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Todos los desarrolladores ahora son un riesgo: la IA, la responsabilidad y el futuro del software

Brian Fox Miembro del Consejo de Forbes

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Con una comunidad de desarrollo que crece en cantidad y ambición, India encara un momento decisivo: o invierte en quienes sostienen la infraestructura digital o arriesga el futuro de su economía tecnológica. La sustentabilidad dejó de ser un lujo para convertirse en condición de liderazgo.

6 Febrero de 2026 14.00

Cuando hablo con desarrolladores sobre sus planes para 2026, las respuestas varían según cómo piensan integrar la inteligencia artificial de forma más eficaz en sus flujos de trabajo. No es la primera vez que una herramienta nueva impacta de forma tan radical en la industria, pero esta vez la diferencia es clave: la propia IA empieza a actuar como un desarrollador.

Los agentes y copilotos ya escriben código, detectan errores y los corrigen junto con los humanos. A lo largo de los últimos 50 años, surgieron avances diseñados para mejorar nuestro trabajo, como los correctores de sintaxis, los compiladores y el análisis de composición de software. Ahora, todas esas mejoras se integrarán en herramientas de IA agéntica a través de protocolos de contexto de modelo (MCP).

Estos MCP permiten que la IA se comunique con nuestras aplicaciones existentes y les incorpore nuevos conocimientos. Como resultado, nuestras herramientas de IA se transforman en el organizador del entorno de desarrollo. Así, los desarrolladores pueden delegar tareas rutinarias que muchas veces frenan la creatividad.

El auge de la inteligencia artificial volvió a poner en primer plano la importancia de la seguridad. Hoy, el código abierto es más que nunca el andamiaje de la civilización moderna. No solo define cómo se crean productos y sistemas, también sostiene cada interacción digital. Por eso, el código abierto es clave para nuestra experiencia cotidiana con el mundo.

Mientras India se afirma como la mayor base de desarrolladores del planeta, la programación asistida por IA transformará la productividad en el desarrollo. Pero la velocidad, como sabemos, tiene su costo. Acá comparto algunas predicciones —y advertencias— en materia de seguridad para 2026.

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Pero, ¿de qué sirve generar más código si no es mejor ni más seguro?

La IA convertirá a cada desarrollador en un riesgo para la cadena de suministro

Ya lo vimos en acción. Si algo nos enseñó la dependencia del código abierto, es que las mismas herramientas que nos permiten trabajar más rápido también pueden dejarnos más expuestos. En India, donde la transformación digital avanza más rápido que la infraestructura de seguridad, esto representa un riesgo mayor. Hoy, cualquier desarrollador que use IA tiene la capacidad de introducir vulnerabilidades en su cadena de suministro de software, incluso sin saberlo.

Todos fuimos desarrolladores júnior alguna vez, con ganas de demostrar lo que valíamos y de escribir la mayor cantidad de código posible. La tentación de usar IA para acelerar ese proceso es comprensible. Pero, ¿de qué sirve generar más código si no es mejor ni más seguro? Para cumplir de verdad con la promesa de la inteligencia artificial, hay que dejar atrás la lógica de la "velocidad a toda costa" y adoptar la seguridad como norma desde el inicio.

Eso implica integrar políticas claras, validar la procedencia del software y sumar controles automatizados de seguridad directamente en los flujos de trabajo con IA. Los que hagan la diferencia serán quienes entiendan que cada línea de código que publican debe ser absolutamente confiable.

La IA puede transformar el desarrollo, pero solo si se le enseña a construir con integridad desde el comienzo.

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Si algo nos enseñó la dependencia del código abierto, es que las mismas herramientas que nos permiten trabajar más rápido también pueden dejarnos más expuestos

La gestión del código abierto definirá quién tomará la delantera en 2026

El liderazgo de la próxima generación de potencias digitales dependerá del compromiso con el mantenimiento responsable. India, con una comunidad de desarrollo profunda y entusiasta, aprovechó el código abierto para posicionarse como una plataforma de innovación, colaboración e influencia global. Aun así, el ecosistema sigue siendo frágil: lo sostienen personas con pocos recursos y voluntarios desbordados.

Si no hay una inversión constante en quienes mantienen el código abierto seguro y confiable, los cimientos de su economía digital empezarán a resquebrajarse.

Por eso, la clave de cara a 2026 no está en la escala, sino en la gestión responsable. India tiene una oportunidad concreta para reforzar su liderazgo y demostrar por qué un software mejor siempre se impone frente a una mayor cantidad de software. Financiando a los mantenedores, institucionalizando las auditorías de seguridad y apostando por la sostenibilidad a largo plazo —en lugar de correr detrás de la velocidad—, tanto las empresas como las universidades indias pueden mostrarle al mundo un modelo de innovación responsable. Esto no es filantropía: es una decisión estratégica.

Las naciones y organizaciones que traten la gestión como una competencia central marcarán las reglas de la confianza y la competitividad digital. Y serán quienes prosperen. Porque el mantenimiento también es una forma de innovar.

La gestión responsable será la próxima gran ventaja en la carrera global del software.

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Las naciones y organizaciones que traten la gestión como una competencia central marcarán las reglas de la confianza y la competitividad digital.

La globalización de la responsabilidad del software

En Sonatype vemos con buenos ojos la tendencia global de los gobiernos a actualizar las normas sobre responsabilidad del software. Desde la Ley de Ciberresiliencia (CRA) de la Unión Europea hasta los nuevos marcos normativos en EE.UU., el Marco de Ciberresiliencia de la Junta de Valores y Bolsa de la India (SEBI) y las Directrices Técnicas de CERT-In sobre la Lista de Materiales de Software (SBOM), la dirección es clara. Cuando un software falla, no importa dónde se creó ni quién lo desarrolló. La responsabilidad sigue al código.

Para India, cuyas exportaciones de software sostienen una parte clave de la economía digital global, este giro representa tanto un desafío como una oportunidad.

La transparencia mediante SBOM, la trazabilidad del origen del código y una gestión activa de riesgos pasarán a ser condiciones mínimas. No se tratará de ventajas competitivas, sino de requisitos básicos. En este contexto, cumplir desde el diseño será el nuevo diferencial.

Una y otra vez veo que las organizaciones que incorporan la confianza, la documentación y la aplicación automatizada de políticas en sus procesos de desarrollo son las que terminan ganándose el respaldo global. Las que relegan el cumplimiento seguirán teniendo dificultades para alcanzar los estándares actuales, cada vez más exigentes.

El ecosistema de software de India ya demostró que puede escalar. Ahora tiene que probar que también puede asegurar. El futuro del comercio global de software quedará en manos de quienes no vean la regulación como un obstáculo, sino como una guía para construir sistemas digitales más seguros y responsables.

Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com
 

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