Según una medición reciente, la plata alcanzó al oro. Y fue incluso más allá. La relación entre el precio del oro y la plata —es decir, cuántas onzas de plata se necesitan para igualar el valor de una onza de oro— cayó por debajo de 50 por primera vez desde marzo de 2012. En términos simples, eso significa que la plata se negocia en su punto más alto frente al oro en casi 14 años, en medio de una suba que empujó al oro más de 80 % en el último año, hasta los US$ 5.100 la onza. La plata, por su parte, aumentó 250 % y llegó a US$ 110 la onza. En ambos casos, se trata de precios máximos históricos.
Los analistas atribuyen estos movimientos a la inquietud de los inversores. Las guerras en Europa y Medio Oriente siguen activas, mientras que las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China se intensifican. Al mismo tiempo, la confianza en el dólar pierde fuerza a medida que crece la deuda estadounidense y la inflación se mantiene por encima del 2%. En ese contexto, varios líderes políticos advierten que el sistema global surgido tras la Segunda Guerra Mundial empieza a desmoronarse.
Durante el Foro Económico Mundial de Davos, realizado la semana pasada, el primer ministro canadiense, Mark Carney, aseguró que el "orden internacional basado en normas" está colapsando. Ese sistema hace referencia a décadas de cooperación comercial, de seguridad y financiera impulsadas después del conflicto bélico. Cuando ese andamiaje tambalea, los inversores suelen volcarse hacia activos que, creen, mantendrán su valor más allá de los gobiernos y las monedas.

La última vez que la relación entre el oro y la plata cayó a estos niveles fue en marzo de 2012. Aquel momento coincidió con la Operación Twist, una estrategia de la Reserva Federal que buscaba contener las tasas de interés a largo plazo. Para lograrlo, compró bonos a largo plazo por US$ 667.000 millones y vendió bonos a corto plazo.
Este contexto ayuda a entender por qué subieron los precios de los metales preciosos. Sin embargo, resulta más difícil explicar la velocidad con la que la plata se movió en relación con el oro.
La historia muestra lo inusual de esta situación. Desde 1985, la relación entre el oro y la plata promedió cerca de 70 y cayó por debajo de 50 en apenas un 6% de las jornadas bursátiles. Eso no implica que tenga que volver a ese nivel de inmediato, o incluso que lo haga. Las guerras, la deuda y la inflación siguen empujando capital hacia los metales. Aun así, cuando aparece una cifra que casi nunca se ve, los inversores toman nota. Y cuando son muchos los que lo hacen, ese dato puede empezar a influir en lo que ocurra después.

¿Cómo podría verse hoy una normalización de esa relación?
Los números pueden ajustarse en dos direcciones. Si el oro se mantiene cerca de los US$ 5.100 por onza, la plata debería bajar hasta unos US$ 72 para que la relación promedio de largo plazo vuelva a 70. Eso implicaría una caída cercana al 35%. Si, en cambio, la plata se sostiene en US$ 110, el oro tendría que subir hasta los US$ 7.700 por onza.
*Nota publicada en Forbes.com.