Gritos, presión y control disfrazados de exigencia: cómo identificar a quienes conducen desde el maltrato y qué hacer para no quedar atrapado en un esquema que lastima más de lo que impulsa.
El desgaste emocional no avisa, pero deja huella. Las personas más comprometidas suelen cargar con más de lo que deberían, mientras sus líderes muchas veces no ven las señales. Frente a este desgaste silencioso, hace falta una conducción que escuche, cuide y se anime a cambiar la forma de trabajar.
Estos tipos de empleados, asegura Michelle K. Duffy, profesora de la Carlson School of Management de la Universidad de Minnesota, tienen la capacidad de "destruir el tejido social de la organización creando fricción, drama, tensión y hostilidad entre otros compañeros”.