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Amin Nasser, CEO de Saudi Arauco en el Energy Intelligence Forum 2026
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Amin Nasser, CEO de Saudi Arauco en el Energy Intelligence Forum 2026
Captura EIF 2026

El CEO de Saudi Aramco aseguró que el colchón petrolero global está al límite

Juan Romero

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La guerra en Medio Oriente redujo en casi 3.000 millones de barriles el suministro regional, según Amin Nasser. El CEO de Saudi Aramco estima que reconstruir las reservas comerciales podría demandar hasta dos años, incluso después de una reapertura plena del estrecho de Ormuz.

7 Octubre de 2026 19.00

El mercado petrolero global enfrenta una de sus pruebas de resistencia más severas en años. Amin Nasser, presidente y CEO de Saudi Aramco, advirtió que las existencias mundiales de crudo y combustibles se encuentran en niveles "alarmantemente escasos" tras siete meses de conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.

En un discurso en el Energy Intelligence Forum, realizado en Londres, el ejecutivo sostuvo que la guerra redujo el suministro de petróleo de la región en "casi 3.000 millones de barriles". Esa cifra equivale aproximadamente a la mitad del volumen de crudo y productos refinados que habría atravesado el estrecho de Ormuz durante el mismo período, uno de los corredores marítimos más relevantes para el abastecimiento energético mundial.

"El sistema ya está al límite", afirmó Nasser. "Y con muy pocas alternativas a las que recurrir, el margen de seguridad del suministro es alarmantemente escaso".

El diagnóstico de Aramco expone un problema que va más allá de la cotización diaria del barril: la capacidad del sistema energético mundial para absorber una nueva interrupción de oferta se redujo de forma considerable. Nasser señaló que el mundo ingresó a la crisis con cerca de 10.000 millones de barriles de inventarios globales de petróleo. Desde entonces, más de 1.000 millones de barriles fueron retirados de reservas para compensar parte de la oferta perdida.

Los gobiernos, en tanto, liberaron más de 300 millones de barriles de sus reservas estratégicas y acordaron liberar cantidades adicionales. Sin embargo, el CEO de la compañía estatal saudita remarcó que la mayor parte de los barriles utilizados provino de inventarios comerciales en tierra, que describió como "la última herramienta importante en la caja".

La consecuencia es un colchón de oferta cada vez más reducido. "Actualmente quedan menos de 6.000 millones de barriles de reservas comerciales, y la gran mayoría no están disponibles en la práctica", indicó Nasser. Es decir, aunque el petróleo figure en los inventarios, una parte significativa no puede movilizarse con rapidez por restricciones de ubicación, calidad, logística, compromisos comerciales o requerimientos operativos.

El estrecho de Ormuz, bajo presión

La situación del estrecho de Ormuz es central para entender la vulnerabilidad del mercado. Por esa vía marítima circulan exportaciones de crudo y derivados de los principales productores del Golfo Pérsico. Las disrupciones y amenazas sobre la navegación durante el conflicto elevaron los costos logísticos, alteraron las rutas de abastecimiento y profundizaron la presión sobre las existencias disponibles.

En las últimas semanas, Irán atacó buques que transitaban por el estrecho, mientras que aliados de Teherán en Irak y Yemen atacaron oleoductos, refinerías y puertos vinculados con Aramco. En ese contexto, Nasser alertó sobre el uso de herramientas tecnológicas abiertas —incluidas imágenes satelitales y registros de transporte marítimo— para identificar infraestructura energética y buques tanque.

"Las herramientas de transparencia no deben convertirse en munición para la agresión", sostuvo.

Los flujos desde los países del Golfo mostraron signos de recuperación, pero a un costo elevado. Según datos de Kpler citados en los textos de base, los envíos alcanzaron 15,5 millones de barriles diarios el mes pasado, su mayor nivel desde el inicio de la guerra y más del 80% del volumen previo al conflicto. Aun así, el mercado físico permanece ajustado y los precios de los cargamentos de crudo del Mar del Norte para entrega este mes llegaron a sus niveles más altos desde abril.

Para las economías importadoras, la ecuación es especialmente sensible. Un mercado con inventarios más bajos no solo expone a los consumidores a mayores precios de los combustibles, sino que también transmite presión a los costos de transporte, la actividad industrial y la inflación. El impacto puede ser mayor en países que dependen de importaciones de energía o de derivados refinados para sostener su matriz de movilidad y producción.

Dos años para recomponer reservas

Nasser planteó que las liberaciones de reservas estratégicas pueden otorgar alivio inmediato, pero no resuelven el desequilibrio de fondo entre oferta, demanda y capacidad logística. "Hasta que Ormuz se reabra plenamente y regrese la confianza, la cruda realidad es que se intensificará la presión en ambos extremos del barril", afirmó.

El CEO de Aramco estimó que, incluso si el conflicto termina y el estrecho recupera plenamente su funcionamiento, "reponer las reservas y, al mismo tiempo, satisfacer la demanda podría llevar hasta dos años".

La advertencia tiene una dimensión estratégica para la industria y para los gobiernos. La recuperación de la oferta no depende solo de que vuelvan a circular los barcos: también exige restituir inventarios comerciales, recomponer reservas estratégicas, normalizar rutas de exportación y recuperar la confianza de traders, aseguradoras, refinadores y consumidores industriales.

Aramco, por su parte, analiza rutas adicionales para las exportaciones de crudo saudita y nuevas instalaciones de almacenamiento en el exterior, con el objetivo de proteger a sus clientes ante futuras interrupciones. Para Nasser, la conclusión es directa: fortalecer la seguridad y la resiliencia energética dejó de ser una discusión de largo plazo para convertirse en una prioridad inmediata.

Fuente: Energy Intelligence Forum, Financial Times, Yahoo Finance

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