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Netflix ganó 44% más en el tercer trimestre, pero su crecimiento se desacelera: qué reveló el balance

Rick Ellis

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La plataforma de streaming registró un beneficio neto de US$ 3.660 millones, aunque sus ingresos avanzaron al ritmo más bajo en casi tres años. El recorte de las previsiones publicitarias, la competencia por la atención de los usuarios y los cambios en su estrategia de contenidos plantean nuevos desafíos a a rentabilidad.

20 Octubre de 2026 16.04

Netflix atraviesa un momento financiero que muchas empresas de medios desearían alcanzar. Sus ingresos mantienen una tendencia de crecimiento, las ganancias avanzan a un ritmo superior al de las ventas y la compañía proyecta superar los US$ 51.000 millones de facturación este año. Sin embargo, el informe de resultados del tercer trimestre, publicado el martes 20 de octubre, deja más interrogantes sobre el futuro del negocio de los que podrían sugerir estas cifras.

El desafío no pasa por la capacidad de Netflix para generar ganancias, sino por demostrarles a los inversores que todavía tiene margen para seguir creciendo. La compañía compite en un mercado del entretenimiento cada vez más exigente, donde los espectadores cuentan con múltiples alternativas, los hábitos de consumo audiovisual evolucionan y las grandes inversiones en series y películas ya no garantizan captar y mantener la atención del público.

Esta diferencia resulta fundamental para entender el negocio de Netflix. La compañía no funciona como una cadena de televisión tradicional, sino como una plataforma basada en suscripciones, que necesita ofrecer contenidos lo suficientemente atractivos como para que sus usuarios consideren que vale la pena seguir pagando por el servicio.

Netflix (SE PUEDE USAR)  Crédito: Stock Catalog, via Wikimedia Commons - Wikimedia Commons
Foto: Wikimedia Commons

Más ganancias, pero un crecimiento que pierde velocidad

Según su informe de resultados del tercer trimestre, Netflix registró ingresos por US$ 12.870 millones, lo que representa un crecimiento interanual del 11,8%. El beneficio operativo (las ganancias que genera su actividad principal antes de descontar intereses e impuestos) aumentó cerca de un 37%, hasta alcanzar los US$ 4.460 millones, mientras que el margen operativo (el porcentaje de los ingresos que se convierte en beneficio operativo) pasó del 28,2% al 34,6% en comparación con el mismo período del año anterior. 

Por su parte, el beneficio neto (la ganancia final que queda después de descontar todos los gastos e impuestos)  llegó a US$ 3.660 millones, con una suba aproximada del 44%, y las ganancias diluidas por acción (el beneficio que corresponde a cada acción, considerando también las acciones que podrían emitirse) avanzaron de US$ 0,59 a US$ 0,87.

Los números reflejan la solidez financiera de la compañía y su capacidad para mejorar la rentabilidad. También muestran cómo Netflix logra transformar los aumentos en los precios de sus suscripciones, la incorporación de nuevos usuarios, los ingresos publicitarios y un mayor control de los costos en ganancias cada vez más elevadas.

Una pareja relajándose y viendo Netflix en un acogedor salón.
Foto: Pexels

Sin embargo, detrás de estos resultados aparece una señal que merece atención: el crecimiento de los ingresos fue el más bajo en aproximadamente tres años. Esto significa que, aunque la empresa consigue ganar más dinero y mejorar sus márgenes, el ritmo al que se expande su negocio comienza a desacelerarse.

Esta situación no representa necesariamente una contradicción. Una plataforma de suscripción que alcanzó cierto nivel de madurez puede mantener una rentabilidad elevada sin repetir las tasas de crecimiento de sus primeros años. El verdadero desafío para Netflix consiste en demostrarles a los inversores cuáles serán las nuevas fuentes de ingresos que le permitirán sostener su expansión en los próximos años.

Las proyecciones de Netflix para 2026 muestran señales contrapuestas. La compañía espera cerrar el año con ingresos por US$ 51.100 millones, lo que representaría un crecimiento del 13%, y alcanzar un margen operativo del 31,5%. De cumplirse estas estimaciones, el beneficio operativo aumentaría más de un 20% respecto del año anterior. Sin embargo, la empresa también recortó sus previsiones de ingresos publicitarios, que pasaron de aproximadamente US$ 3.000 millones a US$ 2.700 millones para este año.

Mientras que los ingresos por suscripciones superaron las expectativas, el negocio publicitario avanzó a un ritmo más lento de lo previsto. Según explicó la compañía, esta desaceleración se debe principalmente a que algunas funcionalidades de sus herramientas publicitarias tardaron más de lo esperado en implementarse.

Esta diferencia resulta clave para entender los desafíos que enfrenta Netflix. La compañía ya demostró que puede aumentar los precios de sus suscripciones sin provocar una pérdida inmediata y significativa de usuarios. Sin embargo, todavía tiene pendiente demostrar que la publicidad puede convertirse en el segundo gran motor de crecimiento de su negocio, tal como espera su equipo directivo.

Netflix - KAROLINA GRABOWSKA
KABOOMPICS/ Pexels
Foto: Pexels

La cuestión del nivel de interacción de los usuarios

Sin embargo, uno de los principales desafíos de Netflix podría no reflejarse directamente en sus resultados financieros.

En los días previos a la presentación de resultados, Reuters informó que entre los inversores crecía la preocupación por el tiempo que los usuarios dedican a Netflix. Según un estudio citado por la agencia, el tiempo promedio de visualización mensual por suscriptor había disminuido respecto de períodos anteriores. Al mismo tiempo, YouTube conseguía captar una cantidad considerablemente mayor de horas de consumo de contenidos en Estados Unidos.

Sin embargo, estas cifras deben analizarse con cautela. Netflix y YouTube tienen modelos de negocio, contenidos y hábitos de consumo diferentes. Por eso, la cantidad total de horas de visualización no alcanza para determinar qué plataforma es más rentable ni cuál ofrece mayor valor a sus usuarios.

Aun así, la competencia por la atención del público representa un desafío cada vez mayor para Netflix. La compañía no solo debe enfrentarse a Disney+, Amazon Prime Video y otras plataformas de streaming, sino también a una oferta cada vez más amplia de videos de creadores de contenido, podcasts, redes sociales y otras alternativas de entretenimiento.

Netflix, streaming - Foto: Pexels
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Netflix reconoce este desafío y busca aumentar el tiempo que los usuarios pasan dentro de su plataforma. En su carta a los accionistas, la compañía destacó la respuesta favorable de sus suscriptores a los aumentos de precios aplicados durante 2026, que, según aseguró, estuvieron en línea con sus expectativas. Además, señaló que la retención de clientes se mantuvo sólida en todas las regiones, mientras que la tasa de cancelación de suscripciones mejoró tanto a nivel mundial como en Estados Unidos respecto del año anterior.

Los resultados son alentadores, pero mantener a los suscriptores no significa necesariamente que estos utilicen más la plataforma.

Un usuario puede seguir pagando su suscripción a Netflix aunque pase cada vez menos tiempo viendo contenidos. Del mismo modo, una familia puede considerar que vale la pena conservar el servicio por sus grandes estrenos, incluso si lo utiliza menos entre un lanzamiento y otro. En sentido contrario, un aumento en las visualizaciones tampoco garantiza que una producción haya conseguido atraer nuevos suscriptores o evitar cancelaciones.

Netflix viene dado cada vez más importancia a sus resultados financieros como principal referencia para que los inversores evalúen su desempeño. Al mismo tiempo, redujo la frecuencia con la que publica información sobre los hábitos de consumo de sus usuarios. Esto dificulta que los analistas puedan determinar con precisión hasta qué punto las inversiones en nuevas producciones se traducen en una mayor actividad de los suscriptores y generan valor para la compañía a largo plazo.

La empresa sostiene que su estrategia para mantener el interés de los usuarios se apoya en la calidad, la cantidad y la diversidad de su catálogo. Aunque el planteo tiene sentido, también abre un interrogante importante: ¿cuánto tiempo deben dedicar los suscriptores a Netflix para justificar los crecientes costos de producir y adquirir contenidos?

Netflix - Foto: Pexels
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Los límites de una estrategia basada en los grandes éxitos

Durante años, Netflix construyó su estrategia de contenidos sobre una oferta constante de series, películas y producciones originales de distintos países. Este modelo le permitió ampliar su audiencia a nivel mundial y reducir su dependencia de un género específico o de un mercado en particular.

Sin embargo, el riesgo está en asumir que tener un catálogo cada vez más amplio hace que una suscripción sea automáticamente más valiosa para los usuarios.

No todos los contenidos cumplen la misma función dentro de la plataforma. Un gran éxito puede atraer nuevos suscriptores y generar repercusión mediática, mientras que una serie que estrena una nueva temporada puede ayudar a retener a quienes ya pagan por el servicio. Por su parte, los contenidos adquiridos mediante licencias permiten mantener una oferta constante de estrenos, con costos diferentes a los de una producción original. Los eventos en vivo, en tanto, pueden atraer grandes audiencias en fechas y horarios específicos.

Pero no todas estas inversiones generan el mismo retorno económico. Una producción muy popular puede acumular millones de visualizaciones sin provocar cambios significativos en la cantidad de suscriptores. En cambio, un título con menor audiencia podría resultar más valioso si consigue que determinados usuarios mantengan su suscripción.

Netflix - KAROLINA GRABOWSKA
KABOOMPICS/ Pexels
Foto: KAROLINA GRABOWSKA KABOOMPICS/ Pexels

Por eso, Netflix necesita analizar el valor de cada producción en función de su aporte al negocio, y no limitarse a medir el éxito por la cantidad de reproducciones. Lo importante es determinar cómo cada contenido contribuye a atraer nuevos clientes, retener a los actuales y fortalecer el atractivo de la plataforma.

Esto también exige aprovechar mejor los contenidos que ya forman parte del catálogo. Si un suscriptor no se entera de que su serie favorita estrenó una nueva temporada, Netflix podría estar desaprovechando parte de su inversión. Una estrategia de promoción más efectiva, recomendaciones personalizadas y recordatorios sobre próximos estrenos podrían generar, en algunos casos, más valor que destinar mayores presupuestos a nuevas producciones.

Una revisión del liderazgo y las prioridades

La presentación de resultados llega en medio de una importante reestructuración interna en Netflix. La compañía redujo recientemente alrededor del 6% de su personal, lo que equivale a unos 1.000 empleados, y realizó cambios en puestos clave de su área de contenidos. Bela Bajaria dejó su cargo como directora de contenidos y fue reemplazada por Peter Rice, exejecutivo de Disney y Fox. Además, Dan Lin, responsable de la división cinematográfica, también abandonó la empresa.

Estos movimientos reflejan una posible revisión de la manera en que Netflix distribuye sus recursos y define sus inversiones en entretenimiento. Al mismo tiempo, generan dudas sobre si la conducción considera que su actual oferta de contenidos consigue atraer y mantener la atención de los usuarios en los niveles esperados.

Reducir gastos puede ayudar a mejorar los márgenes de rentabilidad, pero no garantiza una oferta de contenidos más atractiva ni una mayor audiencia. Tampoco está claro que los cambios en los puestos directivos produzcan resultados inmediatos. El desafío para Netflix será mantener el equilibrio entre el control de los costos y las inversiones necesarias para seguir ofreciendo producciones capaces de captar el interés de sus suscriptores.

Netflix - Foto: Pexels
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En paralelo, Netflix busca ampliar su negocio más allá de las series y películas tradicionales. Los eventos en vivo, las transmisiones deportivas, los contenidos adquiridos mediante licencias y la publicidad representan nuevas oportunidades para captar audiencia y diversificar sus ingresos. Sin embargo, cada una presenta sus propios desafíos. Un evento en vivo puede atraer millones de espectadores sin necesariamente conseguir que permanezcan suscriptos a largo plazo. Del mismo modo, la publicidad solo podrá convertirse en una fuente importante de ingresos si la compañía desarrolla soluciones atractivas para los anunciantes sin perjudicar la experiencia de los usuarios.

La decisión de Netflix de ampliar su oferta de entretenimiento tiene una lógica comercial clara, pero también implica riesgos. El verdadero desafío será conseguir que estas nuevas apuestas fortalezcan su principal fuente de ingresos, las suscripciones, en lugar de restarle recursos y atención al negocio que impulsó su crecimiento.

Qué esperar de Netflix en los próximos meses

De cara al cuarto trimestre, Netflix proyecta ingresos por aproximadamente US$ 13.440 millones, lo que representaría un crecimiento interanual del 11,5%, y un margen operativo del 26%. Esta última cifra se ubicaría por debajo del 34,6% registrado en el tercer trimestre, en parte por factores estacionales y por el impacto de unos 120 puntos básicos (1,2 puntos porcentuales) asociado a la reciente reducción de personal. A pesar de esta caída, la compañía mantiene su previsión de cerrar el año con un margen operativo del 31,5%.

Sin embargo, el próximo gran desafío de Netflix será demostrar que puede aprovechar su solidez financiera para impulsar una nueva etapa de crecimiento.

En este escenario, los inversores deberán prestar atención a tres factores clave: si la plataforma consigue aumentar el tiempo que los usuarios dedican a sus contenidos, si el negocio publicitario comienza a generar los ingresos esperados y si la compañía logra sostener su crecimiento sin depender cada vez más de los aumentos de precios y los recortes de gastos.

Netflix no necesita convertirse en una cadena de televisión tradicional ni liderar todas las mediciones de audiencia para seguir siendo competitiva. Su verdadero desafío es mantener una oferta lo suficientemente atractiva como para que los usuarios sigan pagando por el servicio. Al mismo tiempo, deberá demostrar que las inversiones en contenidos, tecnología y nuevos formatos generan resultados económicos que justifiquen sus costos. De esa capacidad dependerá buena parte de su crecimiento y su rentabilidad en los próximos años.

Nota publicada originalmente en Forbes.com


 

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