Forbes Ecuador
Cliff Asness
Millonarios

Cómo 3 inversores multimillonarios utilizaron la IA para duplicar sus fortunas en un año

John Hyatt

Share

Después de un período difícil, la firma de inversión AQR está en una racha ganadora de 5 años gracias a una nueva estrategia con infusión de IA y fuertes rendimientos con ventajas fiscales, muy apreciados por los asesores financieros

16 Marzo de 2026 09.12

El año pasado fue excepcional para muchos fondos de cobertura y firmas cuantitativas,  y Quantitative Research, más conocida como AQR con sede en Greenwich, Connecticut , no fue la excepción. Sus activos bajo gestión treparon hasta US$ 187.000 millones, después de un aumento de US$ 73.000 millones en 2025. Además, los tres fundadores multimillonarios de la firma duplicaron su patrimonio.

Cliff Asness, director de inversiones de AQR y principal accionista individual, con una participación estimada en 30%, ahora tiene una fortuna de US$ 6.300 millones, lo que lo ubicó en el puesto 664 entre las personas más ricas del mundo. Los cofundadores John Liew y David Kabiller también vieron saltar su patrimonio a más de US$ 2.000 millones cada uno. Los tres fundadores, que crearon AQR en 1998 después de trabajar juntos en Goldman Sachs Asset Management, mantienen una fuerte inversión en los fondos de la firma, por lo que su riqueza quedó atada al desempeño de la compañía.

El año pasado, el fondo multiestrategia insignia de AQR, Apex, que administra US$ 6.700 millones, rindió 19,4%, mientras que su fondo  Delphi long-short, que también maneja US$ 6.700 millones, avanzó 16,7%, según una persona al tanto del tema que pidió reserva de identidad para compartir información privada. Esa misma fuente agregó que, en promedio, ambos fondos entregaron un rendimiento anualizado de 16,6% en los últimos cinco años. Como referencia, el S&P 500 rindió 14,4% anualizado en ese mismo período. Entre los más de dos docenas de fondos abiertos de la firma, el Equity Market Neutral Fund de AQR, con US$ 3.200 millones en activos y cerca de 2.000 posiciones, tanto compradas como vendidas, subió 26,5% en 2025. En los últimos cinco años promedió una ganancia anual de 19,6%, frente a cerca de 8% para la mayoría de los fondos de su categoría.

Si AQR mantiene la trayectoria de crecimiento del año pasado, pronto superará su anterior récord de US$ 226.000 millones en activos, que alcanzó en 2018. Eso marcaría una recuperación fuerte para la firma, que administraba menos de US$ 100.000 millones hace apenas cuatro años, en medio de un rendimiento flojo y salidas de clientes.

Cliff Asness/AQR
Cliff Asness, director de inversiones de AQR y principal accionista individual, con una participación estimada en 30%, ahora tiene una fortuna de US$ 6.300 millones

La recuperación de AQR coincidió con una adopción decidida de la inteligencia artificial y con una expansión planificada de las técnicas de aprendizaje automático en sus áreas de investigación y trading. Como inversor basado en factores, AQR solía usar métricas de inversión en valor, como la relación entre precio y valor en libros o el retorno sobre el patrimonio, para definir qué acciones del mercado estaban sobrevaluadas o subvaluadas. Después, dependía del criterio humano para asignar peso a los distintos factores que usa en la selección de acciones. Ahora, el aprendizaje automático cumple ese rol: identifica interacciones complejas entre factores, ajusta sus ponderaciones en tiempo real y extrae señales predictivas de bases de datos enormes. En investigación, el procesamiento de lenguaje natural, con herramientas como ChatGPT o Claude, les permite a los analistas revisar grandes volúmenes de datos para mejorar sus modelos.

AQR, cuyos fundadores, Cliff Asness y John Liew, se formaron con el economista Eugene Fama, premio Nobel de la University of Chicago y referente de la teoría de los mercados eficientes, llegó tarde a la apuesta por la inteligencia artificial en comparación con pares como Renaissance Technologies y D.E. Shaw. La firma contrató a su primer responsable de aprendizaje automático en 2018, pero esa etapa duró apenas siete meses. Su reemplazante, Brian Kelly, profesor de finanzas en Yale, sí tuvo un impacto fuerte.

En diciembre de 2021, Kelly publicó junto con otros autores un paper académico de 141 páginas, "La virtud de la complejidad en la predicción de retornos", que concluyó que los modelos de aprendizaje automático más sofisticados superaron a los modelos más simples a la hora de anticipar retornos de acciones y armar carteras de inversión. Varios académicos respondieron con trabajos propios y cuestionaron esos resultados al sostener que la investigación se apoyó en una base de datos demasiado limitada. AQR defendió ese paper y todavía respalda sus conclusiones.

Más cerca en el tiempo, el propio Cliff Asness asumió el papel de principal promotor de la inteligencia artificial dentro de AQR. Incluso afirmó que en la firma "se rindieron más ante la máquina" y que la IA iba por su propio puesto. A pesar de todo ese discurso, dentro de AQR aseguran que la inteligencia artificial no eliminó la intervención humana. "El aprendizaje automático y la IA sin dudas están dando resultados en nuestro proceso, pero representan una evolución, no una revolución, de lo que hacemos", dijo una persona de la compañía.

Lo más disruptivo, en realidad, parece pasar en el lado menos vistoso del negocio: la distribución. Acá, AQR responde a una demanda cada vez mayor de asesores financieros que buscan fondos eficientes en materia impositiva para sus clientes de alto patrimonio. Ese grupo de inversores, y no la base institucional tradicional de AQR, como fondos de pensión y fundaciones, hoy representa su mayor fuente de ingresos netos de capital. El CEO de Affiliated Managers Group, dueño de una participación minoritaria en AQR, dijo en la presentación de resultados del mes pasado que la base de clientes asesores de AQR "está impulsando un crecimiento orgánico significativo" y que sus ingresos netos totales de US$ 51.000 millones en todo el año "fueron impulsados principalmente por AQR".

Fotos de stock gratuitas de acciones, amplificador samp p 500, análisis de mercado
 Nuevos millonarios tecnológicos buscan resguardar su patrimonio después de años de suba en el mercado de acciones.

En particular, el fondo Flex de AQR, un vehículo de inversión pensado para asesores y clientes de alto patrimonio, atraviesa un gran momento. Este tipo de fondo long-short con ventajas impositivas compra acciones que estima que van a subir y apuesta contra aquellas que cree que van a bajar, con el objetivo de ganar en ambos escenarios, reducir la volatilidad del mercado y limitar las distribuciones gravadas para que los inversores puedan conservar una mayor parte de sus ganancias después de impuestos. Hace un año, Flex tenía activos por US$ 23.200 millones, según figura en su página web. Nueve meses después, casi duplicó su tamaño hasta US$ 45.400 millones. Ahora, Flex representa casi una cuarta parte de los activos totales de AQR al cierre de 2025.

Según Justin deTray, asesor radicado en el Área de la Bahía de WealthSpire, firma de asesoramiento con US$ 580.000 millones en activos, Flex conquista a cada vez más RIAs porque AQR cobra comisiones más bajas y tiene más "prestigio" que las firmas nuevas que intentan ganar lugar en ese negocio. Además, hay otro factor que empuja esa demanda: nuevos millonarios tecnológicos buscan resguardar su patrimonio después de años de suba en el mercado de acciones. “Hay muchos potenciales clientes sentados sobre una enorme cantidad de ganancias no realizadas en las siete grandes tecnológicas de EE.UU. o en los gigantes de la nube”, dice deTray, en base a su propia experiencia con clientes. “AQR está muy bien posicionada para avanzar en este espacio”, agrega.

¿AQR puede sostener esta gran racha? La volatilidad del mercado, de la que Trump aporta de sobra, muchas veces beneficia a los fondos de cobertura y a las firmas de inversión cuantitativas. Pero la recuperación de AQR ahora depende de si sus modelos pueden seguir por delante del mercado y de otros fondos de cobertura que ya adoptan sus propias estrategias cuantitativas impulsadas por inteligencia artificial. (I)

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.

10