Forbes Ecuador
Giorgio Armani
Millonarios
Giorgio Armani
Getty Images

Cuenta regresiva para Armani: el testamento que obliga a vender un imperio de US$ 8.000 millones

Pancho Barreiro

Share

A un año de la muerte de Giorgio Armani comenzó el período que el propio diseñador estableció para vender el 15% de la compañía que protegió durante medio siglo. Una operación que podría modificar para siempre a una de las últimas grandes casas independientes del lujo.

9 Septiembre de 2026 13.30

El reloj empezó a correr para Armani. El 4 de septiembre se cumplió un año de la muerte de Giorgio Armani y, con ese aniversario, comenzó también la ventana temporal que el mismo diseñador dejó establecida en su testamento para iniciar la venta de una parte de la compañía que fundó hace más de medio siglo.

La primera instrucción es concreta: aproximadamente un 15% de Giorgio Armani S.p.A. debe venderse entre los 12 y 18 meses posteriores a su muerte. Traducido al calendario, el período comenzó en septiembre de 2026 y se extiende, en principio, hasta marzo de 2027, aunque fuentes cercanas al proceso dijeron a Reuters que los plazos no son estrictamente vinculantes y que una operación podría postergarse si las condiciones del mercado no permiten alcanzar una valuación adecuada.

Giorgio Armani
 

La venta pone en marcha una de las sucesiones empresariales más particulares de la industria mundial del lujo. Armani pasó prácticamente toda su carrera rechazando desprenderse del control de su empresa, resistió la concentración que convirtió a numerosas casas europeas en piezas de grandes conglomerados y defendió hasta el final la independencia de la marca que llevaba su apellido.

Sin embargo, antes de morir diseñó un futuro diferente para la compañía. No sólo estableció cuándo debía comenzar la apertura de su capital, sino que también señaló quiénes debían tener prioridad para entrar.

Los tres nombres que dejó Armani

El testamento menciona a LVMH, L'Oréal y EssilorLuxottica como potenciales compradores preferidos, además de contemplar la posibilidad de incorporar a otro grupo del sector del lujo de una escala comparable. Los tres nombres elegidos tienen peso dentro de la industria, pero dos de ellos mantienen además relaciones comerciales directas con Armani.

L'Oréal administra desde hace décadas el negocio de belleza y perfumes de Armani, mientras que EssilorLuxottica desarrolla sus anteojos bajo licencia. Según Reuters, esos acuerdos generaron para ambas compañías cerca de US$ 2.300 millones en ventas durante 2025, lo que explica por qué preservar esas relaciones puede convertirse en una parte central de cualquier negociación.

Giorgio Armani (Foto de germanlarkin)
Giorgio Armani (Foto de germanlarkin)

LVMH aparece, en cambio, como el grupo con mayor experiencia en la adquisición y administración integral de grandes casas de moda. El conglomerado de Bernard Arnault controla, entre muchas otras marcas, Louis Vuitton, Dior, Fendi, Givenchy, Bulgari y Tiffany & Co., aunque una eventual compra de Armani llegaría en un momento especialmente complejo para la industria del lujo.

El sector atraviesa una etapa de menor crecimiento y valuaciones más exigentes, un escenario que puede influir directamente sobre los tiempos de la operación. Reuters señaló que el proceso debería acelerarse durante las próximas semanas, pero las personas cercanas a la negociación remarcaron que no existe presión por cerrar una venta si el precio no resulta adecuado.

Una posibilidad: 5% para cada uno

En mayo surgió una alternativa todavía más particular. El diario italiano La Repubblica informó que Armani evaluaba dividir ese primer 15% en tres participaciones equivalentes y ofrecer aproximadamente un 5% a LVMH, otro a L'Oréal y el resto a EssilorLuxottica.

La compañía no confirmó esa fórmula y Reuters presentó la información como una posibilidad bajo análisis, no como una decisión tomada. Según el reporte, la estrategia permitiría mantener involucrados a los tres grupos durante la primera etapa y postergar para más adelante la definición sobre quién podría asumir una participación mayor.

La opción también permitiría ganar tiempo en un mercado que no atraviesa su mejor momento. Un análisis de Reuters Breakingviews señaló en mayo que dividir inicialmente el paquete podría facilitar el cumplimiento de la voluntad de Armani mientras la compañía mejora su desempeño o aparece un comprador dispuesto a avanzar hacia el control.

El 15% es sólo el comienzo

La primera venta no cierra la sucesión que Armani dejó diseñada. Después de ese movimiento inicial, su testamento establece una segunda etapa que contempla desprenderse de una participación mucho mayor o transformar directamente la estructura de propiedad de la compañía.

El plan prevé una venta posterior que podría terminar transfiriendo el control del grupo, o bien una salida a Bolsa, con preferencia por el mercado de Milán. Reuters resume la voluntad del fundador como un proceso gradual: primero vender aproximadamente el 15% y luego avanzar hacia una participación mayor o hacia la cotización pública de la empresa.

La Fundación Giorgio Armani, creada por el diseñador en 2016, debería conservar una participación relevante dentro de esa nueva estructura. Su función será proteger los principios, la identidad y la continuidad de una marca cuya estrategia dependió durante décadas de una figura prácticamente irreemplazable.

Giorgio Armani (Photo by: Bildagentur-online/Schoening/Universal Images Group via Getty Images)
Photo by: Bildagentur-online/Schoening/Universal Images Group via Getty Images

Ese esquema intenta resolver el problema que Armani conocía mejor que nadie: cómo preservar una compañía construida alrededor de su fundador cuando el fundador ya no estuviera. Durante el primer año posterior a su muerte, la empresa privilegió la continuidad; ahora deberá empezar a tomar decisiones sin él.

Un imperio valuado en US$ 8.000 millones

La operación involucra a uno de los últimos grandes grupos independientes del lujo italiano. Actualmente el valor de Armani se estima entre US$ 5.800 millones y US$ 8.100 millones, aproximadamente.

La compañía facturó alrededor de US$ 2.560 millones en 2025 y cerró ese ejercicio con cerca de US$ 580 millones de caja neta. Los números muestran una posición financiera sólida, aunque las ventas cayeron un 2,8% a moneda constante en un contexto de desaceleración generalizada para buena parte de la industria del lujo.

Armani, además, es mucho más que una marca de ropa. El grupo construyó durante décadas un ecosistema que incluye moda, accesorios, perfumes, belleza, anteojos, mobiliario, restaurantes y hoteles, con acuerdos de licencia que representan una porción especialmente atractiva de su negocio.

Esa combinación ayuda a explicar por qué la apertura de su capital puede convertirse en una de las operaciones más observadas del lujo europeo durante los próximos años. Pero también muestra por qué encontrar un comprador capaz de respetar la estructura que Armani dejó diseñada no será necesariamente sencillo.

El hombre que nunca quiso vender dejó instrucciones para hacerlo

Giorgio Armani (Photo Getty Images)
(Photo Getty Images)

La gran paradoja de la historia aparece justamente ahora. Giorgio Armani pasó medio siglo defendiendo la independencia de su compañía y negándose a entregar el control, incluso mientras competidores históricos pasaban a formar parte de conglomerados cada vez más grandes.

En una industria dominada por grupos como LVMH, Kering y Richemont, Armani continuó siendo una excepción. Su nombre, su empresa y su poder de decisión permanecieron unidos prácticamente hasta el final de su vida.

Pero el diseñador también entendió que esa fórmula era difícil de sostener sin él. Por eso no dejó la sucesión librada únicamente a sus herederos: estableció porcentajes, etapas, alternativas y hasta una lista de posibles compradores para decidir qué debía ocurrir con su compañía después de su muerte.

Un año después, esa hoja de ruta acaba de entrar en su primera etapa. El hombre que pasó 50 años evitando entregar Armani dejó escrito cómo debía comenzar la venta cuando él ya no estuviera.

10