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Nicole Martinetti, fundadora de Nikoa Chocolate.
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Nicole Martinetti, fundadora de Nikoa Chocolate.
Foto: Robinson Chiquito para Forbes Ecuador

Nikoa, el chocolate que unió a Ecuador con República Dominicana

Julissa Villanueva Periodista

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Nicole Martinetti relanza su marca Nikoa Chocolate con barras inspiradas en distintas regiones del país. La colección se denomina Un vueltazo por Ecuador a través de sabores como maracuyá, guayusa, coco y sal prieta. Desde hace tres años su vida está entre el caribe y Ecuador. Esta es su historia.

20 Septiembre de 2026 13.54

Seis barras de chocolate para recorrer el país sin tomar un avión. Nicole Martinetti resume así el concepto de su nueva colección llamada Un vueltazo por Ecuador. La propuesta convierte ingredientes y referencias gastronómicas de cinco provincias y una región en una experiencia comestible.

Martinetti creó la marca Nikoa Chocolate en 2017, pero dejó el proyecto en pausa hace tres años, cuando se mudó a República Dominicana. Allí se casó y comenzó una nueva etapa familiar. El nacimiento de su hijo coincidió con ese período. Ahora, con 36 años, decidió retomar el emprendimiento.

"Yo crecí con cacao. Realmente, mi casa toda la vida olió a cacao. Siento que llevo el chocolate en las venas y me encanta la idea de poder hacer algo de calidad", dice sonriente durante una entrevista con Forbes Ecuador, a finales de agosto. Estuvo en el país para participar en la feria Chokao 2026, que organiza la Asociación Nacional de Exportadores de Cacao en Grano e Industrial del Ecuador (Anecacao). 

Desde un stand, ambientado con detalles de mediados del siglo XX, entre fotografías de época, madera y vegetación, Martinetti conversa sobre la herencia cacaotera de su familia y su visión del sector.

Ella pertenece a la tercera generación de una familia cacaotera de la provincia de Los Ríos, un lazo que se mantiene también a través de su esposo, quien es productor de esta materia prima en República Dominicana. Por ello, aclara, se mantiene al tanto de lo que ocurre en el sector, desde la producción y comercialización hasta la diversificación de sus derivados.

La creación de Nikoa Chocolate toma como punto de partida el cacao nacional. La propuesta incluye empaques que incorporan datos para explicar por qué cada ingrediente representa al territorio escogido. 

"Las recetas y las ilustraciones ya estaban desarrolladas desde hacía varios años, pero no habían llegado a convertirse en producto terminado", comenta. Al mismo tiempo explica que cada una tiene 70 % de cacao, a excepción de la barra Esmeraldas, que es una dark milk.

Ahora, la colección representa el relanzamiento de la marca y una nueva etapa para el proyecto. La protagonista es La Apasionada, una barra elaborada con maracuyá y que rinde tributo a la provincia de Los Ríos. 

El nombre juega con una expresión coloquial y con el carácter de la fruta de la pasión (así se le dice al maracuyá), además representa una evidente conexión familiar. 

El abuelo de Nicole, Pedro Martinetti, estuvo vinculado al proyecto de una de las primeras grandes fábricas procesadoras de maracuyá de la provincia, además, comenzó la comercialización y exportación de cacao en 1952, en Quevedo. 

"El legado familiar empieza con él. Tiene 94 años. Empezó de cero, comprando libras de cacao en una tienda que tenía en Quevedo. De él aprendí a decir "sí, yo puedo", aunque no lo hagas bien en ese momento, te servirá para mejorar. Siempre nos ha enseñado eso mi abuelo", comenta.

También están su papá, quien continuó con el legado, "llevando las exportaciones a todos los rincones del mundo"; y su mamá, al frente del negocio. De ambos aprendió la forma de entender el cacao como una actividad que va más allá de la comercialización y que implica compromiso con los productores, la calidad y toda la cadena de valor.

La siguiente barra de chocolate que menciona es La Salvaje, procedente de la Amazonía, que combina polvo de guayusa y de jengibre. Toma como referencia la guayusada, una tradición en la que las comunidades se reúnen de madrugada para tomar guayusa antes de comenzar la jornada.

"No son barras comunes, sino barras de autor. No buscamos volumen masivo, sino un consumidor consciente en un mercado cada vez más exigente, pero al mismo tiempo rentable", aclara.

Pichincha aparece representada a través de las flores, uno de los productos ecuatorianos que tienen presencia en mercados internacionales. La barra fue bautizada como La Alhaja, que incluye flores deshidratadas.

Para Esmeraldas, Nicole escogió La Encocada. Es, además, la única barra de la colección elaborada que tiene chocolate con leche, más el coco rallado. 

Guayas llega con aceite natural de palo santo, un ingrediente que relaciona con la experiencia de recorrer la costa y con las referencias que forman parte del imaginario de lugares como Salinas. El nombre de este chocolate es La Madera de Guerrero.

Finalmente, Manabí se traduce en La Manicha, una combinación de chocolate y sal prieta, elaborada con maní y sal, acompañada por una expresión que juega con la identidad manabita. "En cada caso, la intención es que el consumidor no solo descubra un sabor, sino que pueda asociarlo con un lugar, una historia y una expresión propia del Ecuador", enfatiza. Todas vienen en presentaciones de 60 gramos.

La comercialización se realiza a través de sus canales digitales, con operaciones desde República Dominicana y Ecuador. De la feria Chokao surgió la propuesta de comercializar la colección completa en la tienda de EScoffee, ubicada en la Piazza Samborondón, donde actualmente se venden las barras a precios de entre US$ 6 y US$ 7. La meta hasta fin de año es llegar a colocar 5.000 barras.

"La fábrica con la que trabajo está en Cayambe, consideramos el clima es más propicio para producir y almacenar cacao y chocolate. Sin embargo, trabajamos en proyectos de expansión para producir también en República Dominicana. De hecho, ya tenemos la maquinaria", agrega.

Guadalupe Macías y Nicole Martinetti - Foto: Robinson Chiquito para Forbes Ecuador
Guadalupe Macías y su hija Nicole Martinetti. Foto: Robinson Chiquito para Forbes Ecuador

El origen del nombre

El nombre de la marca también tiene una historia espontánea. Martinetti cuenta que inicialmente contrató una empresa para encontrar el nombre y recibió diez propuestas, pero ninguna le convenció. 

Un día, después de visitar una hacienda con su madre, quien también es su socia, recibió las fotografías que habían tomado en el campo y, al identificarlas rápidamente, escribió combinaciones de sílabas hasta llegar a "Nikoa". El nombre le gustó y decidió conservarlo.

La historia cobró un significado especial cuando buscó la palabra en Internet y encontró una definición que la asociaba con la idea de "el bebé más adorable que ha existido". La referencia coincide con un texto de entrada en un diccionario urbano en 2016, aunque no corresponde a una definición etimológica formal. Para Martinetti, sin embargo, encajaba perfectamente, porque desde el inicio había llamado a Nikoa "su bebé" y "su primer bebé".

Un aspecto que destaca de la colección es su enfoque en mujeres productoras y su apuesta por la sostenibilidad, con empaques biodegradables que serán incorporados progresivamente. 

Con raíces fluminenses, una pregunta surge de inmediato: ¿dónde nació? Sonríe y responde con una anécdota: "Nací en Guayaquil, aunque mi cédula señala Quevedo; mi certificado de nacimiento, en cambio, confirma que nací en Guayaquil". Se crió en Quevedo, donde está la empresa familiar Casa Cacao y donde también nació Nikoa.

Luego de terminar la secundaria, viajó a Inglaterra para estudiar inglés y regresó a Ecuador para cursar la universidad en la UEES, en Samborondón, donde se formó como Licenciada en Traducción e Interpretación, con especialización en Negocios Internacionales y Relaciones Interculturales. 

"Aunque no ejerzo mi carrera, me permitió aprender varios idiomas y culturas, que me han servido para conectar con clientes alrededor del mundo". Además del español, habla inglés, francés e italiano.

Más tarde obtuvo un MBA en la Pontificia Universidad Católica de Buenos Aires, Argentina, y complementó su formación con certificaciones como catadora profesional de cacao y chocolate, realizadas en distintos lugares del mundo. 

Su trayectoria terminó llevándola de vuelta al punto donde comenzó, pero esta vez con el cacao transformado en una forma de contar el país. "Mi intención con Nikoa es elevar el consumo del chocolate ecuatoriano y dominicano, que son mis dos casas ahora", finaliza. (I)

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