El sector cripto no solo tuvo un buen desempeño en 2025. Prosperó en formas que habrían parecido impensadas apenas unos años atrás, cuando los bancos lo evitaban por considerarlo un riesgo y la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), bajo la gestión de Gary Gensler, mantenía una ofensiva total contra el sector.
La industria finalmente obtuvo lo que había reclamado durante años: el fin de la “regulación por cumplimiento”, la aprobación del primer gran marco legal federal —la ley GENIUS, centrada en las stablecoins—, la creación de una Reserva Estratégica de Bitcoin por parte del gobierno de EE.UU. y el nombramiento de autoridades abiertamente favorables a las criptomonedas tanto en la SEC como en la CFTC.
En una de las señales más claras del cambio de era, Jamie Dimon, CEO de JPMorgan —quien durante años calificó a bitcoin de “fraude”, “estúpido” y “sin valor”—, cambió su discurso y la comparó con “el derecho a fumar”. Su banco, con activos por U$S 4,5 billones, incluso podría ofrecer próximamente servicios de trading cripto a clientes institucionales, según Bloomberg.

Por primera vez, el mundo cripto también cuenta con su presidente más afín hasta la fecha (que además es uno de los mayores inversores en bitcoin de EE.UU., según Forbes). No sorprende que la capitalización total del mercado cripto haya superado los U$S 4 billones en julio. Bitcoin alcanzó un récord histórico de U$S 126.080 en octubre, antes de retroceder hacia fin de año por presiones macroeconómicas, liquidaciones apalancadas y toma de ganancias de los primeros inversores.
A continuación, las cinco tendencias clave que marcarán al mundo cripto en 2026.
1. Avance de la institucionalización
El auge de los ETF comenzó en enero de 2024 con la aprobación de los fondos spot de bitcoin por parte de la SEC. Hoy existen más de un centenar de ETF y ETP cripto en el mundo, con activos combinados por más de U$S 200.000 millones.
“Vamos a seguir viendo una institucionalización gradual a través del envoltorio ETF: la inclusión de fondos de bitcoin en carteras modelo, en 401Ks, en mandatos dirigidos y una adopción más amplia por parte de grandes instituciones”, señala Ophelia Snyder, cofundadora de 21Shares, adquirida por FalconX en octubre. “Ahí es donde está la mayor parte del dinero real, y muchos aún ni siquiera empezaron a asignar capital”.

Ese cambio altera tanto la base de inversores como el comportamiento mismo del bitcoin. “El sentimiento macro global de un conjunto altamente diversificado de inversores comenzará a influir mucho más en el precio de bitcoin que el núcleo ‘cripto nativo’”, agrega Snyder. En paralelo, Hoolie Tejwani, jefe de Coinbase Ventures, anticipa: “2026 se va a sentir menos como hype y más como madurez para el sector”.
2. Aceleración de la tokenización
Los activos tokenizados —acciones, bonos o inmuebles registrados en blockchains— apenas representan el 0,01% de los mercados globales de acciones y bonos. Pero la tendencia gana velocidad. En diciembre, la SEC autorizó al DTCC, que liquida más de U$S 3,5 cuatrillones en transacciones anuales, a ofrecer servicios de tokenización. “Esto nos pone en el camino de llevar las finanzas tradicionales a los rieles cripto, que es exactamente hacia donde va el futuro”, señala Snyder.
Según Alex Thorn, director de investigación de Galaxy Digital, el organismo podría otorgar exenciones regulatorias o aplicar el marco de “exención por innovación” impulsado por el presidente de la SEC, Paul Atkins, para ampliar el uso de valores tokenizados en las finanzas descentralizadas. Añade que los primeros pasos para una regulación formal podrían comenzar en la segunda mitad del año.
Thad Pinakiewicz, también de Galaxy, prevé que un gran banco o bróker empiece a aceptar depósitos de acciones tokenizadas tratándolas como equivalentes plenas a los títulos tradicionales.
3. Expansión de la infraestructura de stablecoins
El mercado de stablecoins pasó de U$S 206.000 millones a más de U$S 300.000 millones en 2025, impulsado por la ley GENIUS y la entrada de fintechs como Stripe, Fiserv y Klarna. Actualmente existen más de una docena de emisores de stablecoins respaldadas por dólares.
“Todos quieren emitir stablecoins porque todos quieren gestionar flujos e innovar. Y todos quieren recibir pagos, porque es lo que piden los clientes y, más importante aún, porque genera ingresos”, comenta Juan López, socio general de VanEck Ventures.

El siguiente desafío es la interconexión entre sistemas. “La innovación clave es eliminar el riesgo de contraparte”, explica López. “Debe haber un entorno común donde todos los participantes —el distribuidor, el emisor, el consumidor— sepan que si quieren redimir su dinero o su dólar digital por un dólar físico, está garantizado o casi garantizado”. Esto requerirá la creación de reglas operativas estandarizadas, como las que tienen Visa, ACH o SWIFT: manuales que fijan requisitos y protocolos para reducir los riesgos y garantizar interoperabilidad.
4. Mercados para todo
Una de las ventajas más duraderas de las criptomonedas es su capacidad de operar mercados 24/7 sin fronteras ni horario. Esa dinámica se ampliará en 2026.
“Ya sea predicciones, futuros perpetuos, activos del mundo real tokenizados, atención o cultura... si puede negociarse, se convertirá en un mercado on-chain”, afirma Tejwani. “La especulación es inherente al comportamiento humano”.
Los futuros perpetuos, que no tienen vencimiento y ajustan precios con tasas de financiamiento, son hoy el motor de volumen, con plataformas como Hyperliquid, que movió casi U$S 3 billones en 2025. Estos instrumentos ahora abarcan activos no cripto: petróleo, tasas de interés e incluso decisiones de la Reserva Federal. La frontera entre finanzas tradicionales y blockchain se difumina: los operadores utilizan instrumentos digitales para cubrir riesgos, especular o expresar visiones macro.
5. Convergencia entre cripto e inteligencia artificial
A medida que el software se vuelve más autónomo, no solo tomará decisiones: también movilizará dinero de forma independiente. Es el auge del llamado agentic commerce.

“Ya hay agentes de IA que pueden crear contratos inteligentes y generar tokens con los cuales interactuar. Esa es la versión más simple”, explica Tejwani. “El verdadero cambio ocurre cuando esos agentes empiezan a transaccionar entre sí. Va a surgir una enorme economía máquina a máquina”.
Según el ejecutivo, “realizar mucha de esa actividad en blockchains tiene sentido: no se puede procesar una transacción de menos de 30 centavos con los rieles tradicionales, y estos agentes harán miles de millones de esas microtransacciones”.
Galaxy Digital identifica a Base (Coinbase) y Solana como las cadenas más preparadas para soportar este nuevo ecosistema, junto con iniciativas enfocadas en pagos como Tempo (de Stripe y Paradigm) y Arc, de Circle.
La conclusión es inequívoca: tras años de resistencia, cripto ya no es un experimento de nicho sino un componente estructural del sistema financiero mundial. En 2026, las fronteras entre finanzas, tecnología y automatización desaparecerán más rápido de lo que incluso los reguladores habían imaginado.