Querían ser la nueva OpenAI de Europa: no lo consiguieron pero construyeron un imperio de US$ 14.000 millones
Mientras que OpenAI y Anthropic sacaron ventaja en rendimiento, la startup francesa ganó terreno entre gobiernos y grandes empresas con modelos de código abierto y servicios a medida.

Cuando Arthur Mensch, cofundador y director ejecutivo de Mistral, la principal empresa de inteligencia artificial de Francia, sube al escenario de la Cumbre de Acción sobre IA, en el centro de Nueva Delhi, India, en febrero, apenas logra convocar a un grupo pequeño de personas. Casi todos eligen escuchar los discursos de Sam Altman, de OpenAI, o de Dario Amodei, de Anthropic, que abordan las promesas y los riesgos de las IA superinteligentes.

Sin embargo, los pocos ejecutivos e investigadores que escuchan a Mensch reciben un mensaje muy distinto: el resto del mundo debería controlar su propio destino en materia de IA y no dejarlo en manos de Silicon Valley. Y Mensch puede ayudarlos a conseguirlo. "La IA debe ser una herramienta para el empoderamiento, no para el dominio", remarcó.

La visión de Mensch para Mistral y para la IA en sí se resume en una sola palabra: independencia. A diferencia de sus rivales de Silicon Valley, que trabajan con un modelo opaco, la mayoría de los modelos de IA de Mistral son lo que los expertos en tecnología llaman "de código abierto". Bajo ese esquema, los clientes pueden acceder a su funcionamiento interno, personalizar la IA con sus propios datos o descargarla gratis para ejecutarla sin conexión, incluso en una computadora portátil.

El mensaje cala hondo. Los ejecutivos de la vieja escuela están inquietos por la retórica apocalíptica de OpenAI y Anthropic, así como por la creciente amenaza de las empresas chinas de IA. En ese contexto, el discurso de Mensch sobre control y soberanía resulta tranquilizador, igual que su propuesta de que Mistral enviará ingenieros para configurar y administrar la tecnología. Sus datos ni siquiera tendrán que salir de la oficina y mucho menos del país. @@FIGURE@@

"Somos prácticamente la única empresa que permite [crear] automatización empresarial y productos centrales sobre una plataforma abierta, y eso es algo valioso en todo el mundo", afirmó Mensch, de 33 años, desde las oficinas de Mistral en el moderno distrito 10 de París, mientras unos chicos juegan al fútbol en el patio trasero.

Las empresas europeas miran a Mistral con especial interés. En un contexto en el que un gobierno regional de Alemania elimina Microsoft Office para los asuntos oficiales y Francia impulsa su propia alternativa a Zoom para las videollamadas, se abre una oportunidad para que Mensch avance con la promesa de una IA segura y desarrollada con sello europeo.

Donald Trump también aparece como un factor clave para el negocio. La guerra comercial del presidente, sus amenazas de anexar Groenlandia y sus promesas de proteger a las tecnológicas estadounidenses frente a la regulación despertaron preocupación por la dependencia de todo lo que venga de Estados Unidos, desde el software y los centros de datos hasta la IA. "La independencia que ofrecemos a nuestros clientes es clave para nuestro producto", afirmó Mensch.

La apuesta europea de Mistral

Mistral necesita toda ventaja posible. Mensch y sus cofundadores, Guillaume Lample y Timothée Lacroix, figuran entre los mayores talentos técnicos de Francia y llegaron desde las sedes parisinas de los principales laboratorios de IA de Estados Unidos. 

Sin embargo, Mistral quedó cada vez más relegada en los rankings de rendimiento de IA. El cuadro es delicado: según una medición muy utilizada, el mejor modelo de Mistral perdería en un mano a mano contra una versión de Claude, de Anthropic, lanzada nueve meses antes. Peor todavía, también queda atrás de una nueva camada de modelos de pesos abiertos de la startup china DeepSeek y del gigante tecnológico Alibaba. @@FIGURE@@

No sorprende. Los rivales estadounidenses de Mistral cuentan con recursos económicos prácticamente ilimitados. Están dispuestos a invertir cada año más de US$ 3100 millones, que es todo lo que Mistral recaudó hasta ahora, con aportes de instituciones francesas como BNP Paribas y Bpifrance

Sus competidores chinos aseguran que pueden entrenar modelos de IA a un costo menor, aunque sobre ellos pesa la sospecha de que están "extrayendo" secretos de los gigantes estadounidenses de la IA al entrenar a Claude y ChatGPT millones de veces.

En un sector obsesionado con el rendimiento, eso debería convertir a Mistral en una empresa más del montón. Pero Mensch apuesta a que un modelo más chico y más barato, desarrollado en Europa, encaja mejor con gobiernos y empresas globales que un sistema LLM estadounidense de código cerrado y con mucha más potencia. 

Además, para las grandes empresas occidentales resulta demasiado riesgoso depender de modelos chinos, afirmó Jeannette zu Fürstenberg, inversora de Mistral y parte del fondo de capital de riesgo General Catalyst. La estrategia dio resultados: generó US$ 200 millones en ingresos en 2025. Y Mensch aseguró que Mistral está encaminada a alcanzar unos US$ 80 millones mensuales en diciembre, aunque la empresa todavía no es rentable debido a los altos costos de computación y datos. @@FIGURE@@

"La pregunta que cabe hacerse es: '¿Está Mistral a la cabeza de la clasificación de empresas independientes?'", afirmó Anjney Midha, quien lideró la inversión de Andreessen Horowitz en una ronda de financiación de US$ 415 millones para Mistral en 2023 y que ahora dirige su propia firma de inversión en IA, AMP.

Mistral tiene acuerdos con HSBC, con sede en Londres, el segundo banco más grande de Europa, con más de US$ 3 billones en activos; con el gigante británico de supermercados Tesco, que registró ingresos por US$ 70.000 millones en 2025; y con CMA, la tercera naviera más grande del mundo por capacidad, con ventas por US$ 54.000 millones en 2025. 

El presidente Emmanuel Macron, que calificó a Mistral como un ejemplo de "genio francés", aseguró contratos para integrar su IA en agencias gubernamentales, desde el ejército hasta la oficina de búsqueda de empleo. Mistral también trabaja con el ejército de Singapur y con los gobiernos de Grecia y Luxemburgo. Si Mistral "no se convierte en una empresa de 100.000 millones de dólares, es solo porque lo arruinaron", sostuvo zu Fürstenberg. @@FIGURE@@

Los expertos de Silicon Valley podrían cuestionar que la startup hoy sea poco más que un "integrador de sistemas", con una parte importante de sus ingresos apoyada en consultorías al estilo Palantir y no en inteligencia artificial de punta. Pero eso importa poco: la estrategia funciona. 

Mistral ahora tiene el respaldo de ASML, la empresa tecnológica más valiosa de Europa, con una capitalización de mercado de US$ 560.000 millones. La compañía fabrica los equipos que usa casi toda la industria tecnológica para grabar circuitos en chips de silicio con luz ultravioleta. 

La firma holandesa, que cotiza en bolsa, encabezó una ronda de financiación de US$ 2.000 millones para Mistral en septiembre y firmó un acuerdo para incorporar la IA de la startup a sus productos y a sus investigaciones. Esa ronda valuó a la empresa en US$ 14.000 millones y convirtió a sus tres cofundadores en nuevos multimillonarios, cada uno con una participación del 13% valuada en US$ 1.800 millones.

Para sostener su expansión, Mistral apenas necesita aprovechar al máximo su lugar como refugio seguro frente a las superpotencias de la IA en Estados Unidos y China. Claro que no puede dejar de mejorar sus modelos por completo. En algún punto, los modelos de OpenAI y Anthropic podrían alcanzar un nivel tan alto que algunos grandes clientes pongan el rendimiento puro por encima de la seguridad y la soberanía.

El origen de una startup francesa que quiere dar pelea

Mensch nació en un suburbio de París. Su madre era profesora de física y su padre estaba al frente de una pequeña empresa de servidores informáticos. Informático de tercera generación, ya que su abuelo trabajaba en sistemas de datos sanitarios, Mensch coincidió con Lample, de 35 años, en la prestigiosa École Polytechnique de París.  @@FIGURE@@

En 2016, mientras hacía un doctorado en IA en la Universidad Pierre y Marie Curie, hoy integrada en la Sorbona, Lample consiguió un puesto en la división de investigación en inteligencia artificial de Meta, donde trabajó junto a Lacroix, de 34 años. Después de doctorarse en la Universidad de París-Saclay, Mensch hizo dos años de investigación posdoctoral antes de sumarse a la oficina de Google en París en 2020, donde trabajó en DeepMind.

Allí, Mensch participó de un artículo clave que mostró que era posible construir modelos de lenguaje complejos a un costo mucho más bajo de lo que se creía. Lacroix y Lample tomaron esas ideas para ayudar a desarrollar modelos de bajo costo y con pesos abiertos en el laboratorio de Investigación Fundamental de IA de Meta. Cuando el proyecto, llamado Llama, salió en febrero de 2023, tuvo un éxito inmediato: era chico, barato y potente, ideal para investigadores académicos y startups con presupuestos ajustados.

Los tres dejaron sus trabajos poco después. "Ya habíamos empezado a pensar en qué podríamos estar haciendo aquí en Francia", recordó Mensch.

Durante décadas, y a pesar del auge de las puntocom, de la explosión de las redes sociales y de la aparición de la nube, Europa quedó rezagada en tecnología. Los cofundadores de Mistral estaban convencidos de que el continente necesitaba sus propios modelos de IA y de que sus gobiernos socialistas y sus gigantes industriales aportarían el financiamiento. Bautizaron la empresa con el nombre de un fuerte viento que golpea el Mediterráneo en invierno. En 2023, la firma de capital de riesgo de Silicon Valley Lightspeed lideró una ronda inicial de financiación de US$ 115 millones, la mayor de Europa hasta ese momento. @@FIGURE@@

Los primeros modelos de Mistral, lanzados ese mismo año, también causaron impacto. Mensch cumplió su promesa de que era posible crear y ejecutar una IA de alta calidad por una fracción del costo de ChatGPT, de OpenAI. Más tarde, la compañía lanzó su propia aplicación al estilo ChatGPT, llamada Le Chat, naturellement, que alcanzó un millón de descargas en sus primeras siete semanas, en su mayoría en Francia, según Appfigures.

Pero Mistral pronto quedó superada en gasto y velocidad de expansión. OpenAI y Anthropic recaudaron más de US$ 200.000 millones en los últimos dos años. Sus valuaciones se estiman en US$ 840.000 millones y US$ 380.000 millones, respectivamente. 

El año pasado, OpenAI generó alrededor de US$ 13.000 millones en ingresos, mientras que Anthropic obtuvo unos US$ 4.500 millones. Según una encuesta de Menlo Ventures a 500 ejecutivos de empresas estadounidenses, Anthropic tiene una participación de mercado del 40%, OpenAI del 27% y Mistral del 2%. Vale aclarar que Menlo Ventures figura entre los principales inversores de Anthropic.

Para 2024, parecía que Mistral perdía impulso. Los críticos decían que la empresa cedía terreno y que sus ingresos de ese año, según trascendió, quedaron muy por debajo de US$ 50 millones. Mensch reconoce que el equipo aprendió sobre la marcha después de su paso por laboratorios de investigación con poca orientación comercial. Pero los ingresos crecieron de manera paulatina a medida que cerraban acuerdos importantes, aunque las negociaciones avanzaban con lentitud. @@FIGURE@@

Para captar clientes de primer nivel, Mistral tomó una idea de Palantir: enviar ingenieros al terreno. Mensch no vende solo un modelo de IA, también manda personal altamente calificado para resolver problemas empresariales. Los ingenieros de Mistral trabajan con cualquier modelo de IA de acceso abierto, no solo con el suyo, aunque, como era de esperar, Mensch aseguró que los clientes suelen inclinarse por el de Mistral porque "tienen más confianza en su funcionamiento y en los posibles sesgos".

Según Stuart Riley, director de informática del banco, Mistral ya cuenta con un equipo instalado en las oficinas de HSBC en Londres para crear herramientas de IA que les permitan a sus 200.000 empleados automatizar tareas repetitivas, como los controles de cumplimiento. Riley explicó que HSBC trabaja con varios modelos de IA, pero que Mistral cubre un nicho importante para los flujos de trabajo con datos confidenciales: "Obviamente, debemos asegurarnos de que estos modelos y los datos se encuentren en la ubicación geográfica correcta".

Entre los 700 empleados de Mistral, circula una broma recurrente: el futuro de la empresa depende de plantarle cara a Palantir, cuya capitalización de mercado trepó hasta US$ 330.000 millones. Los carteles de la oficina juegan con el nombre de Palantir y con la palabra francesa "poulet", que significa pollo. Uno muestra al multimillonario director ejecutivo de Palantir, Alex Karp, con cabeza de gallo; otro imagina la salida a bolsa de "Poulantir" en la Bolsa de Nueva York. @@FIGURE@@

Mensch reconoce que Mistral y Palantir comparten algunos clientes potenciales, pero confía en sus chances. Palantir quedó más expuesta a la polémica en Europa desde que Karp empezó a repetir frases en sintonía con Trump y consiguió una serie de contratos federales cada vez más importantes para desarrollar tecnología de vigilancia para el gobierno de Estados Unidos. De todos modos, Mensch también deberá competir con OpenAI y Anthropic, que arman sus propios equipos de ingenieros en otros países.

Hay una ventaja que ni OpenAI ni Anthropic pueden copiar: lo que Mensch llama "solidaridad comunitaria" con Macron y otros líderes europeos. Sabe que el destino de Mistral está atado al de Europa.

Pero no se trata solo del continente. Mensch aseguró que alrededor del 40% de los ingresos de Mistral llega de Estados Unidos y de otros clientes no europeos. En esos mercados, el argumento de venta se apoya menos en el patriotismo y más en el control y el costo. Quienes tienen cargos directivos en Estados Unidos también ven motivos para inquietarse por las ambiciones de las grandes empresas de IA. 

"No creo que la dicotomía Europa-Estados Unidos sea la correcta", planteó Mensch. "Creo que la correcta es la de los modelos de código abierto frente a los de código cerrado", precisó.

El desafío de sostener la ventaja

En las oficinas de Mistral en París, Mensch habla con entusiasmo de un proyecto nuevo: inteligencias artificiales capaces de controlar brazos robóticos. La apuesta forma parte del plan de Mistral para ayudar a los gigantes industriales europeos a recuperar terreno frente al avance acelerado de China y Estados Unidos en robótica. La compañía además sigue lanzando modelos de IA chicos y especializados; entre ellos, uno que presentó en febrero y que se diseñó para transcripción de voz a gran velocidad.

Hasta ahora, el joven director ejecutivo de Mistral, sin dudas, jugó bien sus cartas. En la carrera por el desarrollo de la IA, empresas con muchísimos más recursos —Microsoft, Amazon, Apple e incluso xAI, de Elon Musk— tropezaron frente al avance de OpenAI y Anthropic. Meta invirtió unos US$ 70.000 millones en IA el año pasado, solo para postergar el lanzamiento de un nuevo modelo. xAI gastó miles de millones, pero su chatbot Grok quedó por detrás de la competencia y además enfrentó problemas con reguladores internacionales. @@FIGURE@@

Por ahora, Mistral conserva casi en soledad el negocio de los modelos de pesos abiertos desarrollados en Europa. Meta parece haber dudado a la hora de crear sucesores abiertos de Llama, y el modelo de pesos abiertos de OpenAI para GPT-5, que salió en 2025, no logró la misma recepción, según datos de la biblioteca de modelos de IA de Hugging Face

Pero este escenario favorable podría durar poco. Uno de sus patrocinadores, Nvidia, empezó a lanzar sus propios modelos de pesos abiertos y ya invierte miles de millones en ese desarrollo.

El mayor riesgo para Mistral y para las tecnológicas estadounidenses más veteranas pasa por que el liderazgo de Anthropic, OpenAI y Google en programación con IA les permita impulsar nuevos modelos capaces de mejorarse por sí mismos. Las tres grandes ya cuentan con inteligencias artificiales que programan más rápido que los desarrolladores humanos, aunque todavía cometen una cantidad llamativa de errores. Aun así, la próxima generación de modelos podría superar a buena parte de otros profesionales.

Como respuesta, Mensch refuerza su independencia. "Muchos de nuestros clientes nos preguntan: "¿Pueden proporcionarme inteligencia artificial que no se ejecute en ninguna plataforma [propiedad de gigantes tecnológicos como Microsoft, Google y Amazon]?"", explicó. Por eso, Mistral desarrolla sus propios centros de datos y arranca con uno en las afueras de París. Mensch prevé que alcanzará una capacidad de 200 megavatios hacia fines de 2027.  @@FIGURE@@

La energía de las centrales nucleares estatales francesas aportará una parte de ese abastecimiento, aunque la obra igual podría costar unos US$ 5.000 millones. Para financiarla, Mensch acudió a Abu Dabi, un país rico en petróleo, y, según trascendió, también buscó deuda.

Convertirse en una referencia local también trae desventajas. Parece poco probable que los reguladores antimonopolio de Francia o de la Unión Europea aprueben la venta de Mistral a una empresa extranjera, pese a los rumores que circularon el año pasado sobre una posible oferta de Apple. "Hemos recibido propuestas, pero hemos demostrado que Mistral tiene potencial para convertirse en una gran empresa independiente", afirmó Mensch, quien además señaló que sus clientes "buscan desvincularse de sus proveedores tradicionales".

Esa es, al fin y al cabo, la apuesta de Mistral. La empresa no busca gastar más que sus rivales de San Francisco. Pero a medida que su poder aumente, también podrían multiplicarse las oportunidades de Mensch.

*Imagen de portada: Levon Biss para Forbes

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com