Con un perfil aún hermético y una inversión récord, el fundador de Amazon vuelve al centro de la escena con un ambicioso proyecto vinculado al desarrollo de inteligencia artificial aplicada a la industria.
Desde actrices hechas con IA a influencers y conductores digitales, conciertos producidos por hologramas y grandes plataformas que ya están experimentando con IA generativa para sus clips o canciones, estamos ante las puertas de una nueva era de arte generativo.
La empresa Torem desarrolló un agente automatizado que responde sin intervención humana. En el último año, multiplicó por cinco su base de clientes: pasó de 30 a más de 150 tiendas activas a nivel local y regional.
Impulsada por una ronda de capital liderada por fondos de peso, Genspark apuesta fuerte con su batería de asistentes automatizados, que buscan desplazar a los gigantes del software de oficina. En cinco meses, facturó lo que muchas tardan años en alcanzar.
Aunque la mayoría de las compañías ya incorporaron inteligencia artificial, pocas lograron traducirla en ganancias. El secreto no está en sumar más tecnología, sino en repensar los procesos desde cero para liberar valor tangible.
La startup de inteligencia artificial recibirá inversiones adicionales por US$ 15.000 millones de sus nuevos socios, en un negocio que refuerza la carrera por controlar la infraestructura tecnológica que sostiene los modelos más avanzados.
Jeff Bezos será co-CEO de Project Prometheus, una nueva empresa emergente de inteligencia artificial que él mismo financia parcialmente, según informó el lunes el New York Times. Este será el primer cargo ejecutivo importante del multimillonario desde que dejó su puesto como CEO de Amazon en 2021.
OpenAI abrirá en diciembre la puerta al contenido erótico, y con ello redefine cómo nos conectamos con la inteligencia artificial. Lo que parece solo un ajuste técnico es, en realidad, un experimento a gran escala sobre intimidad digital, privacidad y monetización del deseo.
Pasaron 30 años, la sensación de FOMO es similar a la de mediados de los años 90's. El mercado global asiste a una aceleración inédita para muchos, ahora es la IA y sus millones de promesas. Empresas de más de U$S 5 billones, dudas entre inversores y reguladores y la pregunta del millón: ¿puede sostenerse la escalada sin ganancias concretas?
.La integración de la inteligencia artificial en la vida cotidiana se ha acelerado a un ritmo sin precedentes, aquí un resumen de por donde se encuentran los hitos fundamentales
Con apenas un año en el mercado, Lovable sorprende por la velocidad con la que escala: ingresos, usuarios y expectativa de los fondos se disparan mientras el vibe coding gana peso entre desarrolladores y gigantes del software.
Promete resultados inmediatos y accesibles, pero también exige criterio, y una gran dosis de prueba y error. Las dificultades que persisten se encuentran en una dificultad semántica y creativa que todos llevamos dentro.
La startup alcanzó una valoración de US$ 29.300 millones en una ronda de financiación de US$ 2.300 millones el jueves, convirtiendo a sus cuatro fundadores veinteañeros en multimillonarios.
Mientras los gigantes tecnológicos ponen servidores y chips, las petroleras aportan infraestructura y energía barata. El auge de la inteligencia artificial los une en una sociedad inesperada, pero rentable.
Las proyecciones de crecimiento para los próximos cinco años entusiasmaron al mercado y dispararon las acciones un 9,5%. La apuesta por los chips para inteligencia artificial y centros de datos refuerza la estrategia de la compañía en un sector cada vez más competitivo.
Mientras los grandes jugadores compiten por modelos cada vez más complejos, IBM apuesta por optimizar el eslabón que convierte la potencia en resultados concretos: la infraestructura que permite usar la IA en el día a día.
La empresa comenzará por construir centros de datos en Texas y Nueva York, con planes de crear miles de empleos y robustecer la infraestructura tecnológica en medio de una carrera global marcada por inversiones récord.
Estas últimas salidas, que se registraron pocos días después de que los accionistas respaldaran el paquete salarial de US$ 1.000 millones para Elon Musk, se suman a la pérdida este año de altos ejecutivos de las áreas de ventas, baterías, robótica y chips.