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Juan Pablo Sotomayor Salvador
CEO at IMPTEK
Lifestyle

Khaleesi, Sr. Bills y Fito, 'psicólogos' del CEO de Imptek

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Las tres mascotas tienen encantada a la familia de Juan Pablo Sotomayor. Sus distintas personalidades hacen que la diversión y la paz nunca falten en el hogar. También tienen tres gatos, pero esa es otra historia...

15 Enero de 2022 10.21

“Siempre he sido una persona abierta a tener mascotas. De niño, mis papás no me permitían tenerlas dentro de la casa. El perro, afuera. Cuando me independicé a los 19 años, lo primero que hice fue conseguir un perro. No me lo compré, sino que alguien me lo regaló. Era un american staffordshire terrier. Al principio pensé que me iba a destrozar el departamento, me decía qué voy a hacer, son unos demonios. Pero nada, me enamoré del perro, fue un amor a primera vista. Por ese tiempo también conocí a mi esposa, tuvimos nuestro primer hijo y desde ahí siempre las mascotas estuvieron dentro de la casa. 

“Hemos pasado por varias generaciones de mascotas. En esta última tenemos tres. La mayor es Khaleesi, una gran boyero suizo, que llegó hace siete años. Yo buscaba un boyero bernés, pero no pude conseguir. La diferencia entre ambos es que el suizo es de pelo corto y el bernés de pelo largo. Una amiga de mi esposa le dijo que tenía una cachorrita. Yo buscaba macho. Mi esposa, de alguna forma me convenció, la fui a ver y vi que era una hermosa. La abracé y me la traje a casa. La bautizamos así porque empezamos a ver la serie Juego de Tronos y nos parecía que la madre de los dragones era linda y la perrita era linda. Así que: Khaleesi. 

“Justo antes de la pandemia, mi hijo mayor estaba por regresar de Países Bajos. Pero no pudo, así que tuvimos que mover cielo y tierra para traerlo en uno de esos vuelos humanitarios. Para recibirlo, a mi esposa se le había ocurrido regalarle un perro. Pero como vino directamente a cuarentena, quien terminó acogiéndolo fue mi hija. Es un dóberman pinscher miniatura que hoy tiene dos años. Lo pusimos Señor Bills, porque era muy parecido a un personaje de la serie animada Dragón Ball Z, un gato egipcio, pelado, súper sabio. Nunca he sido fan de los perros chiquitos, porque no sé si son perros, no son perros, no sé qué mismo son. Antes he tenido perros pequeños, pero no he tenido buena química. Con este las cosas han cambiado mucho, nos llevamos y nos queremos muchísimo. 

“Fito llegó hace cuatro meses; tiene seis de edad. Un braco alemán, regalo de un primo, quien no sabía qué hacer con una numerosa camada. Me decía, 'por Dios recíbeme uno de lod perros'. Era imposible pedir permiso en la casa, ya para ese momento teníamos dos perros y dos gatos. De ley me iban a decir que estaba loco. Así que fui y le traje. Obviamente, la reacción: qué lindo, qué lindo y hoy mi esposa está encantada con él. Lo pusimos así por su parecido con el músico argentino Fito Páez, flaco y narizón. 

“Para mí, las mascotas han representado siempre una compañía, más allá de la humana. A uno le enseña a cultivar otro tipo de valores. Además, soy deportista de naturaleza, montañista y los perros siempre me han acompañado a la montaña. Un perro en el campo es otra historia, es un vínculo muy distinto al de la casa. Cuando salen al campo, están pendientes de uno, van, regresan, te cuidan, te muestran el camino. La relación que se desarrolla es importante. 

“En una vida ejecutiva, la mascota da una distinta forma de pensar, de ver las cosas, de desestresarse Porque, a veces, el mejor psicólogo es el perro. No habla y uno le va contando un montón de cosas en el camino que no le cuenta a nadie. Con Khaleesi no puedo salir a correr mucho, es un oso, ella camina un poco y se cansa, es más de casa. El Sr. Bills sí es casero, pero como ha crecido en un entorno con mucho jardín, de vez en cuando también se pases por entre los árboles. Con el Fito ya salgo a correr, dos veces por semana; este sí es un enfermo para correr”. (I)

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