El patrimonio del cofundador y CEO avanzó al ritmo de las acciones de la fabricante de chips. Su participación cercana al 3% explica por qué cada movimiento bursátil tiene un impacto directo en su riqueza.
La fortuna de Larry Ellison, el multimillonario fundador de Oracle, superó los US$ 200.000 millones. Ocurrió luego de que las acciones de su compañía subieran 7%. Destronó a Jensen Huang, CEO de Nvidia, como la séptima persona más rica del mundo.
Según reportó The Information, Nvidia habría acordado comprar Hugging Face, la popular plataforma que aloja modelos de IA de código abierto, por US$ 12.900 millones. La operación trascendió apenas un mes después de que el CEO del fabricante de chips, Jensen Huang, defendiera los modelos abiertos y advirtiera contra las "restricciones prematuras".
Las presentaciones del segundo trimestre revelaron las posiciones de empresas tecnológicas, fondos de inversión, universidades y multimillonarios en la compañía de Elon Musk.
La compañía apuesta por CPU, sistemas integrados e infraestructura soberana de inteligencia artificial para sostener su expansión global, mientras China se perfila como el principal riesgo para los próximos años.
La IA quebró la vieja lógica que unía a las Siete Magníficas. Ahora Wall Street mira quién gana con el gasto tecnológico, quién solo paga para defender márgenes y dónde puede aparecer la próxima gran oportunidad para los inversores.
La compañía volvió a superar las previsiones de Wall Street con ingresos récord por más de US$ 81.000 millones, impulsada por la demanda global de chips para inteligencia artificial. Además, anunció una recompra masiva de acciones y proyectó otro trimestre de crecimiento explosivo pese a las tensiones comerciales con China.
Google desarrolla sus propios chips de IA para superar a Nvidia. Sin embargo, su estrategia no termina de abordar el problema de raíz y pierde peso frente a la competencia.
La cancelación abrupta del acuerdo de US$ 1.000 millones entre Sora y Disney por parte del gigante de la IA es solo un ejemplo. Al anunciar una de las mayores rondas de financiación de la historia, OpenAI ha pregonado cientos de miles de millones en otros acuerdos y productos que aún no se han materializado.
Gigantes tecnológicos premian el uso intensivo de asistentes para programar, convencidos de que ese gasto acelera el desarrollo y les otorga una ventaja frente a una competencia cada vez más feroz.
La función agrega retoques con IA sobre escenas conocidas, altera rasgos y estilos visuales, y abrió una discusión por el costo artístico, el consumo energético y el riesgo de volver inevitable ese cambio.
El entendimiento surgió tras una reunión clave entre Jensen Huang y Jonathan Ross, que derivó en una jugada veloz para integrar chips, talento y negocio en plena disputa por dominar la inferencia en IA.
La empresa prepara NemoClaw, plataforma abierta de agentes para compañías, presentada ante gigantes tecnológicos antes de la GTC. El movimiento apunta a instalar su arquitectura en el desarrollo de sistemas inteligentes usados por empresas.
La tecnológica fundada por exingenieros de videojuegos desarrolla un sistema capaz de generar escenarios digitales a partir de texto y atrae inversiones récord de Silicon Valley.
La compañía busca reforzar su ecosistema tecnológico mediante modelos open-weight y una apuesta fuerte en desarrollo propio. El movimiento intenta sostener la dependencia de sus GPU frente al avance de AMD, chips de hyperscalers y nuevas herramientas que reducen la ventaja de CUDA.
El grupo japonés redobla su apuesta por la inteligencia artificial con una jugada audaz de Masayoshi Son: salir del fabricante de chips más valioso y cargar deuda para respaldar al creador de ChatGPT, mientras intenta capturar valor en distintos niveles de la cadena tecnológica.
La mayor empresa del planeta superó todas las previsiones con ingresos y utilidades históricos, pero el mercado castigó la acción. Detrás del rojo aparecen temores sobre la burbuja de inteligencia artificial y la sostenibilidad del negocio de centros de datos.