El oro alcanzó su precio más alto en dos meses y vuelve al radar de los inversores
El mercado asigna un 69,2% de probabilidad a una suba de tasas de la Reserva Federal en diciembre, un escenario que podría condicionar la continuidad del repunte.
El mercado asigna un 69,2% de probabilidad a una suba de tasas de la Reserva Federal en diciembre, un escenario que podría condicionar la continuidad del repunte.
La medida fue presentada como una respuesta temporal ante la pérdida de reservas de Estados Unidos. Nunca se revirtió y abrió una etapa en la que el valor de las monedas depende de la confianza en cada país.
China acelera sus compras, las mineras exhiben márgenes récord y los inversores analizan cómo sacar ventaja de una cotización todavía alejada de sus máximos históricos.
La consolidación de la minería industrial y el incremento de los precios de los metales a escala internacional vislumbran un panorama alentador para las exportaciones no petroleras del país.
Eric Sprott comenzó a invertir en metales preciosos en la década de 1980. Sus inversiones se cuadruplicaron en tan solo dos años e incrementaron su patrimonio neto a más de US$ 3.000 millones.
El oro cayó 11% desde que empezó la guerra con Irán, un movimiento poco habitual para un activo al que los inversores suelen acudir en tiempos de crisis. Sin embargo, según un nuevo informe de LPL Financial, esta baja no refleja falta de confianza en el oro, sino la necesidad de liquidez de los inversores.
La suba del metal precioso empuja a revisar riesgos, cobertura y horizonte de inversión. Qué miran los analistas ante un salto que altera precios relativos y obliga a recalibrar decisiones.
Con la Fed más flexible y una rotación global hacia el oro, el Bitcoin, commodities y acciones fuera de Estados Unidos, el retroceso del dólar dejó de ser un dato de contexto para convertirse en una fuente concreta de retornos para quienes reacomodaron a tiempo su cartera.
Las subas fueron de 3% y casi 8%, pero bancos y operadores advierten que el rebote puede durar poco si la pausa en Medio Oriente no se afirma.
Las exportaciones mineras alcanzaron los US$ 4.158 millones en 2025, lo que significa un crecimiento del 26 %. Ecuador envió oro, concentrado de plomo y cobre, y otros productos mineros. China y la Unión Europea fueron los principales destinos de los productos mineros El crecimiento de este sector se debió sobre todo al precio récord que alcanzó el metal áureo en los mercados internacionales y la alta demanda de cobre para la tecnología.
Con el barril en niveles altos, las petroleras amplían su caja. A su vez, la corrección del metal precioso se presenta como una apuesta defensiva ante un mayor gasto bélico y la tensión fiscal.
La escalada bélica y el rebrote inflacionario alteran el mapa global: los bonos pierden atractivo, el dólar deja dudas y hasta los refugios clásicos fallan ante un escenario mucho más incierto.
La hipótesis de una moneda digital china respaldada por lingotes empieza a ganar fuerza en Washington. La desconfianza sobre el dólar, el rol de Hong Kong como banco de pruebas y el giro de los grandes fondos reavivan las apuestas por activos refugio.
El salto de la plata reaviva la atención sobre los metales preciosos, en un contexto global marcado por conflictos, presiones inflacionarias y desconfianza hacia las monedas tradicionales. La relación con el oro tocó un umbral histórico que los mercados no pasaban desde 2012.
El anuncio de Trump sobre el desembarco de compañías estadounidenses en Venezuela impulsó a los metales preciosos y a las grandes petroleras. Wall Street reaccionó con subas de hasta 8,3% en el sector energético.
El metal avanzó un 66% hasta los US$ 4.365 por onza, pero llegó a acumular un rendimiento del 73% cuando llegó al máximo histórico de US$ 4.550 por onza.
La tensión sobre la oferta, la expectativa de una baja en la tasa de interés y el debilitamiento del dólar alimentan el salto del metal, que ya duplica su valor en 2025 y deja atrás al resto del mercado de metales preciosos.
La escalada de precios abarca desde materias primas hasta acciones tecnológicas, con señales de alerta que recuerdan ciclos previos de euforia. La deuda, el crédito y la fe en la inteligencia artificial empujan un rally que entusiasma y preocupa a la vez.
El precio del metal trepó por encima de los US$ 4.000 por onza y reconfigura el escenario global. La suba mejora el valor de las reservas argentinas e impulsa a los inversores a refugiarse ante señales contradictorias desde la Reserva Federal y tensiones internas en Washington.