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Omar Paladines, fundador de la Olimpiada Informática Ecuatoriana (OIEC)
Movimiento Inspirador
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Omar Paladines tiene 30 años y protagoniza una historia en la que la pasión por el estudio y sus ganas de triunfar lo catapultaron. En su haber suma participaciones en Olimpiadas de Matemáticas en Europa y América. Además, desarrolla una carrera profesional en una gigante tecnológica, en Estados Unidos.

3 Febrero de 2026 06.00

Cuando otros niños entrenaban fútbol o atletismo luego de clases, Omar Paladines Valverde resolvía problemas de matemáticas. Se pasaba por lo menos tres horas diarias entrenando sus habilidades con los números.

En ese entonces era alumno del Instituto Particular Abdón Calderón, en Guayaquil. Llegó a ese colegio porque sus padres se dieron cuenta de que tenía una conexión especial con las matemáticas. “Veían que yo tenía un potencial, el colegio fue un punto de inflexión”, cuenta en una entrevista vía Zoom, desde los alrededores de Washington DC, donde vive hace cerca de dos años. “Me iba bien en matemáticas, me reclutaron y entré en el mundo de las Olimpiadas de Ciencias. Y sigo ahí”.

¿Cómo eran esas Olimpiadas? Paladines mira a la cámara y responde emocionado. “Había varias fases, pero la meta era llegar a integrar el equipo que representaba Ecuador en las Olimpiadas Mundiales de Matemáticas”. Las competencias consistían en la resolución de problemas, cuenta y agrega que no tardó en darse cuenta de que lo que estudiaba en el colegio era sencillo en relación a lo que enfrentaba en las competencias.

El primer certamen al que viajó fue una Olimpiada Conosur, en Sao Paulo, Brasil, con ‘atletas’ menores de 15 años de toda Sudamérica. “Fue mi primer viaje y mi primer abrir de ojos para ver el nivel de cada país de Sudamérica. Al siguiente año clasifiqué al Mundial de Holanda, fuimos seis estudiantes y ahí sí fue el despertar mayor”.

Paladines regresó al Ecuador con otro chip. Supo que entrenar por su cuenta sería el camino y se dedicó a resolver problemas y leer mucha teoría. “El entrenamiento consistía en simular una prueba como tal”. Aún no terminaba sus estudios de secundaria y este ecuatoriano ya había participado en las Olimpiadas Conosur de Brasil y Bolivia, una Iberoamericana también en Bolivia y luego en Olimpiadas Mundiales en Holanda, Colombia y Argentina; en estas últimas obtuvo dos menciones de honor.

La universidad y su llegada a una gigante tecnológica

Los entrenamientos dieron frutos en las competencias, pero también en la vida académica de este guayaquileño. Paladines sabía que tenía el potencial para estudiar en universidades en el extranjero y lo intentó.

“Llené las aplicaciones, me apoyé en algunas personas que me ayudaron y apliqué a varias universidades”. Finalmente se decidió por la Universidad de Pensilvania, en EE.UU. El plan inicial fue estudiar matemáticas teóricas, pero con el tiempo descubrió otros gustos académicos y se inclinó por la carrera de Computer Science. “Me di cuenta de que los conceptos que me gustaban y me gradué de Ingeniero en Ciencias de la Computación”. Sus estudios fueron entre 2013 y 2017.

Había llegado el momento de buscar un empleo, pero Paladines reconoce que no pensaba tanto en eso. Sus años de estudios, tanto en Ecuador como en Estados Unidos, habían calado profundo en su ser. “Yo quería sacar las mejores notas, estudiar, entonces me costó un poco conseguir un trabajo”. El destino quiso que este ecuatoriano continuara en las aulas un tiempo más y decidió estudiar una maestría en Ciencias de la Computación, en la misma universidad.  

“No pensaba mucho en oportunidades de trabajo. Lo intentaba, aplicaba. Yo quería sacar las mejores notas por estudiar, entonces me costó un poco conseguir este trabajo inicial”. El destino le dio una nueva oportunidad y estudió un máster en Computer Science, en la misma universidad.

Mientras avanzaba en sus estudios se abrió la puerta del mundo laboral. Recuerda que estaba inquieto hasta que tuvo una entrevista con Microsoft y lo logró. La gigante tecnológica, la segunda empresa en la historia en alcanzar una valuación de US$ 4 billones, lo contrató como ingeniero de software en agosto de 2018; llegó a las oficinas en Redmond. “Fue un momento increíble”.

Al principio le costó adaptarse, pero la paciencia jugó a sui favor. “Ellos sabían que estaban contratando a alguien que recién salía de la universidad y que iba a tomar tiempo. Confiaron en mí pues y yo fui aprendiendo”.

Paladines hace carrera en Microsoft y su ascenso más reciente fue en agosto del año pasado; desde ese mes se desempeña como Senior Software Enegineering Manager. Está a cargo de un equipo de seis ingenieros y trabaja de manera híbrida.

La Olimpiada Informática Ecuatoriana

Omar Paladines no olvida sus orígenes como un protagonista de las Olimpiadas de Matemáticas en su niñez y adolescencia. Recuerda, por ejemplo, que una vez graduado del colegio se convirtió en tutor de las Olimpiadas Conosur y recuerda que hace cerca de una década ya se hablaba de la posibilidad de que Ecuador también participe en las Olimpiadas de Informática.

Entonces se formó un grupo de voluntarios apasionados por las matemáticas y la informática. Pero nadie armaba un plan. Entonces sacó a relucir su liderazgo y se hizo cargo. “Decidí enrumbar el tema y los demás aceptaron”. Paladines se convirtió en el director de Olimpiada Informática Ecuatoriana.

La primera competencia nacional que organizó fue en 2020, con la pandemia del Covid-19 como telón de fondo. “Todo el mundo estaba en su casa con sus computadoras, sus dispositivos y los chicos se interesaron. Se dio una oportunidad y propuso resolver problemas y compartir conceptos nuevos”.

La Olimpiada Informática Ecuatoriana tomó forma y hasta el 2022 se repitió con el formato en línea. Participaban entre 40 y 50 estudiantes y consistía en dos fases de cinco problemas. Cada fase duraba hasta cuatro horas y al final se hacía una premiación virtual. “Todo ha sido voluntario, también hay un grupo de voluntarios académicos que ayuda. No se ha pagado la inscripción hasta ahora, pero para este año 2026 queremos que crezca”.

Hace un par de años sumó el apoyo de la Escuela Politécnica del Litoral (Espol) con lo que multiplicó el impacto educativo. Entre 2023 y 2024 cada edición contó con cerca de 200 alumnos.

Paladines está contento. “Me siento realizado y sé que hay un camino largo por recorrer todavía, mi meta es que los chicos consigan medallas y sé que para eso hay que recorrer un camino largo. Yo he vivido estos de las competencias desde un inicio y aparte a mí me gusta enseñar.

¿Eres un genio? “No me considero un genio, para nada. Me considero alguien que suplió su falta de brillantez en base a entrenar y a leer”. (I)

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