La denuncia de Jordania abrió un nuevo frente para Gianni Infantino a poco más de siete meses para las elecciones presidenciales de la FIFA, previstas para el 18 de marzo de 2027 en Rabat, Marruecos. El príncipe Ali Bin Al Hussein, presidente de la Asociación Jordana de Fútbol, acusó al dirigente de condicionar el pago de los premios adeudados a los jugadores y la solución de las trabas con las visas necesarias para ingresar a Estados Unidos durante el Mundial a cambio de que lo votaran para un nuevo mandato durante el 77.º Congreso de la FIFA.
Infantino anunció que buscará un nuevo mandato, que se extendería hasta 2031, pero su candidatura quedó bajo presión luego de que varias federaciones retiraran su apoyo. El dirigente, que alguna vez contó con el respaldo de casi 211 asociaciones miembros, enfrentó una rebelión como consecuencia de su plan de vender una participación del 20% en el negocio de la Copa del Mundo a un grupo de inversores privados, una iniciativa que finalmente quedó descartada.
Al Hussein afirmó que la presunta presión se produjo durante la Copa del Mundo. También denunció que varios hinchas jordanos compraron entradas a precios elevados, pero no pudieron ingresar a Estados Unidos. El exvicepresidente de la FIFA aseguró que Jordania no respaldaba la candidatura de Infantino antes de esos hechos y ratificó que tampoco lo votará en las elecciones de 2027.
“Toda esta situación equivale a un chantaje y nos negamos a ceder ante eso”, sostuvo el dirigente jordano. La declaración apuntó al centro de la estrategia electoral de Infantino, que intenta frenar la pérdida de votos tras el rechazo a su proyecto. Inglaterra, Gales, Finlandia, Suecia y Serbia ya se apartaron, y otras federaciones europeas podrían adoptar la misma decisión antes del próximo congreso previsto en Marruecos.
El reclamo jordano incluyó, además, cuestionamientos al sistema impositivo vigente en territorio estadounidense. Al Hussein sostuvo que jugadores, entrenadores y personal deben pagar impuestos en Estados Unidos a través de la FIFA por los ingresos obtenidos durante el Mundial. También señaló que los equipos con sede en Canadá y en México no reciben el mismo trato. Para el dirigente, esa diferencia se sumó a una cadena de decisiones que evidenció fallas en la conducción.
Otra de las acusaciones se centró en el dinero de los premios que los futbolistas jordanos obtuvieron por la Copa Árabe de diciembre, disputada en Qatar. El directivo afirmó que la FIFA retuvo esos fondos y se abstuvo de resolver el conflicto. Según su relato, la respuesta cambió cuando surgió la posibilidad de apoyar la reelección de Infantino. Esa secuencia reforzó la denuncia de chantaje.
La crisis se profundizó a raíz del fracaso del plan de privatización parcial de la Copa del Mundo. La propuesta preveía recaudar cerca de US$ 4.200 millones mediante la venta de una participación minoritaria del 20% en una nueva filial, FIFA Forward Enterprise, valuada en US$ 20.000 millones. Las federaciones cuestionaron el contenido y la forma de presentación, ya que aseguraron que no fueron consultadas antes del anuncio y rechazaron públicamente la iniciativa de inmediato.

Las 55 federaciones que integran la UEFA rechazaron la propuesta de manera unánime y amenazaron con boicotear todas las competencias organizadas por la FIFA. La CONCACAF y la Confederación Asiática de Fútbol también descartaron la iniciativa. Aunque el proyecto fue retirado a fines de la semana pasada, el daño político ya estaba hecho y abrió una disputa sobre el poder de Infantino.
El príncipe de Jordania conoce de primera mano las internas del organismo. En 2015 compitió contra Joseph Blatter por la presidencia de la FIFA, pero quedó afuera en la segunda vuelta. Un año más tarde, volvió a presentarse, esta vez contra Infantino, tras la salida de Blatter debido al escándalo de corrupción conocido como FIFA Gate. Su campaña se apoyó en reformas y transparencia, aunque terminó tercero y obtuvo apenas cuatro votos en la segunda vuelta.
La elección de 2027 definirá más que la continuidad de Infantino hasta 2031. También servirá para medir cuánto respaldo conserva tras el rechazo de su plan de negocios y las acusaciones que cuestionan sus métodos para obtener votos. Jordania dejó claro que no cambiará su posición. Con las federaciones europeas en retirada y otras asociaciones bajo presión, el congreso de Rabat se convirtió en el escenario de una crisis que golpeó al centro político de la FIFA.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.