentos más consumidos en el país.

Noble, versátil y profundamente arraigado, el verde tiene la capacidad de transformarse en innumerables recetas que reflejan la diversidad culinaria del Ecuador. Entre ellas destaca el tigrillo, una preparación que combina sencillez y sabor, y que puede acompañarse con jugo de carne, pollo, cerdo, café negro o jugos naturales. Cada región, e incluso cada familia, le imprime su propio sello, convirtiéndolo en una expresión viva de la cultura gastronómica nacional.

Conocido por muchos como el ‘oro verde’, este producto encuentra su mayor producción en Manabí con 307,447 toneladas por año, seguida por Guayas 135,828 toneladas por año, según datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (2023). Su relevancia va mucho más allá de la alimentación y representa el trabajo de miles de productores, dinamiza economías locales y forma parte de las tradiciones que han dado forma a la identidad ecuatoriana.

En este contexto, al ser el plátano uno de los alimentos elegidos por los ecuatorianos ya que se lo encuentra en la mayoría de restaurantes con diferentes recetas, una de ella es el tigrillo y más el zarumeño que fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial del Ecuador en 2020 por el Ministerio de Cultura y Patrimonio y el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, un reconocimiento que busca preservar una preparación que ha trascendido generaciones y que hoy ocupa un lugar especial dentro del patrimonio gastronómico del país.

"Si tuviera que describir este plato en una sola palabra, sería amor", afirma Natalia Segura, gerente de Wonder Producciones. Junto a Judith Vivar, presidenta de la organización, impulsa el Tigrillo Fest, sabores que nacen del verde, una iniciativa que busca reconocer y celebrar a las cafeterías que mejor representan este emblemático plato.

Para Natalia, el tigrillo está ligado a los recuerdos de infancia junto a su abuela. Mientras amasaban el verde compartían historias y momentos que hoy permanecen en su memoria. Esos instantes le enseñaron que la cocina es mucho más que un lugar para preparar alimentos, sino es un espacio donde se fortalecen los afectos y se construyen recuerdos.

Precisamente, durante una conversación entre Natalia y Judith nació la idea de crear un festival dedicado al tigrillo. Entre anécdotas y recuerdos surgió una pregunta ¿con jugo de carne o sin él? Lo que comenzó como una ‘disputa’ terminó convirtiéndose en una iniciativa que busca visibilizar el trabajo de cocineros, cafeterías y emprendedores que mantienen viva la tradición gastronómica ecuatoriana.

El festival reunirá a establecimientos de distintas ciudades que asumirán el reto de presentar su mejor versión de este plato típico. Además de sus cualidades nutricionales, el plátano verde representa una importante cadena productiva que involucra a miles de pequeños productores en todo el país, fortaleciendo economías locales y preservando conocimientos agrícolas heredados por generaciones.

Para Judith Vivar, el tigrillo es mucho más que una receta, es un legado que merece ser protegido, difundido y celebrado. Después de todo, la cocina sigue siendo uno de los espacios más valiosos para compartir con amigos y familiares, donde nacen conversaciones, risas espontáneas y vínculos que perduran en el tiempo.

Por ello nació el Tigrillo Fest, que ya cuenta con la participación de 16 cafeterías de Quito e Ibarra, cuyas propuestas rescatan sabores y tradiciones de provincias como Manabí, Guayas y otras regiones del país, y se llevará a cabo el 4 y 5 de julio en el Parque Bicentenario de Quito.

Más que una competencia gastronómica, será un homenaje a las historias que se cuentan alrededor de una mesa, al trabajo de quienes cultivan la tierra y a ese ingrediente que, generación tras generación, ha logrado unir a muchas familias en un mismo sabor. Porque en cada porción de tigrillo hay memoria, identidad y el cariño de quienes han mantenido viva esta tradición a lo largo del tiempo. (I)

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