La manufactura alcanzó récord de US$ 2.314 millones en exportaciones en 2025
Las exportaciones manufactureras, impulsadas por productos terminados de madera, caucho, plástico y otros, crecieron 5 % en dólares, lo que refleja el dinamismo de la producción con valor agregado.

Julissa Villanueva Periodista

El sector manufacturero ecuatoriano dejó de ser un actor secundario para convertirse en un pilar cada vez más relevante dentro del aparato exportador. Detrás de su crecimiento no hay un solo motor, sino una combinación de actividades productivas que agregan valor a la oferta del país. Entre ellos destacan forestal, caucho, plástico y otros que amplían la canasta exportadora. 

La manufactura es el proceso de transformación de materias primas en productos terminados o semi elaborados.

Ese impulso ya empieza a reflejarse con claridad en las cifras. En 2025, el sector manufacturero registró un récord de US$ 2.314 millones en exportaciones, y significó US$ 120 millones más que el año anterior, de acuerdo con el Banco Central del Ecuador (BCE).

El presidente de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), Xavier Rosero, pone el foco en este segmento. “Es un espacio del que poco se habla en términos de exportación, pero ya se ve la importancia en generación de divisas, a través de un portafolio manufacturero que continúa diversificándose con tableros de madera, neumáticos, productos de caucho y plástico, así como calzado y cerámica”, afirma. 

Según el Informe de Resultados de Cuentas Nacionales Trimestrales 2025 del BCE, la manufactura se divide en dos grandes segmentos: productos alimenticios y no alimenticios. El primero destaca como uno de los motores industriales, con un crecimiento de 8,5 % en su valor agregado, es decir, en su nivel de producción, a tono con el dinamismo de actividades primarias como la agricultura.

En contraste, la manufactura de productos no alimenticios creció 4,2 %, un ritmo más moderado. Aun así, su importancia es clave, porque no solo aporta al valor agregado de la economía, sino que también sostiene y conecta diversas cadenas productivas, desde la industria hasta los servicios asociados.

En este último grupo destacan los productos cerámicos, con exportaciones cercanas a los US$ 31 millones, en un segmento donde la escala regional resulta clave. La línea blanca, que ronda los US$ 100 millones llega a más de 17 destinos. Los transformadores eléctricos tienen ventas por US$ 37 millones en mercados como Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe, según detalla Rosero. 

Aunque reconoce que el crecimiento de esta manufactura se registra “a una tasa un poco más lenta”, el directivo gremial subraya que eso no le resta relevancia. Por el contrario, destaca su peso territorial y estructural en polos productivos como Guayaquil, Quito, Ambato y Cuenca, que sostienen buena parte del valor agregado nacional.

En esa lógica, la manufactura se conecta cada vez más con actividades como la agroindustria, la pesca y la agricultura. Ese componente “invisible”, como califica Rosero, resulta clave para dimensionar su impacto. 

“Hemos evidenciado que el sector manufacturero del Ecuador está empezando a vincularse directamente con estos sectores”, señala, y menciona ejemplos de exportaciones indirectas, como las latas de atún producidas localmente que forman parte del producto final enviado al exterior; empaques, pallets de madera, etiquetado y diseño integran una cadena que crece al ritmo de las exportaciones alimenticias. 

“Todo eso dinamiza el sector de plástico, cartón y servicios asociados”, añade el dirigente gremial, al insistir en que una parte importante del aporte manufacturero aún no se registra plenamente como exportación directa. @@FIGURE@@

La industria forestal lidera el segmento

La industria forestal encabeza este segmento de la manufactura con una participación del 31,8 % (US$ 737 millones). Christian Riofrío, director ejecutivo de la Asociación Ecuatoriana de la Industria Forestal y de la Madera (AIMA), asegura que el país exporta productos terminados, con base en la madera, de alto nivel, provenientes de plantaciones forestales sostenibles, sin afectar bosques nativos.

“Somos el primer sector exportador de manufacturas, es decir, con valor agregado. Desde 2012, cuando exportamos cerca de 293 millones de dólares, hasta 2025 con 737 millones, hemos tenido un crecimiento sostenido”.

Además, destaca que Ecuador es el principal exportador mundial de balsa, un segmento que se ha consolidado como proveedor importante para la industria de energía eólica, a nivel global. Este material se utiliza en la fabricación de aspas de gran escala, que pueden alcanzar entre 80 y 135 metros de longitud. 

En este proceso, la balsa deja de ser una materia prima básica para convertirse en un producto de ingeniería. La madera es sometida a procesos de encolado (unir piezas de madera con adhesivos industriales para formar estructuras más grandes), y prensado, que permiten ensamblar paneles flexibles diseñados para cumplir funciones específicas dentro de estructuras complejas.

Riofrío sostiene que un rasgo particular de esta industria es que, a diferencia del resto del sector forestal que opera bajo el sistema métrico, la balsa se comercializa en unidades del sistema imperial. 

“Esto responde a su histórica vinculación con el mercado estadounidense, su principal destino durante cerca de un siglo. Así, los bloques encolados se producen en medidas estándar de 2 por 4 pies, con variaciones en espesor, lo que facilita su integración en cadenas industriales globales donde la precisión es determinante”, sostiene.

De acuerdo con el BCE, los principales destinos de los productos terminados con base en madera son China, Estados Unidos, Perú, Colombia, India y la Unión Europea. Entre los envíos destacan, además, los tableros de partículas, la teca y los muebles, con una creciente participación de productos de ingeniería y de valor agregado medio y alto.

El desafío para 2026, a criterio de Riofrío, estará marcado principalmente por factores geopolíticos que podrían incidir en la demanda global, aunque la meta es sostener los niveles alcanzados. @@FIGURE@@

El plástico refuerza las cadenas productivas

En paralelo, la manufactura plástica se consolida como un eslabón estratégico, aunque muchas veces poco visible, dentro de la economía. Más que un sector orientado a la exportación directa funciona como una industria base que abastece a múltiples cadenas de valor.

“El plástico en Ecuador no es solo un material, sino un insumo que está considerado como actividad productiva base”, explica Adriana Lucas, directora ejecutiva de la Asociación Ecuatoriana de Plásticos (Aseplas).

Su crecimiento, por lo tanto, está estrechamente ligado al desempeño de sectores como el banano, el camarón o las flores, cuyos productos dependen de soluciones de empaque y conservación para llegar a mercados internacionales en condiciones óptimas. Ese carácter transversal se refleja tanto en costos como en innovación. 

Según el gremio, el componente plástico representa entre el 15 % y el 17 % del costo de una caja de flores y alrededor del 11 % en productos como banano o camarón de exportación, considerando toda la cadena. Esto incluye desde fundas de protección en campo hasta empaques finales, así como sistemas de riego, transporte y almacenamiento.

“No solo es el plástico que va en la caja, sino todo el proceso”, enfatiza Lucas. A pesar de que este aporte no siempre se registra como exportación directa, el segmento de empaques y envases -el de mayor dinamismo dentro del sector- crece con la agroindustria e impulsa inversiones relevantes en innovación, reciclaje y desarrollo tecnológico, claves para sostener la competitividad del país en mercados exigentes.

En ese contexto, la industria abarca una amplia gama de soluciones, desde láminas, películas y rollos plásticos hasta envases, tapas, botellas y preformas (piezas intermedias, comúnmente de tereftalato de polietileno (PET), utilizadas para fabricar envases mediante moldeo por soplado), fundamentales para procesos de conservación y logística. A esto se suman otras manufacturas como sacos de polipropileno, cuerdas, calzado y mobiliario, que evidencian la diversificación del sector más allá de los empaques.

Esta capacidad de articulación no solo se limita al mercado interno, sino que también comienza a proyectarse hacia el exterior, especialmente en segmentos vinculados a la sostenibilidad y el aprovechamiento de materiales. Este rol estructural se refleja en su desempeño exportador, particularmente en el segmento de formas primarias, donde el país empieza a posicionarse con una propuesta diferenciada.

En 2025, Ecuador exportó alrededor de 45,4 millones de kilos de polímeros, de los cuales más del 64 % correspondió a materiales reciclados, principalmente PET en escamas y pellets. Este volumen, más de 32 millones de kilos, evidencia que el país no solo transforma plástico, sino que se consolida como proveedor de materia prima secundaria para mercados internacionales. 

Perú, Estados Unidos, Venezuela y Chile son los principales destinos de este sector. “No somos solo transformadores; estamos aportando a una cadena global de sostenibilidad”, enfatiza Adriana Lucas, al destacar el avance del sector hacia un modelo de economía circular. (I)