El liberalismo se ocupa, en cambio, de limitar el poder, incluso el del pueblo, y para ello está el Estado de Derecho con sus principios de sujeción general a la Ley, responsabilidad política, división de funciones y sistema de chequeos y controles.
Una de las principales preocupaciones derivadas de la revolución tecnológica tiene que ver con la pérdida de puestos de trabajo y la desocupación, a causa de la sustitución de la mano de obra humana con las computadoras.
La descalificación del éxito está en el centro de las tesis que propician el igualitarismo a ultranza. Algunas vertientes del socialismo están empapadas de antipatía y condena a la prosperidad individual
La empresa privada está rodeada de prejuicios, equívocos y confusiones. Se vive de ella y se prospera por ella, pero, al mismo tiempo, se la denigra y se desmerecen sus fundamentos y beneficios