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Blake Shelton (SE PUEDE USAR)
Negocios

De estrella country a máquina de hacer dinero: cómo Blake Shelton armó un imperio de US$ 200 millones

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Con 31 números uno en la radio country, un paso clave por The Voice, negocios en gastronomía y nuevos proyectos en TV, el cantante convirtió su popularidad en una fortuna que sigue creciendo.

15 Abril de 2026 10.44

En una iglesia centenaria de Pasadena, California, Blake Shelton está solo sobre un banco de madera gastado y reza. El humo y las luces cubren el santuario oscuro, mientras una cámara gira a su alrededor para registrar el video de su último sencillo, "Let Him In Anyway"

La balada habla de un mejor amigo que murió hace poco y cuya salvación eterna está en duda, pero el director apuesta por sumarle una cuota de optimismo que la letra no deja ver. Entonces, al final del tema, les pide a dos integrantes del equipo que abran las puertas del templo para que entren rayos de sol californiano, en una imagen que sugiere una oración atendida.

"Intento tomar todas mis decisiones escuchando lo que dicen los demás", le dijo Shelton a Forbes. "Lo editaremos y, si funciona, funciona, y si no, nadie más que tú se enterará", agregó.

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Shelton se lanzó a la fama cuando participó en “The Voice” (Foto: Ethan Pines para Forbes)

La superestrella del country, de 49 años, habla de todos sus proyectos con una humildad parecida. Sin embargo, quienes trabajan con él de cerca advierten que conviene no subestimar el olfato para los negocios de un hombre que grabó 31 números uno en la radio country, levantó una cadena nacional de restaurantes, creó una productora en Hollywood y amasó una fortuna personal que Forbes estima en más de US$ 200 millones.

"Aunque interpreta a este tipo campechano y bonachón, es un tipo inteligente. Le tengo mucho respeto a su intuición", dijo Colin Reed, amigo de toda la vida de Shelton y presidente ejecutivo de Ryman Hospitality Properties, con sede en Nashville, Tennessee. "Creo que disfruta mucho de este personaje que ha construido a lo largo de los años, y es algo natural, pero creo que le da muchas vueltas", añadió.

En muchos aspectos, la carrera de Shelton estuvo marcada por ese tironeo entre el mundo del espectáculo y la vida de caza, pesca y trabajo de campo que más le gusta en Tishomingo, Oklahoma, donde vive en un enorme rancho junto a su esposa, la estrella pop Gwen Stefani. "No me importa perder una oportunidad por no responder a un mensaje o una llamada", dice sobre el tiempo que pasa ahí. "Es la única manera de mantener la cordura", aseguró.

Equilibrar la vida personal con la profesional resultaba mucho más sencillo antes de 2011, cuando Shelton quedó elegido como uno de los coaches de un nuevo concurso de canto, The Voice, el intento de NBC por destronar a American Idol, el gigante de audiencia de Fox. The Voice se transformó rápido en el programa más visto del prime time y Shelton fue la gran revelación, con fans atrapados por su humor y por la química tan particular que tenía con los otros coaches, en especial con Adam Levine, el cantante de Maroon 5.

Imagen secundaria: Blake Shelton
Shelton conoció en "The Voice" a su esposa, la estrella pop Gwen Stefani, y además quedó como el coach con más victorias en la historia del programa. (Foto: De arriba abajo: Blake Shelton y Gwen Stefani por Trae Patton/NBC/Getty Images; Blake Shelton por Christopher Polk/Penske Media/Getty Images)

Mientras distintos artistas ocuparon y dejaron las sillas de los cuatro entrenadores, Shelton se mantuvo como la cara estable de las primeras 23 temporadas de "The Voice". Hizo dos por año entre 2012 y 2023 y, al final de ese ciclo, cobró cerca de US$ 26 millones anuales gracias al programa

Esa etapa coincidió con el tramo más prolífico de su carrera discográfica: en esos 11 años lanzó 20 canciones que llegaron al número uno, entre ellas los éxitos multiplatino "God Gave Me You", "Boys 'Round Here" y "God's Country". En 2021, Shelton vendió su participación en esas grabaciones originales a Influence Media Partners, un inversor de catálogos respaldado por BlackRock, por unos US$ 50 millones.

Por esos años, Shelton recibió un mensaje de texto de sus representantes. Al comienzo de su carrera, les pidió que le avisaran cuando ganara suficiente plata para sostener su estilo de vida sin trabajar, y un día le escribieron —con animaciones de fuegos artificiales— para decirle que ya tenía la vida resuelta. Desde entonces, asegura que cuanto menos tiempo dedica a pensar en dinero, mejor.

"Si empiezas a hablarme de temas financieros en una reunión, empiezo a oír el canto de los pájaros de fondo. No es que no me importe", dijo e hizo una pausa. "Quizás sí me importe, en realidad. Con los años he aprendido a no meterme en lo que no me incumbe", agregó.

Reed fue el primero en advertir el potencial comercial de la popularidad de Shelton. "Deberías verte a ti mismo como una marca", recordó que le dijo. Los dos se asociaron después del divorcio de Shelton con la cantante country Miranda Lambert en 2015. Entonces compraron su boutique de ropa en Tishomingo y la convirtieron en un restaurante y bar con sello propio, bautizado con el nombre de una de sus canciones más conocidas, "Ole Red".

Con el respaldo de Ryman Hospitality, Shelton abrió otros cinco restaurantes Ole Red, con locales en Nashville, Orlando y Las Vegas. Forbes estima que ese acuerdo le deja alrededor de US$ 400.000 al año en regalías, una cifra que sube cada vez que sus socios inauguran un local en una nueva ciudad. Reed cuenta que siguió la evolución de la carrera de Shelton por el medio de transporte que usa para su viaje anual de caza a Misisipi. Hace 20 años iba en una camioneta destartalada; ahora viaja en un Gulfstream G450.

Pero el crecimiento de la fama de Shelton también tuvo un costo. Los tabloides hablaron sin pausa de su divorcio de Lambert y de su relación posterior con Stefani, a quien conoció en "The Voice" y con quien se casó en 2021. De hecho, la pareja empapeló un baño entero de su casa con tapas de revistas sensacionalistas.

Entre esa exposición no deseada y una agenda agotadora, que lo obligaba a encajar sesiones de grabación y giras en los meses que quedaban entre producciones televisivas de ocho semanas, dos veces por año en Los Ángeles, un lugar muy lejos de Oklahoma en términos geográficos y también personales, Shelton asegura que sufrió un desgaste extremo. 

"The Voice fue lo mejor que me ha pasado en la vida", dijo. "Era un trabajo demasiado bueno como para dejarlo, hasta que un día la frustración superó a todo lo demás", remarcó.

Dejó el programa en 2023 y, un año más tarde, también se fue de Warner Music Nashville, su discográfica de toda la vida. Después pasó casi dos años sin hacer nada.

"Simplemente lo apagué y me fui a casa", dijo. "No creo que nadie pensara que me daría ese lujo cuando dije que iba a la granja y que solo iba a la granja. Y eso fue exactamente lo que hice", agregó.

Una llamada de Post Malone en 2024 lo convenció de volver al estudio. El entusiasmo del artista más joven por colaborar en “Pour Me a Drink”, una canción que ya superó las 250 millones de reproducciones en Spotify, empujó a Shelton a hacer música otra vez. Le preocupaba que el público se hubiera alejado de su sonido country más clásico, pero en septiembre de 2024 firmó un nuevo contrato con BBR Music Group y el año pasado lanzó un álbum con un sencillo, "Texas", que lo llevó otra vez al número 1.

También volvió a la televisión, aunque con sus propias reglas. Junto al exproductor de "The Voice", Lee Metzger, fundó Lucky Horseshoe Productions y espera crear lo que Metzger define como "programas para los estados del interior del país". Su primer proyecto fue el concurso de música country "The Road", creado junto con Taylor Sheridan, productor de éxitos como "Yellowstone" y "Landman". Además, tienen media docena de proyectos más en desarrollo, tanto de ficción como sin guion, entre ellos un documental sobre la leyenda del country Keith Whitley.

Y aunque su próxima residencia en mayo en el Caesars Palace de Las Vegas parezca una señal clara de distancia respecto de la vida tranquila que tanto extraña, Shelton asegura que prefiere dormir en la misma cama todas las noches y que, además, en una sala más chica puede conectar de una manera más cercana con el público. Más chica, al menos, que los shows de su esposa en The Sphere, sobre el Strip, durante esas mismas noches. "Solo espero que haya suficiente gente en la ciudad para poder conseguir al menos algunas sobras", bromeó.

De cara a lo que viene, Shelton asegura que no quiere sumar proyectos que lo carguen de trabajo, aunque eso no implica que haya perdido ambición. Dice que quiere abrir más locales de Ole Red y producir nuevos programas exitosos para llevar esos negocios lo más lejos posible.

"Ahora que he llegado a este punto de mi vida", dijo. "Si voy a dedicar parte de mi tiempo en Oklahoma, tiene que ser por algo que sé que va a valer la pena", remarcó.

*Imagen de portada: Ethan Pine para Forbes.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com

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