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Santa Priscila
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La audacia de esta empresa la convirtió en la más poderosa en la industria del camarón a escala global.

05 Mayo de 2022 14.35

Santa Priscila se convirtió en la primera empresa no petrolera del país en superar los US$ 1.005 millones en exportaciones, en 2021. También se ubicó en el primer lugar como proveedora del crustáceo a Estados Unidos, por encima de las empresas chinas. Tiene 58 operaciones de fincas, con más de 18.000 hectáreas de piscinas. En cuatro plantas empacadoras y un anexo procesan casi dos millones de libras de camarón y valor agregado al día. Cuenta con una fuerza laboral de 12.000 personas en toda la cadena productiva. En el último lustro invirtió US$ 261 millones y proyecta destinar otros 50 millones para empezar el cambio de la matriz energética, en 2022.

En 1983, cuando Santa Priscila comenzó a construir las primeras piscinas camaroneras en Chanduy, una zona geográfica no convencional para la actividad, lejos del manglar y a orillas del océano, los pronósticos anunciaban que sería un estrepitoso fracaso. Muchos pensaron que era una obra sin sentido, y que invertir en una tierra seca y árida era una locura. Sin embargo, la empresa construyó lo que se conoce como La Boca de Chanduy, aprovechando los recursos de la naturaleza, para que el agua de mar ingresara y alimentara extensas áreas camaroneras. La obra se considera un ejemplo de la ingeniería en Sudamérica y cumplió el objetivo de construir sin talar manglares. 

En esa época, las larvas de camarón se cultivaban en el delta del río Guayas y la zona de Chanduy era lejana para la actividad acuícola ecuatoriana, que arrancó a inicios de la década de los setenta. Sin embargo, Industrial Pesquera Santa Priscila se convirtió en una pionera en sembrar el crustáceo junto al mar. Actualmente, la zona es una de las tres áreas geográficas donde concentran sus 58 operaciones de fincas.

Santa Priscila tuvo la audacia de arriesgarse para tener éxito, de invertir cuando otros decían que sería un fracaso. En más de 45 años de historia ha roto paradigmas. A finales de 2021 se convirtió en la mayor empresa exportadora no petrolera del país y la primera en superar la barrera de los US$ 1.000 millones. Sus ventas de camarón alcanzaron el récord de US$ 1.005 millones, superior en más de 60% a los US$ 609,7 millones que exportó en 2020. Ese año sus envíos sufrieron un duro golpe, cuando fue una de las tres exportadoras de camarón sancionadas por el gobierno de China. Las autoridades del gigante asiático decidieron bloquear las compras porque supuestamente se encontraron trazas de Covid-19 en las paredes de un contenedor.

La pesquera había proyectado que sus exportaciones serían de US$ 800 millones en 2020, pero en lugar de lamentarse aprovecharon esa crisis. Fue la oportunidad para fortalecer otros mercados, como el estadounidense, donde se posicionaron como el principal proveedor de camarón. También invirtieron en tecnología y se prepararon
para retomar la ruta del crecimiento en 2021. Una de las grandes inversiones fue montar una planta anexa a la llamada Tropack, una de las cuatro empacadoras que ya mantenían. Tiene una capacidad para procesar 300.000 libras al día de productos con valor agregado y se destinaron US$ 25 millones.

“Es la planta más moderna que existe en el mundo, Santa Priscila ya está en la era de la automatización total del proceso, para procurar la máxima eficiencia”, señala Raúl Estrada, vocero de la industria, en una entrevista con Forbes. No obstante, se guarda detalles como “secretos”, ya que se trata de tecnología desarrollada por el equipo científico de la firma.

Reconoce que el entonces presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, se la jugó por el sector. Incluso, en julio de 2020, visitó una de las plantas de Santa Priscila, ubicada en la zona de Virgen de Fátima, en la vía Durán-Boliche, para constatar los protocolos de bioseguridad que cumplían en toda la cadena de producción. Luego envió una carta al
presidente chino, Xi Jinping, que significó un espaldarazo para retomar los envíos.

En el año de la pandemia, las exportaciones totales de camarón del Ecuador también cayeron 1% en valor. Se ubicaron en US$ 3.611,8 millones y en volumen solo crecieron 7%. Sin embargo, en 2021, el éxito de Santa Priscila también se reflejó en las ventas ecuatorianas y consolidaron a la industria acuícola como número uno en el sector no petrolero. Se exportaron US$ 5.078,8 millones, un aumento de 41%, según las estadísticas de la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA), y en libras se envió 21% más. También el precio promedio de la libra de camarón se recuperó, pasando de US$ 2,42 a US$ 2,74.

Santa Priscila
 

LOS PILARES PARA CONVERTIRSE EN LA PRINCIPAL EXPORTADORA

Desde que se fundó en 1976, la historia de Santa Priscila está llena de desafíos para impulsar el desarrollo de una industria acuícola sostenible, con tecnologías eficientes y amigables con el ambiente. Está bajo la conducción de un líder visionario, Santiago Salem, a lo que se suman el ensamblaje estratégico y el despliegue monumental desde el manejo de las fincas, la maquinaria, la logística y las plantas. La pesquera ha ido marcando hitos en el camino.
Por ejemplo, en 1983, desarrolló su propia fábrica para producir alimento balanceado. Posteriormente, en 2008, negoció la empresa Inbalnor con el grupo peruano Vitapro y se quedó con el 25% de las acciones de una industria clave para el camarón.

La capacidad de producción de las piscinas de Santa Priscila es cinco veces más de lo que tenía hace 10 años, aproximadamente unas 26.000 libras por hectárea. Es el resultado de la confluencia de factores tecnológicos, extraordinaria genética de los reproductores, electrificación, aireación y alimentación automatizados. “Hoy todo es tecnología, desde un celular se puede monitorear el oxígeno y la cantidad de balanceado'', explica Estrada. 

Hay una incorporación acelerada y masiva de la informática en la investigación y desarrollo de prácticas y protocolos. “Todo tiene que funcionar de manera coordinada desde el arribo de las larvas a las piscinas, siembra, alimentación, cosecha y la llegada a las empacadoras”. La cadena productiva de la pesquera emplea a 12.000 personas. 

Una estrategia es mantener en tres zonas geográficas la operación de sus 58 fincas, con más de 18.000 hectáreas, pero bajo una sola dirección. También hay una operación autónoma, la empresa Produmar-Almar, donde mantiene acciones. En el área oceánica se encuentra el 21,9% de las piscinas; estuario, 35,6%, y, delta, 43,4%. Para mantener la eficiencia en la logística, decidieron instalar las empacadoras en sectores cercanos. Ahí se recepta el camarón para preservarlo, clasificarlo y procesarlo. En 1985, la pesquera comenzó las actividades de empaque y exportación cuando compró la primera planta Santa Priscila, en la vía a Daule, en Guayaquil. Hoy cuenta con cuatro plantas y un anexo que, en conjunto, tienen una capacidad para procesar casi dos millones de libras de camarón y valor agregado al día.

Los principales ítems que se procesan son camarones enteros en bloque, pelados varios, colas IQF, decorados, con colas en bloque, cocidos, enteros en salmuera, easy peel y valor agregado en bloques. Dependiendo de la época del año, entre el 80% y 90% de la materia prima sale de las camaroneras propias de la pesquera. El resto se compra a otros proveedores. El rendimiento de las empacadoras se calcula en 84% promedio, entre la materia prima que ingresa versus el producto terminado.

LA 38 GENERACIÓN DE LARVAS EN 23 AÑOS

Detrás de los altos niveles de producción hay un desarrollo genético de la especie Penaeus vannamei, que ha permitido obtener larvas más resistentes. Este año, Santa Priscila está sembrando la generación 38, que desarrolla en sus laboratorios desde hace 23 años. El proceso comienza por la selección rigurosa de adultos machos y hembras que, en condiciones adecuadas, son inducidos a la reproducción. Todo es supervisado por equipos de científicos que escogen a los animales más tolerantes a patógenos que han ido mutando, desde la época del síndrome de Taura, a inicios de los noventa.

Los laboratorios se convierten en maternidades, donde se crían y alimentan las larvas antes de ir a las piscinas. La pesquera tiene cuatro hatcheries que operan directamente y otros tres en asociación. Están ubicados en diferentes zonas para minimizar los riesgos de contaminación. La capacidad de producción es de 43.800 billones de nauplios al año y 31.200 millones de larvas al año.

En 1994 comenzó la primera selección genética (generación 1) de reproductores para laboratorios y cuatro años después, hubo un nuevo punto de partida de la generación 1, como una medida para reforzar el ADN en la lucha contra la mancha blanca, que azotó a la industria acuícola. En 1999, Santa Priscila fue pionera en el uso de probióticos para contrarrestar el devastador virus y fue lo que salvó a las camaroneras. Estrada señala que, con la producción en laboratorio, el sector también ha evitado depredar los mares, ya que antes se usaban larvas silvestres para la siembra.

EL CAMBIO DE LA MATRIZ ENERGÉTICA

La intención es comenzar a escribir la segunda parte de su historia, “evolucionando de una empresa grande a gigante''. Uno de los planes para 2022 es cambiar la matriz energética para producir a través de energía limpia. Migrar del diésel a la electrificación de motores, bombas, alimentación y oxigenación de las piscinas. Comenzará con una inversión de US$ 50 millones. La pesquera, por su condición de respeto al medio ambiente, es un cliente atractivo para instituciones financieras internacionales, entre ellas el Banco Mundial. Además, a inicios de 2021, The Eco.businness Found, de Luxemburgo, le otorgó un préstamo corporativo, por sus certificaciones ambientales, El monto fue de US$ 15 millones.

Santa Priscila destaca que cultiva alimentos altamente nutritivos, desde la siembra hasta la exportación, con exigentes estándares de conservación y protección ambiental, calidad, frescura e inocuidad, libres de antibióticos y hormonas. “Producir sin destruir es una filosofía de Santa Priscila”. Como parte de esos principios, en 2012, asumió el cuidado y protección de 1.400 hectáreas de manglar, en la Reserva de Manglares Churute, y más de 120 hectáreas de bosque protegido para apoyar la mitigación de efectos climáticos.

LOS DESAFÍOS DE 2022

Santa Priscila enfrenta el desafío de que su explosión tecnológica demande más inversiones para poder procesar la impresionante cantidad de camarón que proviene de sus fincas y de compras a terceros. Una posibilidad es montar nuevas plantas o en asociación con otras industrias. Las ventas por US$ 1.005 millones significaron más de 325 millones de libras de camarón y de valor agregado. La pesquera también procesa tilapia y es la principal proveedora a Estados Unidos. El año pasado exportó US$ 4 millones. Fue pionera y es única en el mundo en el policultivo natural; es decir, en una misma piscina produce camarón y tilapia, libres de químicos y hormonas, lo que
mejora las condiciones de las tierras. 

Los principales mercados de la pesquera son China, Estados Unidos, la Unión Europea y América Latina, siguiendo la tendencia de las exportaciones en general del camarón ecuatoriano. El gigante asiático concentró el 46% de la demanda del país el año pasado, lo que significó un aumento del 9% en valor, en relación con 2020. Sin embargo,
los niveles de crecimiento del mercado estadounidense fueron superiores al 56% en valor y en 87% volumen, según los datos de la Cámara Nacional de Acuacultura. Eso se debió, en gran medida, al liderazgo de Santa Priscila como proveedor de camarón, por encima de empresas chinas que habían controlado el segmento durante 40 años.

En Ecuador, el segundo mayor exportador de camarón es la empresa Omarsa. El año pasado vendió US$ 614,6 millones. La tercera es Songa, con exportaciones de US$ 440,8 millones. Las otras que siguen en el top ten, con ventas por debajo de los US$ 258 millones, son Promarisco, Expalsa, Empacreci, Samisa, Pacific Ocean, Proexpo y Seafood. (I)

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