Wall Street le pasó factura a Alphabet, la empresa matriz de Google, tras conocer sus números trimestrales. Sus acciones cayeron cerca del 12% y la compañía perdió aproximadamente US$ 480.000 millones de capitalización bursátil. El derrumbe quedó entre los dos mayores registrados en una sola jornada por una empresa que cotiza en Estados Unidos.
El castigo tuvo una explicación central: la desconfianza sobre el costo de la inteligencia artificial (IA). Los inversores cuestionaron la velocidad con la que Alphabet destina recursos a centros de datos, infraestructura tecnológica y nuevos desarrollos, mientras su negocio de búsquedas muestra señales de menor impulso.
Hacia las 13.30, hora del este de Estados Unidos, la capitalización de la compañía rondaba los US$ 3,46 billones. Las acciones Clase A (GOOGL) retrocedían un 12,5%, cerca de US$ 284, mientras las Clase C (GOOG) operaban alrededor de US$ 281, con una baja similar. Esas cifras correspondían a operaciones intradiarias, antes del cierre de Wall Street.
La magnitud del golpe superó ampliamente el antecedente más severo de Alphabet en términos de dinero. El 23 de julio de 2026, luego de divulgar sus resultados del segundo trimestre, la empresa perdió cerca de US$ 275.000 millones de valor bursátil tras una caída del 7%.
El récord histórico, sin embargo, permanecía en manos de Nvidia. El fabricante de chips resignó US$ 589.000 millones el 27 de enero de 2025, cuando sus acciones retrocedieron un 17% ante las dudas sobre el futuro de las inversiones en IA.

Los resultados que dispararon la venta de acciones
La reacción del mercado comenzó después del cierre del miércoles, cuando Alphabet informó ingresos trimestrales de US$ 127.600 millones. Aunque representaron un avance interanual del 25%, quedaron por debajo de los US$ 128.200 millones que esperaba Wall Street. La facturación, descontados los pagos a socios comerciales, alcanzó US$ 111.200 millones.
El área de Google Cloud ofreció un contraste marcado: sus ingresos saltaron 103% interanual, hasta US$ 30.700 millones, por encima de los US$ 29.200 millones previstos por analistas. Sin embargo, ese desempeño no alcanzó para compensar las dudas sobre la rentabilidad de las inversiones.
Durante el trimestre, Alphabet destinó US$ 51.400 millones a gastos de capital y registró un flujo de caja libre negativo de US$ 9.100 millones. El dato expuso la presión financiera de su expansión tecnológica. Además, los ingresos vinculados con las búsquedas crecieron 12%, por debajo del ritmo del trimestre anterior. La empresa anticipó, además, que el desembolso en infraestructura volverá a aumentar durante todo 2027.
La caída también alcanzó a los patrimonios de sus fundadores. Según Forbes, Larry Page perdió unos US$ 31.000 millones y su fortuna descendió a US$ 236.000 millones. Sergey Brin resignó otros US$ 29.000 millones, con un patrimonio estimado en US$ 217.200 millones.
Las pérdidas combinadas de ambos llegaron así a US$ 60.000 millones en una sola rueda. El impacto reflejó hasta qué punto la confianza del mercado en los negocios de Google depende ahora de una pregunta: cuándo el enorme desembolso en inteligencia artificial empezará a ofrecer retornos acordes con su escala.
Nota originalmente publicada en Forbes.com